El gobierno venezolano ha confirmado que al menos cien personas han fallecido como consecuencia de una operación militar estadounidense que incluyó bombardeos y combates en varias zonas del país en un intento por capturar al presidente Nicolás Maduro y derrocar al régimen. La cifra, anunciada por el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, eleva drásticamente el balance de víctimas y aviva las tensiones con Washington y diversas capitales del continente, al tiempo que obliga a Caracas a declarar un período de luto nacional y a exigir explicaciones a la comunidad internacional.
En un contexto de alta tensión geopolítica, el Ejecutivo venezolano ha elevado a cien el número de víctimas mortales tras los ataques perpetrados por fuerzas armadas de Estados Unidos el pasado sábado, según declaraciones oficiales ofrecidas este miércoles por Diosdado Cabello.
El ministro del Interior describió la acción como una agresión que causó la muerte de “personas que nada tenían que ver con el conflicto”, entre ellas civiles y residentes ajenos a las estructuras militares.
Las autoridades venezolanas han señalado que el operativo incluyó bombardeos aéreos y enfrentamientos terrestres en distintos puntos de Caracas y sus alrededores.
Cabello aseguró que una cifra similar de personas resultó herida y que, además de personal militar venezolano, entre los fallecidos se encuentran civiles que se encontraban en sus hogares al momento de los ataques.
El anuncio se produce en medio de una fuerte polémica internacional, ya que hasta ahora no existía un balance oficial consensuado de víctimas.
Informes independientes anteriores incluidos los difundidos por medios y agencias internacionales habían sugerido cifras menores y un rango aproximado de entre 70 y 80 muertos en el curso de la operación militar que culminó con la captura del presidente Maduro y su esposa.
Además de las pérdidas humanas, el conflicto ha generado una reacción inmediata en el ámbito diplomático.
Naciones Unidas, la Unión Europea y diversos gobiernos de América Latina han expresado su preocupación por la escalada de violencia y han instado a que se respeten las normas del derecho internacional, así como a una investigación independiente de los hechos.
En Venezuela, la respuesta oficial ha sido de condena categórica hacia Estados Unidos, al que se acusa de vulnerar la soberanía nacional.
El gobierno del país caribeño ha declarado un estado de luto y ha prometido que se emprenderán acciones legales y políticas para responsabilizar a quienes ordenaron y ejecutaron la operación militar.
Mientras tanto, en Caracas se han sucedido homenajes y funerales por las víctimas, con presencia de autoridades y fuerzas armadas que han destacado la “lealtad y valentía” de quienes perdieron la vida, denominándolos “mártires y héroes de la defensa del país”.
Este episodio marca un punto de inflexión en las ya tensas relaciones entre Washington y los países de la región, e inaugura un nuevo capítulo de incertidumbre política en América Latina que podría tener repercusiones duraderas en asuntos de seguridad, energía y diplomacia regionales.
![]()