La presencia creciente del Vespa orientalis en la provincia de Cádiz está causando pérdidas severas en colmenas, alarmando a apicultores locales, asociaciones vecinales y autoridades ambientales, que claman por medidas urgentes para detener su expansión.
CÁDIZ — Desde su primer avistamiento en 2018 en el puerto de Algeciras origen probable de su introducción el avispón oriental ha logrado asentarse firmemente en diferentes zonas de la provincia de Cádiz, según denuncian productores de miel, entidades agrarias y medios locales.
Los apicultores gaditanos reportan que la especie ya afecta “a todos los colmenares de la provincia” y señalan que entre los principales daños están:
- Pérdidas significativas de colmenas, debido a ataques directos.
- Disminución de la actividad normal de las colonias: las abejas se sienten intimidada, lo que reduce sus salidas para libar néctar, polen o agua, comprometiendo estrategia de alimentación, limpieza y mantenimiento de la colmena.
- Proyección de impacto económico: se teme que la producción de miel gaditana sufra descensos fuertes si no se actúa de forma coordinada y decidida.
En cifras locales, la provincia cuenta con cerca de 200.000 colmenas censadas y unos 300 apicultores registrados. Según los afectados, en muchos colmenares se observan horas tras horas decenas de ejemplares de avispón atacando obreras. En localidades como Arcos de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Rota y Vejer de la Frontera se han reportado avisperos ocultos en patios, estructuras agrícolas, vehículos que están lejos de haber sido localizados y erradicados.
Las organizaciones apícolas denuncian además que las administraciones locales no han proporcionado ayudas suficientes para hacer frente al problema. Los protocolos existentes, cuando los hay, se consideran por los productores como “insuficientes” frente al ritmo de expansión del insecto.
Otra dimensión preocupante es la ambiental: el avispón oriental no solo devasta colmenas, sino que ataca otros insectos polinizadores autóctonos, lo que puede alterar ecosistemas más amplios.
Ante este escenario, en Cádiz se están impulsando (o reclamando) algunas iniciativas:
- Colaboraciones entre Diputación de Cádiz y asociaciones apícolas, buscando vías conjuntas de vigilancia, financiación y recursos.
- Estudios para caracterizar las mieles gaditanas con el fin de obtener un sello de calidad, lo que también serviría para visibilizar las amenazas a la producción local.
- Reuniones con delegaciones de Medio Ambiente y Agricultura provincial para trasladar urgencia en la adopción de medidas.
Los expertos coinciden en que ya no se trata de erradicar por completo al avispón, sino de contener su avance, minimizar daños y evitar que cause estragos aún mayores, tanto económicos como ecológicos.
Llamado a la acción:
Se insta a la Junta de Andalucía, a los ayuntamientos de Cádiz y a los propietarios de terrenos rurales urbanos a:
- Implementar redes efectivas de detección ciudadana de avisperos.
- Facilitar protocolos oficiales de retirada segura de nidos.
- Ofrecer apoyo técnico y económico a los apicultores para reconstruir colmenas afectadas o adoptar barreras de protección.
- Fomentar la investigación local, con universidades y centros de ciencia ciudadana, para monitorear la propagación, identificar zonas de riesgo y evaluar métodos de control compatibles con la conservación ambiental.
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