La ceremonia, celebrada en Huelva con presencia de autoridades y miles de asistentes, rindió homenaje a los 45 fallecidos en la tragedia ferroviaria ocurrida el 18 de enero, en un acto de recuerdo, unidad y reclamación de responsabilidades.
La ciudad de Huelva acogió una emotiva misa funeral en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en España en los últimos años, que dejó 45 personas fallecidas y centenares de heridos tras el descarrilamiento de un tren de alta velocidad y la posterior colisión con otro convoy en la línea Madrid-Sevilla el pasado 18 de enero.
Durante la ceremonia, que congregó a miles de personas y contó con la asistencia de los Reyes de España, representantes políticos, autoridades religiosas y familiares de las víctimas, el ambiente estuvo marcado por el recogimiento, el homenaje y el recuerdo a quienes perdieron la vida en el siniestro.
Muchos de los fallecidos eran originarios de Huelva, motivo por el que se eligió esta ciudad para el acto principal de despedida, en el que se sucedieron intervenciones cargadas de emoción, mensajes de apoyo a las familias y llamamientos a esclarecer las causas de la tragedia para evitar que algo similar vuelva a ocurrir.
Los testimonios de familiares pusieron voz al dolor colectivo, insistiendo en que detrás de cada cifra hay historias personales, proyectos de vida y familias rotas, mientras desde el ámbito institucional se reiteró el compromiso de investigación y transparencia.
La misa se convirtió así no solo en un homenaje a las víctimas, sino también en un símbolo de duelo compartido por toda la sociedad española, que continúa conmocionada por un accidente que se produjo tras el descarrilamiento de un tren y el impacto posterior con otro convoy apenas segundos después, una concatenación de hechos que provocó una catástrofe de enormes dimensiones humanas y sociales.
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