Organizaciones ferroviarias como Semaf aseguran que el estado de las vías en varios tramos, especialmente en Adamuz, era “muy mejorable” y recuerdan que existían avisos previos por movimientos bruscos y múltiples incidencias registradas.
Las vibraciones y movimientos bruscos del tren Alvia en el tramo de Adamuz fueron objeto de quejas y advertencias internas meses antes del accidente ferroviario registrado en la zona, según refleja un parte de incidencias fechado el 24 de julio de 2025.
En dicho documento se describe cómo “debido a los bruscos saltos/movimientos constantes del tren”, varias gateras situadas en la parte superior del horno cayeron sobre la cabeza de una tripulante, provocándole “un fuerte mareo”.

Desde organizaciones de trabajadores ferroviarios, como el sindicato Semaf, sostienen que el estado de la infraestructura en ese tramo era “muy mejorable” y que venían denunciando desde hacía meses vibraciones repetidas en distintos puntos de la línea, con especial incidencia en Adamuz, donde aseguran recibir numerosas quejas.
El representante sindical Rafael Escudero atribuye los traqueteos al deterioro de las vías y señala que, pese a inversiones anunciadas, la cuantía resulta insuficiente para una red de varios cientos de kilómetros.
Además, se indica que el administrador ferroviario había registrado casi una decena de incidencias en el tramo, algunas vinculadas a problemas de señalización.
Sobre el origen del siniestro, el sindicato apunta “con toda la cautela” a dos posibles escenarios: un problema en el Iryo que habría podido afectar al bogie, o un fallo en las vías, sin descartar que ambas causas pudieran haberse combinado.
Semaf, además, había pedido en agosto limitar la velocidad de los trenes a 250 km/h en determinados tramos para reducir estas vibraciones y evitar riesgos asociados.
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