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El Sindicato de Circulación Ferroviaria (SCF) prepara una convocatoria de paros para denunciar las condiciones laborales de los trabajadores de los centros de control.
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Los empleados del CRC de Atocha aseguran que cuentan con un 20% menos de plantilla de la necesaria y consideran que están siendo señalados por el accidente de alta velocidad de Urda. Todavía no hay fechas concretas para la huelga.
Los controladores ferroviarios de Adif se preparan para ir a la huelga en plena crisis del sistema ferroviario español tras el accidente de alta velocidad ocurrido en Urda (Toledo). El Sindicato de Circulación Ferroviaria (SCF) tiene previsto iniciar el procedimiento para convocar movilizaciones con las que denunciar lo que considera unas condiciones laborales precarias y una falta de recursos que dificulta su trabajo diario.
El sindicato comenzará presentando el conflicto ante la comisión paritaria, el órgano en el que la empresa y los representantes de los trabajadores intentan resolver sus discrepancias. El objetivo es avanzar hacia una convocatoria de paros en cuanto se cumplan los plazos legales.
Por el momento, no se han anunciado los días ni los horarios de las movilizaciones. Los controladores pretenden que la protesta sirva para llamar la atención sobre problemas que, según aseguran, llevan años denunciando y que han adquirido mayor relevancia después de que el centro de control de Atocha quedara bajo el foco tras el accidente de Urda.
El centro de control de Atocha denuncia un 20% menos de plantilla
Uno de los principales motivos de la protesta es la falta de personal en el Centro de Regulación y Control (CRC) de Atocha. Según denuncia el SCF, sus instalaciones funcionan con un 20% menos de trabajadores de los necesarios para garantizar unas condiciones óptimas de seguridad y gestión del tráfico ferroviario.
El sindicato sostiene que no se cubren todos los puestos ni todos los turnos, especialmente los correspondientes a las denominadas Actividades Complementarias. Esta situación, advierten, provoca que en numerosas ocasiones no puedan respetarse las pausas obligatorias que deben realizar los trabajadores que pasan largos periodos frente a las pantallas.
A la falta de efectivos se suma, según el colectivo, el incremento de las incidencias ferroviarias. Los controladores aseguran que cada vez deben gestionar más problemas en la circulación, lo que aumenta la carga de trabajo y dificulta la coordinación de los trenes.
El SCF ya había advertido de estas carencias en un comunicado difundido pocos días antes del accidente de Urda. Por tanto, la reclamación sobre la plantilla no surge únicamente a raíz de la tragedia, sino que forma parte de una serie de quejas que el sindicato afirma haber trasladado anteriormente.
Los trabajadores se sienten señalados por el accidente de Urda
El malestar de los controladores también está relacionado con las declaraciones realizadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre la actuación del centro de control durante el accidente ferroviario de Urda.
El ministro ha señalado que, después de que el sistema automático de seguridad LZB quedara fuera de servicio por un fallo informático, se tomó una decisión «errónea» al permitir que el AVE reanudara la marcha mientras el tren de Iryo continuaba detenido.
Puente ha aclarado que no ha acusado directamente a los trabajadores del CRC de Atocha de ser responsables de la tragedia. Sin embargo, sus declaraciones han situado la actuación de los controladores en el centro del debate sobre lo ocurrido.
Los trabajadores consideran que están siendo utilizados como chivo expiatorio y rechazan que se centre la atención exclusivamente en las decisiones tomadas desde el puesto de control. Defienden que las circunstancias del accidente deben analizarse teniendo en cuenta todos los elementos técnicos y operativos que pudieron intervenir.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha apuntado en su primera nota la posibilidad de una cadena de fallos, aunque todavía deben esclarecerse las causas y las responsabilidades del siniestro.
Denuncian presiones para recuperar la circulación cuanto antes
Otra de las quejas trasladadas por los controladores tiene que ver con las presiones que, según afirman, reciben para restablecer el tráfico ferroviario lo antes posible cuando se produce una incidencia.
Los trabajadores aseguran que Adif les presiona para acelerar la recuperación de la circulación con el objetivo de evitar retrasos y las correspondientes indemnizaciones a los viajeros.
Esta situación, sostienen, añade dificultades a un trabajo que exige una atención constante y en el que las decisiones deben tomarse teniendo en cuenta la seguridad de la circulación.
El sindicato considera que las condiciones laborales y la falta de personal deben abordarse como un problema que afecta al funcionamiento del sistema ferroviario, especialmente en los centros encargados de regular y coordinar el movimiento de los trenes.
¿Cómo afectará la huelga a los trenes?
Aunque la convocatoria todavía no tiene fechas, el impacto directo de los paros en la circulación ferroviaria podría ser limitado. Según explica la información publicada por el colectivo, los servicios mínimos previstos para este tipo de protestas obligan a que los controladores permanezcan en sus puestos, con excepciones para el personal de gestión y los trabajadores en prácticas.
Sin embargo, las movilizaciones sí podrían tener repercusiones en determinadas tareas de la operativa ferroviaria. Por ejemplo, los controladores no pueden negarse a tramitar permisos necesarios para intervenciones de mantenimiento ineludibles, como la reparación de una rotura de carril.
En cambio, sí pueden influir en otras autorizaciones relacionadas con trabajos en estaciones o en tramos de vía que permanecen cerrados al tráfico por obras. Entre las posibilidades se encuentra limitar los permisos a una parte del recorrido afectado.
Por ahora, los usuarios tendrán que esperar a que el sindicato concrete el calendario de movilizaciones para conocer si se producirán cambios en la actividad ferroviaria.
La futura huelga se suma al clima de conflictividad laboral que atraviesa el sector después del accidente de Urda. Mientras avanzan las investigaciones sobre la tragedia, los controladores reclaman que también se atiendan sus denuncias sobre falta de personal, carga de trabajo y condiciones de seguridad.