Las autoridades investigan si la alteración del ecosistema en la zona provocó un comportamiento agresivo del animal
Las autoridades de Maldivas investigan como principal hipótesis que la falta de alimento pudo desencadenar el brutal ataque de un tiburón al médico alicantino de 31 años que perdió una pierna durante una excursión en su luna de miel, en un suceso ocurrido en el atolón de Kooddoo que ha generado gran preocupación internacional.
Según los primeros indicios, el comportamiento del escualo podría haber estado condicionado por la alteración del ecosistema marino, especialmente tras varios días sin recibir los vertidos orgánicos de una planta de procesamiento de pescado cercana, lo que habría dejado a los tiburones en un estado de hambre y mayor agresividad.
En este contexto, los investigadores consideran que la entrada de los turistas al agua pudo desencadenar una respuesta depredadora “predecible”, en un entorno donde estos animales están habituados a alimentarse de restos industriales.
El joven, que continúa ingresado en estado grave tras sufrir la amputación de la extremidad por daños irreparables y una hemorragia masiva, participaba en una actividad organizada para nadar con tiburones, lo que ha llevado a su familia a anunciar acciones legales contra la empresa responsable por una posible imprudencia en las condiciones de seguridad.
Este caso ha reabierto el debate sobre los riesgos de este tipo de experiencias turísticas en entornos naturales y la necesidad de reforzar los protocolos en zonas donde la interacción con fauna salvaje puede verse alterada por factores humanos.
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