En España se estima que cerca de 220.000 estudiantes reconocen haber sido víctimas de acoso escolar, lo que equivale a casi dos alumnos por aula de media. Ante estas cifras alarmantes, expertos y entidades educativas reclaman una intervención urgente en centros, familias y administraciones.
El acoso escolar continúa siendo una lacra sociológica y educativa en nuestro país.
Datos recientes señalan que aproximadamente el 9,4 % del alumnado declara haber sufrido acoso escolar y/o ciberacoso, de los cuales el 6,5 % señalan acoso presencial, el 1,1 % solo ciberacoso, y un 1,8 % ambas formas.
Otra fuente indica que dicho porcentaje se traduce en cerca de 220.000 víctimas a nivel nacional, lo que significa casi dos por cada clase escolar.
Más aún, un estudio del curso 2023-24 apunta que el 24,7 % de los menores de 5 a 18 años declaran haber sufrido acoso escolar, lo que representa un aumento con respecto a años previos.
Los tipos de acoso más frecuentes siguen siendo los insultos, motes y burlas (87,6 % de los casos), seguidos del aislamiento (42,6 %).
El impacto educativo, psicológico y social de estas situaciones es profundo: el rendimiento académico de los alumnos afectados se ve resentido, y frecuentemente aparecen síntomas de ansiedad, temor a ir al colegio o incluso ideación suicida.
Ante este cuadro, las entidades de prevención subrayan la necesidad de políticas integradas que incluyan la formación del profesorado, protocolos claros en los centros, dotación de recursos para la atención psicológica de las víctimas y un papel activo de la familia y del alumnado para romper el silencio que rodea muchas veces estos casos.
En definitiva, más allá de las cifras, hay vidas de niños y adolescentes que sufren diariamente.
Y si bien los datos ayudan a dimensionar el problema, la urgencia reside en pasar a la acción colectiva para que ninguna clase tenga dos víctimas.
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