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El histórico jugador del Real Madrid explica que los años que dedicó al baloncesto antes de 1993 no se le reconocen íntegramente a efectos de cotización.
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Una situación que afecta también a otros deportistas de su generación y que ha reabierto el debate sobre sus derechos laborales y sus jubilaciones.
Fernando Romay, una de las grandes leyendas del baloncesto español, ha puesto sobre la mesa un problema que todavía afecta a numerosos deportistas que desarrollaron su carrera profesional antes de los años noventa: las dificultades para acceder a una pensión de jubilación acorde con toda una vida dedicada a la alta competición.
A sus 67 años, el exjugador del Real Madrid ha explicado que puede jubilarse, pero no cobrar el 100% de la pensión que le correspondería. «Me puedo jubilar, pero no puedo cobrar, en mi caso, el 100% de lo que me correspondía», ha contado durante su participación en el programa 'Salvados'.
Romay asegura que le faltan cuatro años para alcanzar ese porcentaje, una circunstancia que relaciona con las condiciones laborales que existían durante buena parte de su trayectoria deportiva.
Por qué el Real Madrid no cotizaba por Fernando Romay
El origen del problema se encuentra en la normativa que regulaba el deporte olímpico durante aquellos años. Los deportistas que cotizaban como profesionales podían perder su condición de amateurs, lo que podía impedirles participar en competiciones internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos y los campeonatos con la selección española.
Por este motivo, según ha explicado el propio Romay, el Real Madrid no cotizaba por él a la Seguridad Social durante aquella etapa.
«No cotizaba en el Real Madrid porque no había posibilidad. Si cotizaba por mí, me declaraban profesional y entonces no podría ir ni a los Juegos Olímpicos, ni a los Europeos, ni con la Selección», ha recordado.
La situación cambió en 1993, después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y de la apertura del movimiento olímpico a los deportistas profesionales. A partir de entonces, los jugadores comenzaron a incorporarse al sistema de la Seguridad Social.
Romay tenía entonces 34 años y continuó jugando hasta 1995, por lo que una parte importante de su carrera anterior quedó fuera del reconocimiento ordinario de cotizaciones.
Una trayectoria deportiva que no se refleja completamente en su jubilación
La carrera de Fernando Romay comenzó en 1976, cuando llegó al Real Madrid con tan solo 16 años. Permaneció durante 17 temporadas en el conjunto blanco y se convirtió en uno de los pívots más reconocibles del baloncesto español.
Con la selección nacional disputó 174 partidos, participó en dos Juegos Olímpicos, tres Mundiales y cuatro Eurobasket. Uno de los momentos más destacados de su trayectoria fue la medalla de plata conseguida en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, donde España se enfrentó a Estados Unidos en la final.
Sin embargo, esos años de competición no se traducen íntegramente en años cotizados para calcular su pensión.
La normativa aprobada en 2026 permite computar determinados periodos anteriores a la incorporación de los deportistas al Régimen General de la Seguridad Social. No obstante, el reconocimiento tiene límites y, en el caso de Romay, se toma como referencia el 15 de marzo de 1980 para el colectivo correspondiente.
En 2026, alcanzar el 100% de la base reguladora exige acreditar 36 años y seis meses cotizados, aunque los requisitos concretos de jubilación también dependen de la edad y del periodo total reconocido.
Romay recuerda las dificultades de otros deportistas
El exjugador también ha querido llamar la atención sobre la situación de antiguos compañeros que se encuentran en condiciones económicas más complicadas.
Durante su intervención, explicó que conoce a deportistas que jugaron durante años en Primera División y que actualmente cobran pensiones de entre 600 y 700 euros mensuales.
«A mí me vienen compañeros, con muchos años en Primera División, y me dicen: “Fernando, es que mis amigos de mi edad, que ya están jubilados, ayudan a sus hijos y en mi caso son mis hijos los que me tienen que ayudar a mí, porque estoy cobrando la de 600 o 700 euros”», relató.
La situación ha impulsado a varios deportistas a reclamar un reconocimiento de los años que dedicaron a representar a España en competiciones de máximo nivel. Entre las figuras que están dando visibilidad a esta reivindicación se encuentra Almudena Cid.
El caso de Fernando Romay vuelve a poner el foco en una generación de deportistas que alcanzó grandes éxitos internacionales, pero que ahora se encuentra con dificultades para que toda aquella trayectoria tenga el reconocimiento correspondiente en sus pensiones.