El virus respiratorio sincitial: el patógeno que cada invierno pone en alerta a la sanidad y afecta tanto a niños como a adultos

Especialistas advierten del impacto del VRS, una infección respiratoria frecuente que suele parecer un resfriado leve, pero que puede derivar en bronquiolitis, neumonía y complicaciones graves en los grupos más vulnerables, especialmente lactantes y personas mayores.

El virus respiratorio sincitial (VRS) se ha consolidado como uno de los principales agentes responsables de las infecciones respiratorias, especialmente durante los meses fríos, afectando de manera prácticamente universal a la población infantil en los primeros años de vida y extendiéndose también entre adultos y personas mayores.

Según explican los expertos en salud, este virus suele manifestarse inicialmente con síntomas similares a los de un resfriado común, como congestión nasal, tos seca, estornudos, dolor de garganta, fiebre leve o malestar general, que aparecen entre cuatro y seis días después de la exposición al patógeno. 

Sin embargo, aunque en muchos casos la evolución es leve, el VRS puede descender hacia las vías respiratorias inferiores y provocar cuadros más graves como bronquiolitis o neumonía, especialmente en bebés menores de un año, personas con enfermedades crónicas, adultos mayores o individuos con el sistema inmunitario debilitado. 

De hecho, este virus es considerado la principal causa de infecciones respiratorias graves en lactantes y está detrás de la gran mayoría de casos de bronquiolitis en menores de seis meses, lo que incrementa el riesgo de hospitalización en este grupo de edad. 

Entre los signos que pueden alertar de una evolución más preocupante se encuentran la dificultad para respirar, las sibilancias (silbido al respirar), la respiración rápida, la irritabilidad o la disminución del apetito, síntomas que requieren valoración médica inmediata, especialmente en niños pequeños. 

Aunque tradicionalmente se ha asociado al ámbito pediátrico, los especialistas subrayan que el VRS también puede causar complicaciones significativas en adultos, en particular en personas mayores o con patologías cardiacas y pulmonares, llegando incluso a provocar insuficiencia respiratoria en los casos más severos. 

En cuanto a la prevención, los avances científicos han permitido el desarrollo de estrategias de inmunización dirigidas a los grupos de riesgo, como lactantes y personas vulnerables, con el objetivo de reducir hospitalizaciones y complicaciones graves, mientras que las recomendaciones sanitarias insisten en medidas básicas como la higiene de manos, evitar el contacto con personas con síntomas respiratorios y mantener ambientes ventilados.

Asimismo, los especialistas recuerdan que, aunque la mayoría de infecciones por VRS se resuelven con cuidados de apoyo y vigilancia clínica, la detección precoz y la protección de los colectivos más frágiles resultan clave para frenar el impacto asistencial de un virus que cada temporada vuelve a circular con fuerza y que, pese a su apariencia inicial leve, puede convertirse en un problema de salud pública relevante.

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