miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Muere Rachel Apa, una joven de 24 años, tras desplomarse en el Maratón de Nueva York cuando corría en honor a su abuelo

Muere Rachel Apa, una joven de 24 años, tras desplomarse en el Maratón de Nueva York cuando corría en honor a su abuelo
Tiempo de lectura: 9 min
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- La joven estadounidense participaba por primera vez en la prueba con el objetivo de recaudar fondos para la lucha contra el párkinson.

- Se desplomó en Central Park a poco más de tres kilómetros de la meta y falleció horas después en el hospital.

- Su familia ha explicado que los médicos apuntaron a una posible rabdomiólisis.

La celebración del Maratón de Nueva York se ha visto marcada por una tragedia. Rachel Apa, una joven de 24 años natural de Lewisberry, en Pensilvania, falleció después de desplomarse durante la carrera cuando se encontraba a poco más de tres kilómetros de alcanzar la línea de meta. La deportista participaba por primera vez en esta exigente prueba y lo hacía con un propósito especialmente personal: recaudar fondos para ayudar a las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson, en memoria de su abuelo.

El suceso tuvo lugar el domingo 1 de noviembre, cuando Apa se aproximaba al kilómetro 38 de los 42,195 kilómetros del recorrido. Según la información facilitada por la Policía de Nueva York, la joven sufrió una emergencia médica en Central Park y fue atendida inicialmente en el propio circuito.

Una persona que presenciaba la carrera comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar antes de la llegada de los equipos sanitarios. El personal médico del maratón continuó con las maniobras de reanimación y utilizó un desfibrilador para intentar recuperarla.

Posteriormente, los servicios de emergencias la trasladaron en ambulancia al hospital Mount Sinai, donde los médicos trataron de salvarle la vida. Sin embargo, Rachel falleció horas después.

La noticia se conoció públicamente el martes y provocó numerosas muestras de condolencia entre la comunidad deportiva, sus antiguos compañeros de equipo y las personas que habían seguido su participación en la carrera.

Su primer maratón, dedicado a su abuelo

Rachel Apa había afrontado el Maratón de Nueva York como un desafío deportivo y, sobre todo, como un homenaje a su abuelo, que padeció párkinson y falleció en 2022.

La joven había decidido participar en la prueba para recaudar fondos destinados a la atención y el apoyo a las personas que conviven con esta enfermedad. Su iniciativa estaba vinculada al programa Parkinson’s Champions, impulsado con el respaldo de la Parkinson’s Foundation.

En su página de recaudación explicó el significado personal de aquel reto. Su abuelo había sido una de sus principales referencias durante la infancia y le había transmitido el gusto por mantenerse activa, practicar deporte y afrontar nuevos desafíos.

La enfermedad de Parkinson afectó progresivamente a la movilidad de su abuelo, algo que, según había relatado Rachel, le permitió comprender de cerca las dificultades que afrontan las personas diagnosticadas.

Aunque falleció en 2022, la joven quiso mantener vivo su recuerdo a través de una iniciativa solidaria. Su objetivo inicial era recaudar 4.000 dólares, una cantidad que fue superada rápidamente después de conocerse su muerte.

La participación en Nueva York suponía su primera experiencia en una maratón. Apa había preparado durante meses la carrera y afrontaba los 42 kilómetros como uno de los grandes retos personales de su trayectoria deportiva.

Se desplomó a dos millas de la meta

La emergencia médica se produjo cuando Rachel se encontraba cerca del punto kilométrico 24 del recorrido estadounidense, aproximadamente a dos millas de la línea de meta.

Su familia estaba siguiendo la evolución de la carrera a través de una aplicación de seguimiento. Su padre, Steve Apa, permanecía en Pensilvania mientras su madre y algunas amigas acompañaban a la joven en distintos puntos del recorrido.

Durante las primeras horas de la prueba, Rachel había intercambiado mensajes con su padre. En uno de ellos le transmitió que se encontraba muy bien y que estaba disfrutando de la carrera. Su progenitor le había recomendado mantener un ritmo prudente, teniendo en cuenta que era su primer maratón.

Conforme avanzaba el recorrido, los mensajes comenzaron a reflejar molestias físicas. La joven escribió expresiones como «Ugh» y «Ow, ow», mientras su padre le insistía en que no forzara y que priorizara llegar a la meta.

En torno al kilómetro 24, Steve Apa comprobó que la posición de su hija había dejado de avanzar en la aplicación de seguimiento. Su madre y sus amigas, que esperaban verla más adelante, también se dieron cuenta de que algo podía haber ocurrido.

La familia intentó localizarla y conocer su situación. La madre se dirigió hacia el lugar donde se había detenido el seguimiento y finalmente recibió la información de que Rachel había sido trasladada en ambulancia al hospital.

Su padre emprendió entonces el viaje hacia Nueva York. La joven permaneció ingresada en estado crítico, pero los esfuerzos médicos no consiguieron salvarla.

Los médicos apuntaron a una posible rabdomiólisis

La familia explicó que los médicos atribuyeron el fallecimiento a una rabdomiólisis, una afección poco frecuente que provoca la destrucción de fibras musculares y la liberación de sustancias en el torrente sanguíneo que pueden ocasionar complicaciones graves.

Esta enfermedad puede aparecer en determinadas circunstancias después de un esfuerzo físico intenso. Cuando se produce una destrucción muscular importante, algunas sustancias liberadas pueden afectar al funcionamiento de órganos como los riñones.

