Según publica El Mundo, la última auscultación por ultrasonidos se realizó el 10 de noviembre y la última inspección dinámica el 21, mientras los sindicatos denuncian un “despropósito” con los trenes ‘Séneca’ y ‘Doctor Avril’.
Según ha publicado El Mundo, el tramo ferroviario afectado en Adamuz (Córdoba) no habría sido sometido a una auscultación completa durante los 58 días previos al accidente, un dato que ha encendido las alarmas en el sector y ha reabierto el debate sobre los protocolos de mantenimiento y control de la infraestructura.
La información difundida por el diario señala que, aunque el 7 de enero se llevó a cabo una “inspección de desvíos”, la última auscultación por ultrasonidos registrada se remontaría al 10 de noviembre, mientras que la última revisión dinámica se habría efectuado el 21 de noviembre, lo que deja un amplio margen temporal sin comprobaciones técnicas de alto nivel sobre el estado de la vía.
En este contexto, y siempre de acuerdo con lo publicado por El Mundo, los sindicatos han elevado el tono de sus críticas y han calificado de “despropósito” la situación que rodea a los trenes auscultadores ‘Séneca’ y ‘Doctor Avril’, herramientas clave para detectar defectos internos en los carriles, deformaciones y posibles anomalías antes de que se conviertan en un riesgo operativo.
La publicación también apunta a que, en plena crisis, el ‘Séneca’, considerado el tren auscultador estrella de Adif, se encontraba averiado y apartado en un taller, una circunstancia que, según fuentes del sector, limita la capacidad de respuesta y prevención en la red ferroviaria cuando más se requiere.
Además, El Mundo recoge que otros equipos adquiridos para realizar funciones similares llevarían meses sin homologar y habrían sido objeto de vandalismo, lo que agrava aún más el panorama al impedir que esos recursos puedan incorporarse de forma efectiva al sistema de inspección y mantenimiento.
La combinación de estos factores auscultaciones espaciadas en el tiempo, equipos esenciales fuera de servicio y medios alternativos sin disponibilidad operativa ha provocado sorpresa e inquietud entre profesionales, al tratarse de elementos fundamentales para garantizar la seguridad y anticiparse a fallos en puntos críticos de la infraestructura.
Con esta información, El Mundo sitúa el foco en la necesidad de reforzar los controles técnicos, revisar los calendarios de auscultación y asegurar la operatividad de los trenes de inspección, en un momento en el que la gestión del mantenimiento ferroviario vuelve a estar bajo escrutinio público.
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