domingo, 8 de noviembre de 2026
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La caja negra del Iryo revela que la maquinista llamó hasta cuatro veces a Atocha antes del choque de Urda

La caja negra del Iryo revela que la maquinista llamó hasta cuatro veces a Atocha antes del choque de Urda
La caja negra del Iryo revela hasta cuatro llamadas a Atocha antes del choque
Tiempo de lectura: 4 min
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  • Los registros de la caja negra del tren Iryo accidentado en Urda (Toledo) revelan que su maquinista intentó contactar hasta tres o cuatro veces con el centro de control de Atocha sin obtener respuesta inicialmente.
  • La conductora permaneció detenida después de que fallara el sistema de seguridad LZB y trató de recuperar su funcionamiento siguiendo las indicaciones recibidas. El AVE de Renfe acabó embistiendo el convoy por detrás a las 8:53:12 horas.

La maquinista intentó comunicarse con Atocha varias veces

Los datos registrados en la caja negra permiten reconstruir con mayor precisión los minutos previos al accidente ferroviario del 28 de octubre. Según la información difundida sobre esos registros, la conductora del Iryo 6076 trató de contactar con el Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha hasta en cuatro ocasiones, sin recibir contestación al principio.

El tren había sufrido una pérdida total de transmisión del sistema de seguridad LZB, una incidencia que afectó a un tramo de unos 63 kilómetros y provocó que varios convoyes quedaran detenidos.

La secuencia sitúa a las 8:38:40 horas el momento en el que el Iryo quedó completamente parado ante la señal de entrada de la estación de Urda. Poco después, la maquinista consiguió establecer comunicación con Atocha y recibió indicaciones para intentar reiniciar los equipos.

Los intentos de reiniciar el sistema no tuvieron éxito

La conductora realizó distintas pruebas para recuperar el funcionamiento del LZB, pero no consiguió superar las comprobaciones necesarias.

A las 8:43 horas efectuó un primer intento de reinicio del equipo. Tres minutos después, a las 8:46, realizó una segunda prueba con el sistema redundante. Ninguna de las dos permitió restablecer la transmisión.

A las 8:50 horas comunicó al centro de operaciones de Iryo que el tren seguía sin superar las pruebas funcionales. Desde la compañía solicitaron entonces asistencia al departamento de Mantenimiento para que ayudara técnicamente a la maquinista.

El convoy continuaba inmovilizado cuando se produjo el impacto.

El AVE alcanzó al Iryo a las 8:53:12 horas

La caja negra sitúa el momento exacto de la colisión a las 8:53:12 horas. El AVE de Renfe chocó contra la parte trasera del tren Iryo, que permanecía detenido.

Según los registros difundidos, el impacto hizo que el convoy accidentado alcanzara los 47 kilómetros por hora en apenas tres segundos, pese a encontrarse parado antes del choque. Nueve segundos después, a las 8:53:21, volvió a quedar completamente detenido.

Varios vagones descarrilaron y el coche número 3 llegó a volcar. La violencia del impacto provocó graves daños en la composición y dejó atrapados a pasajeros y trabajadores.

Tras la colisión, la maquinista informó al centro de operaciones de que había recibido un impacto por alcance. También comunicó que se encontraba bien, pero que no conseguía localizar al jefe de tripulantes.

El tren había pasado una revisión integral dos días antes

Otro de los datos conocidos es que el Iryo 6076 había pasado una revisión integral el 26 de octubre, dos días antes del accidente, en el taller de Santa Catalina, en Madrid.

La compañía aseguró que esa inspección había incluido los sistemas de señalización. Este dato forma parte de la información facilitada por la propia operadora y no determina por sí solo el origen de la avería que sufrió el tren.

La investigación técnica considera, en su informe provisional, que pudo existir una cadena de averías, instrucciones y actuaciones que desembocaron en la colisión. La investigación judicial continúa bajo secreto de sumario.

Los registros de la caja negra aportan nuevos elementos para reconstruir lo sucedido, especialmente las comunicaciones entre la maquinista, el centro de control de Atocha y los responsables de operaciones de Iryo. Sin embargo, todavía corresponde a los investigadores determinar cómo se produjo la secuencia de decisiones que terminó con el choque.

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