El padre de Rachel aseguró que su hija se encontraba en buen estado de salud y que había mantenido una vida muy activa. La joven practicaba deporte de manera habitual y tenía experiencia como deportista universitaria.

No obstante, la causa oficial del fallecimiento permanecía bajo investigación por parte de la oficina del médico forense de Nueva York. Por tanto, la referencia a la rabdomiólisis corresponde a la información trasladada por la familia sobre el diagnóstico comunicado por los médicos, mientras se desarrollaban las actuaciones para determinar oficialmente las circunstancias de la muerte.

La muerte de una participante de 24 años en una prueba deportiva de estas características ha generado una profunda conmoción, especialmente por tratarse de una corredora joven que afrontaba su primera maratón con una finalidad benéfica.

Una espectadora intentó acompañarla durante la emergencia

Entre las personas que presenciaron el desplome se encontraba Michaela Nicholas, una trabajadora social clínica que estaba siguiendo la carrera desde Central Park.

Nicholas ha relatado que animaba a los participantes cuyos nombres podía leer en los dorsales. Cuando Rachel pasó por delante de ella, le gritó unas palabras de ánimo. Apenas unos metros después, la joven cayó al suelo.

Mientras otras dos personas intentaban practicarle la reanimación cardiopulmonar, Nicholas se acercó para acompañarla y hablarle.

La espectadora explicó que le sostuvo la mano y trató de transmitirle que no estaba sola y que había personas que la querían. Su testimonio ha puesto rostro al esfuerzo de quienes intentaron ayudarla en los primeros momentos de la emergencia.

La organización de la carrera confirmó que una persona presente en el lugar inició las maniobras de reanimación antes de la intervención de los equipos médicos. Posteriormente, el personal sanitario del evento continuó con la asistencia y utilizó un desfibrilador.

Los servicios de emergencias llegaron después y trasladaron a la corredora al hospital, donde finalmente se confirmó su fallecimiento.

Una deportista con trayectoria universitaria

Rachel Apa había desarrollado una parte importante de su trayectoria deportiva en el hockey sobre hierba. Estudió en la Universidad Bucknell, donde formó parte del equipo universitario durante cuatro temporadas.

Se graduó en 2024 con una titulación relacionada con mercados, innovación y diseño. Durante su etapa deportiva disputó 63 partidos, 42 de ellos como titular, y marcó 17 goles.

En el ámbito profesional trabajaba como responsable de producto en TE Connectivity, una empresa dedicada a la fabricación de componentes eléctricos y electrónicos.

Además, había comenzado recientemente un programa de estudios de posgrado en Charleston Southern University, en Carolina del Sur, donde cursaba un máster en Administración de Empresas.

Su entorno la describía como una persona activa, comprometida con el deporte y acostumbrada a afrontar nuevos retos. La participación en el maratón representaba una continuación de esa forma de entender la actividad física, pero también una manera de rendir homenaje a su abuelo.

La noticia de su fallecimiento ha provocado mensajes de condolencia de la Universidad Bucknell, de la organización USA Field Hockey y de otras entidades relacionadas con su trayectoria deportiva.

La recaudación solidaria supera el objetivo inicial

La iniciativa benéfica que había impulsado Rachel también ha experimentado un notable aumento de las donaciones después de conocerse su muerte.

La joven se había marcado como objetivo recaudar 4.000 dólares para apoyar a las personas afectadas por el párkinson. Tras difundirse la noticia, las aportaciones comenzaron a aumentar y superaron rápidamente la cantidad que se había propuesto conseguir.

La campaña estaba vinculada a Parkinson’s Champions, una iniciativa de recaudación respaldada por la Parkinson’s Foundation.

El propósito de Rachel era contribuir a la atención de una enfermedad que había conocido de cerca a través de su abuelo. Su participación en la carrera pretendía transformar un desafío deportivo personal en una oportunidad para ayudar a otras familias.

La tragedia ha convertido esa iniciativa en uno de los aspectos más emotivos de su historia. La joven no pudo completar los últimos kilómetros de la prueba, pero la campaña solidaria que había puesto en marcha continúa recibiendo aportaciones.

Un maratón histórico marcado por la tragedia

La edición de este año del Maratón de Nueva York tenía además un significado especial, ya que conmemoraba el 50 aniversario de su formato actual, que recorre los cinco distritos de la ciudad.

La prueba reunió a una participación récord: 61.000 corredores consiguieron alcanzar la línea de meta.

La muerte de Rachel ha marcado una jornada que estaba llamada a ser una celebración del deporte y de la participación popular. La organización New York Road Runners trasladó sus condolencias a la familia, los amigos y toda la comunidad de corredores.

La entidad expresó su profundo pesar por el fallecimiento de la joven y recordó la importancia de la asistencia prestada durante la emergencia.

La tragedia también ha dejado una historia de solidaridad: la de una deportista que decidió afrontar por primera vez los 42 kilómetros para recordar a su abuelo y contribuir a una causa relacionada con la enfermedad que él padeció.

Rachel Apa tenía 24 años y se encontraba a poco más de tres kilómetros de completar su primer maratón cuando sufrió el episodio médico que acabó costándole la vida. Su familia, sus antiguos compañeros y quienes participaron en la carrera han recibido una noticia que ha transformado su reto solidario en un recuerdo marcado por la pérdida.

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