Felipe González anuncia que votará en blanco en las próximas elecciones generales

El expresidente del Gobierno y referente histórico del PSOE manifiesta su profundo desencanto con el actual panorama político y afirma que ninguno de los candidatos en liza representa sus valores ni el proyecto que considera necesario para España, por lo que optará por el voto en blanco en los comicios venideros. 

El expresidente del Gobierno Felipe González, figura emblemática de la política española durante décadas, ha sorprendido al anunciar que votará en blanco en las próximas elecciones generales, programadas antes de agosto de 2027.

En un desayuno informativo celebrado en el Ateneo de Madrid, González expuso su decisión y criticó con dureza tanto al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como al resto de formaciones que concurrirán a las urnas. 

Según sus propias palabras, “los actuales candidatos no me representan”. En este sentido, González reprochó a su antiguo partido la falta de autocrítica tras los resultados de las recientes elecciones autonómicas en Aragón y Extremadura, en las que el PSOE igualó algunos de sus peores registros históricos.

A su juicio, esta falta de capacidad para reflexionar y replantear estrategias internas está dañando la confianza del electorado en la izquierda y facilitando la polarización en el conjunto del sistema político español. 

El expresidente también señaló que su voto en blanco no supone un respaldo a ninguna otra opción política, subrayando que su postura busca transmitir una señal de insatisfacción con el conjunto del panorama político actual.

González manifestó que ni siquiera contempla hacer campaña por el voto en blanco, pese a defender el derecho de quienes comparten su postura a expresarse de esa manera en las urnas. 

En sus declaraciones, criticó además estrategias políticas que, en su opinión, han contribuido al auge de fuerzas extremistas, y lamentó que la falta de propuestas sólidas en temas como la vivienda y los servicios públicos haya debilitado el proyecto político que él considera necesario para España.

Si bien no planteó alternativas claras ni señaló explícitamente qué opción sí apoyaría, su intervención refleja un desencanto profundo con la forma en que se ha desarrollado la política en los últimos años. 

La decisión de González ha generado reacciones encontradas en el ámbito político.

Mientras algunos sectores valoran su sinceridad y valentía para expresar su desacuerdo con la situación actual, otros consideran que su postura puede tener un impacto simbólico significativo en el electorado, especialmente entre quienes se sienten desencantados con las opciones tradicionales de representación política. 

Finalmente, Felipe González recalcó que su decisión responde a un ejercicio de responsabilidad personal y de conciencia, con la intención de poner de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre la dirección del país y el futuro de su sistema democrático.

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