Riesgo de colapso en grazalema: la geología kárstica, clave de una emergencia sin precedentes

Más de 600 litros por metro cuadrado en menos de 24 horas han llevado al subsuelo de Grazalema a un límite crítico, activando riesgos reales de hundimientos, derrumbes y deslizamientos

Grazalema vive una situación de extrema vulnerabilidad geológica tras el paso de la borrasca Leonardo, que ha dejado registros excepcionales de lluvia más de 600 litros por metro cuadrado en menos de un día, sumados a semanas de precipitaciones continuadas provocando la saturación total del terreno.

El municipio se asienta sobre un macizo kárstico formado por calizas y dolomías, un tipo de geología caracterizada por la presencia de cuevas, galerías y conductos subterráneos creados por la disolución de la roca a lo largo de miles de años.

En condiciones normales, este sistema actúa como un drenaje natural, filtrando el agua hacia el subsuelo; sin embargo, ante lluvias torrenciales de esta magnitud, el sistema colapsa y se produce una saturación absoluta.

Como consecuencia, el agua emerge a presión por puntos inesperados suelos, sótanos, muros y cimentaciones a través de los denominados trop-pleins o rebosaderos naturales.

Infografía IA realizada en nuestra redacción / España Directo Televisión

Este fenómeno genera una presión hidrostática interna capaz de fracturar pavimentos y muros de carga desde abajo, una fuerza para la que la mayoría de edificaciones no están diseñadas.

Además, la circulación violenta del agua bajo las viviendas puede provocar sifonamiento, arrastrando materiales finos y dejando los cimientos sin apoyo estructural.

A ello se suma el riesgo de dolinas de hundimiento, producidas por el colapso repentino de cavidades subterráneas ocultas bajo el peso del terreno saturado, así como los deslizamientos de ladera, ya que los suelos coluviales que recubren las pendientes pierden cohesión y pueden deslizarse como una masa lubricada.

Ante este escenario, los servicios de emergencia han adoptado medidas excepcionales, como la perforación controlada de fachadas en viviendas bajas, una técnica de descompresión destinada a liberar el agua acumulada y reducir la presión sobre los muros estructurales, evitando colapsos mayores.

Aunque las lluvias remitan, los expertos advierten de que el peligro persistirá durante días o semanas, ya que el terreno deberá reajustarse, pudiendo aparecer grietas estructurales graves y asentamientos diferenciales.

En Grazalema, el riesgo no solo ha caído del cielo: está brotando desde el subsuelo.

Loading