Más denuncias en el Ejército: El Tribunal Supremo ratifica el acoso a un militar vinculado a Inteligencia

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A raíz de este fallo, el cabo primero José Manuel Soto demandará a toda la cadena de mando implicada ante la jurisdicción togada militar por "Mobbing"

María Montero
 
E Directo Tv accede a los documentos judiciales que reconocen el ‘mobbing’ laboral sufrido por un exmilitar vinculado al Servicio de Inteligencia en el Aeródromo Militar de Santiago de Compostela. La ministra de Defensa respaldó la baja temporal ajena a acto de servicio del Cabo Primero José Manuel Soto, sin embargo, la Justicia ha anulado esta resolución, reconociendo un caso de acoso en el Ejército. Tras esta victoria, Soto ha demandado a toda la cadena de mando implicada.
 

Una sentencia pionera en España, que reconoce el acoso en el seno de las Fuerzas Armadas, ha abierto la caja de los truenos en el Ministerio de Defensa.

Una resolución dictada por el Subsecretario de Defensa, por delegación de la ministra Margarita Robles, quien declaraba en 2019 «la inutilidad permanente para el servicio» pero «ajena a acto de servicio» del Cabo Primero José Manuel Soto, ha anulado las resoluciones ministeriales al determinar que se trata de un caso de ‘mobbing’ laboral, tal como ha quedado acreditado en un auto del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), avalado posteriormente por una sentencia del Tribunal Supremo (TS).

Después de esta victoria judicial, Soto ha demandado a toda la cadena de mando presuntamente implicada ante la jurisdicción militar. Soto dará a conocer su caso laboral y su periplo judicial en el Ateneo de Zaragoza junto a otros militares retirados. Será este 22 de septiembre en una mesa de debate.

Estas sentencias, bajo las pruebas testificales practicadas, ponen de manifiesto la «situación insostenible» que sufrió el exmilitar retirado cuando se encontraba destinado en el Aeródromo Militar de Santiago de Compostela durante el periodo 2013-2017. Soto estuvo vinculado al Servicio de Inteligencia Interna del Ejército del Aire (SENIN), 

De hecho, la sentencia 779/2019 del procedimiento 206/2018 emitida por la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, expone que el propio Soto, así como la Administración demandada, «no niega en su contestación que desde junio de 2016, (Soto) había venido realizando servicios de informador a requerimiento del SENIN, por lo que se habría reunido dos veces en Madrid con tres mandos de dicho Servicio».

El Cabo Primero José Manuel Soto. 

Sin embargo, a pesar de este estrecho vínculo de colaboración entre Inteligencia y el exmilitar, supuestamente basado en una fuerte confianza, Soto afirma que «no accedió a ninguna prebenda, sino más bien, se sintió abandonado tras estas colaboraciones con el SENIN», pero que decidió «no tapar el acoso por cuestiones éticas» y denunciar a los altos cargos militares.

La problemática de ‘mobbing’ sufrida, y destapada por Soto, se volvió insostenible en la instalación militar aérea, culminando con la resolución ministerial citada, un dictamen del Coronel Jefe del Aeródromo Militar de Santiago emitido en 2017 y respaldado por la ministra de Defensa posteriormente, en el que se decretó «la inutilidad permanente para el servicio, ajena a acto de servicio, por insuficiencia de condiciones psicofísicas», afirmación que Soto recurrió tal como consta en la sentencia 158/2019 del Juzgado Central Contencioso Administrativo Número 1 de la Audiencia Nacional.

 

Este alto tribunal, en 2019, desestimó inicialmente la denuncia de Soto pero abrió la puerta al acoso, reconocido con posterioridad en las sentencias del TSJM y TS que analizamos y que también dejaron sin efecto, las fundamentaciones del Abogado del Estado al estimar la resolución ministerial impugnada por el Cabo Primero en la medida en que «determina que su situación de baja temporal no fue debida a una contingencia común, sino profesional, o en acto de servicio, causada por la situación de acoso/mobbing sufrida en el destino que ocupaba en el aeródromo militar».

 
 
Denuncia contra la cadena de mandos

La ratificación de la sentencia del TSJM, estimatoria de las pretensiones del exmilitar, por parte de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo el pasado 19 febrero de 2021, que inadmite un recurso de casación interpuesto por la Administración -condenada en costas-, generó un impulso aún mayor en José Manuel Soto para acudir de nuevo a la justicia militar y presentar diversas denuncias contra la cadena de mandos, presuntamente implicada en el acoso sufrido.

