El Ejecutivo español y países de la izquierda latinoamericana rechazan la intervención estadounidense por considerarla contraria al Derecho Internacional y reclaman una salida basada en el diálogo y la soberanía de los pueblos.
El Gobierno de España, junto a varios países de América Latina gobernados por fuerzas progresistas, ha expresado su rechazo a las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela, al considerar que suponen una injerencia en los asuntos internos del país y una vulneración de los principios básicos del Derecho Internacional.
En un posicionamiento conjunto, estos gobiernos subrayan que el uso unilateral de la fuerza y cualquier intento de imponer soluciones externas generan inestabilidad, aumentan la tensión regional y sientan un precedente preocupante en las relaciones internacionales.
España ha insistido en la necesidad de respetar la soberanía y la integridad territorial venezolana, al tiempo que ha defendido que la crisis política y social que atraviesa el país solo puede resolverse mediante el diálogo, la negociación y mecanismos pacíficos avalados por la comunidad internacional.
Asimismo, los firmantes del comunicado alertan de los riesgos de vincular la intervención a intereses estratégicos o económicos, y reclaman un mayor protagonismo de los organismos multilaterales para favorecer una desescalada que evite un agravamiento del conflicto y contribuya a una solución duradera que responda a la voluntad del pueblo venezolano.
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