- Pedro Jesús Reina ha publicado una emotiva y contundente carta dirigida al ministro de Transportes tras confirmarse la muerte de su hijo, de 22 años.
- El joven trabajaba como mecánico de Renfe y viajaba en el tren siniestrado cuando regresaba a Andalucía para visitar a su familia.
La tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) continúa dejando testimonios de dolor y reclamaciones de las familias de las víctimas. Uno de los más duros ha llegado desde Málaga, donde Pedro Jesús Reina, padre de David Reina Reguera, el joven de 22 años fallecido en el accidente, ha dirigido una carta pública al ministro de Transportes, Óscar Puente, para exigirle que asuma responsabilidades por lo ocurrido.
El padre ha difundido el escrito a través de sus redes sociales, acompañado de una fotografía de su hijo vestido con el uniforme de trabajo y sentado sobre un tren de alta velocidad. Una imagen que, según explica, representa uno de los momentos más felices de David: cuando consiguió hacer realidad su sueño de trabajar en el sector ferroviario.
En su mensaje, Pedro Jesús Reina reclama al ministro que se ponga en el lugar de las familias que han perdido a sus seres queridos y cuestiona la gestión de las infraestructuras ferroviarias. «Asuma de una santa vez la responsabilidad», le exige, en una carta marcada por el dolor, la indignación y el recuerdo de un hijo cuya vida quedó truncada con apenas 22 años.
David Reina, un joven malagueño que había cumplido su sueño de trabajar en los trenes
David Reina Reguera era natural de Rincón de la Victoria, en Málaga, y tenía 22 años. Desde muy joven había sentido una especial vocación por el mundo ferroviario, hasta el punto de orientar su formación y su trayectoria profesional hacia ese sector.
El joven estudió una formación profesional relacionada con el ámbito ferroviario en Málaga y posteriormente se trasladó a Madrid, donde llevaba cerca de dos años trabajando como mecánico de Renfe.
Su profesión no era simplemente un empleo. Según relata su familia, David había conseguido alcanzar una de sus grandes metas personales: formar parte de la familia ferroviaria española y trabajar en aquello que le apasionaba.
El día del accidente viajaba en el vagón número 8 del tren AVE 2080 de Renfe, que cubría el trayecto hacia Andalucía. El joven regresaba para visitar a sus familiares y disfrutar de unos días de descanso.
El convoy de Renfe colisionó con la parte trasera de un tren de Iryo que se encontraba detenido en la vía. El accidente, ocurrido el 28 de octubre en el término municipal de Urda, dejó 69 víctimas mortales y más de 200 heridos.
La familia de David vivió durante días una angustiosa espera hasta que se confirmó su fallecimiento. La búsqueda del joven había generado una importante movilización en redes sociales, donde familiares y amigos difundieron su fotografía y pidieron colaboración para localizarlo.
La confirmación de su muerte puso fin a la incertidumbre, pero dio paso a un dolor difícil de describir para sus seres queridos.
La carta del padre de David a Óscar Puente: «Póngase la mano en el pecho»
Tras conocerse el fallecimiento de su hijo, Pedro Jesús Reina decidió dirigirse públicamente al ministro de Transportes. Lo hizo a través de una carta en la que comienza apelando a la fotografía de David y a la felicidad que reflejaba al haber conseguido su objetivo profesional.
El padre pide a Puente que observe el rostro de su hijo y recuerde que detrás de cada víctima hay una historia personal, una familia y unos proyectos que han quedado destruidos.
Uno de los fragmentos más duros del escrito llega cuando le reclama que se pregunte si es justo que, como consecuencia de lo que considera una mala gestión del Ministerio, tenga ahora que hacerse cargo de las cenizas de su propio hijo.
«Póngase la mano en el pecho y pregúntese en conciencia si es justo que debido a la pésima gestión de su Ministerio, con usted a la cabeza, tenga en estos momentos que estar custodiando las cenizas de mi hijo», expresa en la carta.
El progenitor también cuestiona las declaraciones realizadas por el ministro durante sus comparecencias públicas y le reprocha que haya hablado de su propio sufrimiento y de la difícil situación que atraviesa desde el accidente.
Pedro Jesús Reina reconoce que se dirige a él desde el respeto, aunque admite que el dolor que está viviendo le lleva a contener palabras que, en otras circunstancias, quizá utilizaría.
Su principal exigencia es que el responsable de Transportes asuma las responsabilidades políticas que, a su juicio, corresponden por la falta de inversión necesaria para actualizar y renovar las infraestructuras ferroviarias.
El recuerdo del accidente de Adamuz: «¿Acaso no hemos aprendido nada?»
En su escrito, el padre de David también establece una comparación con el accidente ferroviario de Adamuz, ocurrido en Córdoba en enero de 2026 y que dejó otras 46 víctimas mortales.
