Rosario Ariza Aragón celebra 100 años de una vida marcada por el esfuerzo, la familia y la superación

La chiclanera Rosario Ariza Aragón cumple un siglo de vida rodeada del cariño de su familia, convertida en un ejemplo de constancia, fortaleza y amor por sus raíces.

Rosario Ariza Aragón nació el 7 de enero de 1926 en Chiclana de la Frontera, en el seno de una humilde familia de viticultores. Es la mayor de siete hermanos y creció en el campo, donde pasó una infancia marcada por el trabajo, la sencillez y las dificultades propias de la época.

No pudo acudir a la escuela durante su niñez, pero ya de adulta aprendió a leer y escribir en un colegio para mayores, desarrollando desde entonces una gran afición por la lectura y el aprendizaje.

De joven comenzó a trabajar cuidando niños y, tras una larga etapa de noviazgo, formó su propia familia. Rosario fue madre de siete hijos, aunque vivió nueve embarazos, dos de ellos truncados por las duras condiciones de vida en el campo.

Hoy disfruta del orgullo de contar con 19 nietos y 20 biznietos, una familia numerosa que representa el legado de toda una vida de entrega.

Durante muchos años vivió en el campo junto a su marido, quien trabajaba en huertas y regentó un puesto de frutas y verduras.

Las condiciones eran difíciles: sin electricidad, con el agua recogida del pozo y con labores domésticas realizadas a mano, Rosario sacó adelante a su familia con esfuerzo, tesón y una voluntad inquebrantable.

Tras recorrer distintos campos, se estableció definitivamente en la vivienda donde reside actualmente, en la que vive desde hace más de medio siglo.

Familia de Rosario en su 100 cumpleaños / Ayto. de Chiclana

Amante de los viajes, Rosario recorrió distintos lugares incluso en solitario, demostrando siempre un carácter fuerte, independiente y decidido.

Quienes la conocen destacan su personalidad firme, su generosidad constante con sus nietos y biznietos, y su capacidad para afrontar la vida con determinación incluso en los momentos más difíciles.

El alcalde de la localidad gaditana de Chiclana con la familia de Rosario en su 100 cumpleaños / Ayto. de Chiclana

Hoy, al cumplir 100 años, Rosario Ariza Aragón se convierte en símbolo de una generación que levantó familias y comunidades desde la humildad y el sacrificio.

Para los suyos, no hay duda: es una mujer ejemplar y “la mejor abuela del mundo”, profundamente querida por todos.

Un siglo de historia vivido desde 1926

Nacida en 1926, Rosario Ariza Aragón ha sido testigo directo de algunos de los acontecimientos más relevantes del último siglo, atravesando épocas de enormes cambios sociales, económicos y sanitarios:

Gripe española (1918–1920): aunque nació pocos años después, creció en una sociedad aún marcada por las consecuencias de una de las mayores pandemias de la historia, que transformó la sanidad y la vida cotidiana en España y el mundo.

Segunda República Española (1931–1939): vivió su infancia durante un periodo de profundos cambios políticos y sociales en el país.

Guerra Civil Española (1936–1939): siendo niña, sufrió las duras consecuencias de la guerra, la escasez y la incertidumbre que marcaron a toda una generación.

Posguerra y años de hambre (décadas de 1940 y 1950): creció y formó su familia en una España empobrecida, con grandes dificultades para acceder a recursos básicos como alimentos, agua o electricidad.

Segunda Guerra Mundial (1939–1945): aunque España no participó directamente, vivió su impacto indirecto a través del aislamiento, la pobreza y la inestabilidad internacional.

Transición democrática en España (años 70): presenció el paso de la dictadura a la democracia y los cambios sociales que transformaron el país.

Ingreso de España en la Comunidad Económica Europea (1986): fue testigo del inicio de una etapa de modernización y desarrollo económico.

Crisis económicas recientes (2008 y posteriores): vivió las consecuencias sociales de la gran recesión y sus efectos en muchas familias.

Pandemia de la COVID-19 (2020–2022): superó uno de los mayores desafíos sanitarios globales del siglo XXI, manteniéndose como ejemplo de fortaleza y resiliencia.

En casi 100 años de vida, Rosario ha visto pasar pandemias, guerras, dictaduras, transiciones políticas y enormes avances sociales y tecnológicos, convirtiéndose en testimonio vivo de la historia reciente de España.

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