De momento, una de las denuncias contra un brigada y un teniente, además de un recurso de revisión que será igualmente presentado contra otros mandos militares, se sustancia en el Juzgado Togado Militar Número 41 de A Coruña, que ha tomado declaraciones a todas las partes así como a una decena de testigos, a la espera de resolución judicial.

 

Por otra parte, otra de las denuncias promovidas en noviembre de 2020 por Soto contra dos coroneles que estuvieron destinados en el aeródromo militar, se sigue en el Juzgado Togado Militar Central Número 1 de Madrid, que ha citado a declarar como denunciante al exmilitar este 21 de septiembre.

Soto avanza a nuestra colaboradora que va a ratificarse en su querella contra sus mandos «por acoso laboral y administrativo, abuso de poder, trato hostil, desacreditación profesional, malas formas en las comunicaciones, no se tramitaban quejas ni recursos ni se elevaban a los inmediatos superiores, ignoraban las quejas y reclamaciones, o la información no llegaba al mando o llegaba distorsionada», alega.

La UPA no asiste a hombres acosados

José Manuel Soto contactó con la Unidad de Protección frente al Acoso del Cuartel General del Aire «comentando al Cabo Mayor que identificaba todo lo que estaba viviendo pero, pese a entender que el Protocolo de dicha Unidad (UPA) no contemplaba este tipo de acoso, le remitió a la Capitán Psicóloga, para que pudiera hablar con ella y comentarle la situación», recoge la sentencia del TSJM.

Respecto a la UPA, este exmilitar alega que se «atiende a mujeres víctimas de acoso o acoso sexual en el Ejército pero no a los hombres víctimas», de modo que no pudo acceder a este recurso de apoyo.

Destinado en Casa Real 

José Manuel Soto siempre estuvo en activo desde que ingresó en las Fuerzas Armadas en 1993 causando baja tras 24 años y 3 meses de servicio, el 22 de julio de 2017, ya incorporado al Aeródromo Militar de Santiago. Igualmente, perteneció al Grupo de Seguridad durante los años 2010 a 2013, y sus destinos siempre fueron en la Guardia Real, desde 1993 hasta 2010.

El Cabo Primero José Manuel Soto siendo condecorado por el Rey Juan Carlos I. 

El Cabo Primero Soto ha sido condecorado con la Cruz de Bronce a la Constancia en el Servicio, Cruz de Plata Orden al Mérito Civil, Cruz al Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco y obtuvo la Felicitación de S.M. el Rey en 1997 y en 2004, por lo que el TSJM dictaminó que «la cerrera de Soto en las Fuerzas Armadas, no sólo ha estado dotada de un carácter de normalidad sino de la consideración de notable, que le han hecho merecedor de las condecoraciones y felicitaciones descritas».

Corroboran el conflicto militar

En la sentencia del TSJM se verifica el «escenario estresante derivado de la situación de conflicto generalizado que se vivía en el Aeródromo Militar de Santiago, que dio lugar a una situación de hostigamiento contra Soto por parte de los mandos, a través de los cuales el sistema le obliga a denunciar, viéndose, sin duda, atrapado en un círculo vicioso frente a lo que la víctima debería ser protegida».

Esta situación fue considerada «altamente amenazante para la salud» del exmilitar que, a su vez, fue corroborada en sede judicial por otros militares destinados en el mismo aeródromo a través de los siguientes testimonios:

«Pude observar cómo el ambiente que reinaba en la unidad era el de varios grupos de personal enfrentados por diversos intereses más personales que laborales que perjudicaban el normal funcionamiento de la unidad».

«Tuvimos ocasión de compartir y comentar la situación que se vivía en el cuartel, y de expresarme su sensación de abandono y trato diferenciado sobre su persona por parte de algunos mandos, quienes le desacreditaban en sus funciones de OFAP, en sus quejas sobre causas del servicio».

«Incluye al Coronel como conocedor y encubridor de los hechos, empiezan a realizar actos que podrían definirse como abuso de mando (acoso laboral)».

«El Cabo Primero Soto es una persona con una implicación y entrega en todos los trabajos que le fueron encomendados, cumpliendo con sus obligaciones correcta y encomiablemente».

«Era discriminatorio, desacreditándolo -a Soto- en sus funciones como responsable de la OFAP e ignorando sus propuestas con respecto al servicio y calidad de vida en el aeródromo».