Pedro Jesús Reina se pregunta si las autoridades han aprendido algo de aquella tragedia y si se adoptaron todas las medidas necesarias para evitar que volviera a producirse un accidente de semejante gravedad.
El padre considera que la renovación y el mantenimiento de las infraestructuras deben contar con los recursos necesarios y critica que, en su opinión, no se haya actuado con la suficiente diligencia.
También hace referencia al estado de otros servicios e infraestructuras públicas, como las carreteras, para expresar su malestar con la gestión de los fondos destinados a estos ámbitos.
No obstante, aclara que no pretende convertir su carta en un debate partidista. Su mensaje, insiste, está dirigido a reclamar responsabilidades por la muerte de su hijo y por el sufrimiento de todas las familias afectadas.
Las acusaciones y valoraciones expresadas por el padre reflejan su posición y su dolor ante la tragedia. La determinación de las causas del accidente y de las posibles responsabilidades corresponde a las investigaciones técnicas y judiciales que continúan abiertas.
El reproche por la ausencia del ministro en el centro de atención a las familias
Otro de los aspectos que Pedro Jesús Reina destaca en su carta es la atención recibida por los familiares durante los días posteriores al accidente.
El padre recuerda que las familias de las personas desaparecidas tuvieron que permanecer durante horas y días en una situación de enorme incertidumbre, esperando noticias sobre sus seres queridos.
En Toledo se habilitó un centro de atención a familiares en la Casa Parroquial El Buen Pastor, donde los allegados recibieron apoyo y acompañamiento mientras avanzaban las labores de identificación.
Pedro Jesús agradece expresamente el trabajo de los profesionales de Renfe, los vecinos de la zona, Protección Civil, los psicólogos, Cruz Roja, el personal de seguridad y la Guardia Civil.
En su carta destaca el cariño y la atención que recibieron durante aquellos momentos, y reconoce la importancia de todas las personas que estuvieron a su lado mientras esperaban la confirmación que ninguna familia quería recibir.
Sin embargo, también reprocha a Óscar Puente que no acudiera personalmente a ese centro para acompañar a los familiares.
El padre considera que el ministro debería haber tenido un gesto de cercanía con quienes estaban atravesando uno de los momentos más duros de sus vidas. En el escrito le reprocha que no se acercara «siquiera un ratito» al lugar donde se encontraban las familias.
Este reproche ocupa una parte especialmente emotiva de la carta, en la que el agradecimiento a los profesionales y voluntarios contrasta con la crítica dirigida al responsable de Transportes.
El apoyo del mundo motero a la familia de David
La muerte de David también ha provocado numerosas muestras de cariño en su entorno personal y en colectivos con los que su familia mantiene una estrecha relación.
El Club Motero Malagueño Locos por la Gasolina, del que forma parte su padre, ha expresado públicamente sus condolencias y ha dedicado un mensaje de despedida al joven.
El colectivo ha recordado que David era hijo de Peter, uno de sus miembros, y ha trasladado su apoyo a toda la familia en estos momentos tan difíciles.
Durante los días posteriores al accidente, amigos y compañeros mantuvieron la esperanza de que el joven pudiera aparecer con vida. La confirmación de su fallecimiento terminó con esa espera y provocó una profunda conmoción entre quienes le conocían.
Desde el club han querido transmitir a su padre que no está solo y que cuenta con el respaldo de toda esa familia motera que comparte con él la afición y los vínculos personales.
Las muestras de apoyo se han sumado a los mensajes de condolencia recibidos por la familia desde Málaga y desde otros puntos de España.
Una exigencia en nombre de todas las víctimas del accidente de Urda
Pedro Jesús Reina termina su carta volviendo a dirigirse directamente al ministro de Transportes. Le pide que haga aquello que, en su opinión, sabe que debe hacer y que asuma las responsabilidades que reclama.
El padre afirma que su exigencia no es únicamente en memoria de David, sino también en nombre de todas las personas que perdieron la vida en el accidente y de las familias que ahora tienen que afrontar las consecuencias de la tragedia.
Su mensaje concluye insistiendo en que considera que el accidente podría haberse evitado y reclamando que se esclarezca lo sucedido.
La carta de Pedro Jesús Reina se ha convertido en uno de los testimonios más duros surgidos tras el accidente ferroviario de Urda. Más allá de la controversia política que rodea al Ministerio de Transportes, sus palabras ponen rostro al sufrimiento de una familia que ha perdido a un hijo de apenas 22 años, con toda una vida por delante y una profesión que representaba una de sus mayores ilusiones.
Mientras continúan las investigaciones para determinar las causas del siniestro, las familias de las víctimas siguen reclamando respuestas, explicaciones y responsabilidades. Para la familia de David, ninguna explicación podrá devolverle la vida, pero conocer qué ocurrió y evitar que una tragedia semejante vuelva a repetirse se ha convertido en una exigencia fundamental.