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El menor habría coordinado los canales «Blocus VLC» para organizar asaltos previstos para el sábado 31 de octubre.
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En los grupos se difundían instrucciones para cometer los robos e incluso se planteaba provocar incendios para distraer a la Policía.
La Policía Nacional ha detenido en Valencia a un joven de 17 años acusado presuntamente de crear y dirigir varios grupos de mensajería en los que se promovían saqueos y actos de pillaje en comercios de la ciudad. Los asaltos se habrían planteado para este sábado 31 de octubre, con especial atención a establecimientos situados en el centro de la capital valenciana.
La investigación permitió identificar al presunto responsable de los canales, denominados «Blocus VLC», que habían sido creados a comienzos de esta semana en dos aplicaciones de mensajería instantánea. Según los investigadores, el menor no se limitaba a difundir mensajes, sino que también daba indicaciones a los participantes y trataba de coordinar las acciones previstas.
Los agentes consideran que el objetivo era reunir a un grupo de personas para llevar a cabo los asaltos de forma organizada. Para ello, el detenido habría comunicado fechas y horarios, señalado zonas comerciales y animado a otros usuarios a difundir los canales en redes sociales para incorporar a más participantes.
Los grupos llegaron a superar los 400 usuarios
Uno de los canales investigados llegó a superar los 400 usuarios, una cifra que refleja el alcance que había adquirido la convocatoria en pocos días. La Policía sostiene que los responsables utilizaban estos espacios digitales para organizar las actuaciones y compartir instrucciones sobre cómo llevarlas a cabo.
Entre los mensajes investigados figuraban explicaciones sobre el modo de acceder a los establecimientos y cometer los saqueos. También se habrían planteado provocar incendios para desviar la atención de los agentes mientras se producían los robos.
Estas indicaciones forman parte de los elementos que los investigadores están analizando para determinar el alcance de la planificación y la participación que pudo tener cada integrante. La existencia de usuarios en los canales no implica, por sí sola, que todos ellos participaran en la preparación de los delitos o que llegaran a cometerlos.
Tras la actuación policial, los dos canales de comunicación han sido cerrados. La investigación continúa abierta para esclarecer completamente los hechos y determinar si hubo otras personas implicadas en la organización de los asaltos.
El menor queda internado en un centro de menores
El joven ha sido detenido como presunto responsable de delitos de conspiración para cometer desórdenes públicos, conspiración para llevar a cabo delitos contra el patrimonio y pertenencia a grupo organizado.
Tras su detención, la Fiscalía de Menores decretó como medida cautelar su internamiento en un centro de menores. Esta medida se adopta mientras continúa el procedimiento y no equivale a una condena firme.
Al tratarse de un menor de edad, su situación judicial se tramita conforme al sistema de responsabilidad penal de menores. Las diligencias deberán establecer qué hechos pueden atribuirse al detenido y qué grado de participación tuvieron, en su caso, los demás usuarios de los canales.
Vigilancia policial ante la convocatoria de saqueos
La fecha señalada para los posibles asaltos era el sábado 31 de octubre, por lo que la investigación se ha centrado en impedir que la convocatoria se tradujera en ataques contra establecimientos comerciales.
La actuación policial se produce antes de la fecha prevista para los saqueos y después de que los investigadores detectaran mensajes que, presuntamente, buscaban organizar una movilización coordinada. El cierre de los canales pretende impedir que esos espacios sigan utilizándose para difundir instrucciones o captar nuevos participantes.
La Policía mantiene abiertas las pesquisas para identificar a otras posibles personas relacionadas con la planificación. Por ahora, la información oficial no confirma que los saqueos previstos llegaran a ejecutarse ni que todos los usuarios de los grupos conocieran o compartieran los planes investigados.
El caso vuelve a poner el foco en el uso de aplicaciones de mensajería para organizar actividades ilícitas y en la rapidez con la que una convocatoria puede difundirse entre numerosos usuarios. La investigación deberá concretar ahora el alcance de la presunta organización y las responsabilidades individuales que puedan acreditarse.