El joven deportista falleció el viernes 23 de octubre durante un tiroteo en Trappes y La Verrière, en el departamento francés de Yvelines, que dejó otros cinco heridos, entre ellos una niña de 12 años.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista investiga los hechos como un posible atentado terrorista con motivación racista, mientras el mundo de las artes marciales mixtas despide a un luchador que soñaba con convertirse en profesional.
La muerte de Pengo Bossio Wangi, un luchador amateur de artes marciales mixtas (MMA) de 26 años, ha conmocionado al deporte francés y a las localidades de Trappes y La Verrière, situadas en las afueras de París. El joven falleció el viernes 23 de octubre de 2026 tras recibir disparos durante una serie de ataques perpetrados por un hombre armado que abrió fuego contra varias personas desde un vehículo. El tiroteo dejó, además, cinco heridos, entre ellos una niña de 12 años.
La investigación ha quedado en manos de la Fiscalía Nacional Antiterrorista francesa, que analiza los hechos como un posible asesinato relacionado con una empresa terrorista y cometido por motivos vinculados a la pertenencia real o supuesta de las víctimas a una raza, etnia, nacionalidad o religión determinada. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó lo sucedido como un «atentado terrorista racista» durante su visita a Trappes, donde expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias.
La muerte de Bossio Wangi ha adquirido una dimensión especialmente dolorosa para la comunidad de las artes marciales mixtas. El joven entrenaba en la Atch Academy, un conocido gimnasio de Aubervilliers, en Seine-Saint-Denis, donde compañeros y responsables del centro han recordado su carácter, su generosidad y su compromiso con el deporte. Su trayectoria todavía estaba en una fase inicial, pero aspiraba a dar el salto al profesionalismo.
La noticia de su fallecimiento fue difundida por su entorno deportivo y recogida por medios franceses e internacionales, entre ellos Associated Press, TF1 Info y Le Parisien. Las autoridades francesas, por su parte, mantienen abierta la investigación para esclarecer las circunstancias del ataque y determinar las responsabilidades penales correspondientes.
Un tiroteo en varias localidades de los alrededores de París
Los hechos se produjeron durante la mañana del viernes 23 de octubre en Trappes y La Verrière, dos municipios del departamento de Yvelines, al oeste de la capital francesa. Según las informaciones publicadas por Le Parisien, un hombre de 39 años abrió fuego en distintos puntos de ambas localidades antes de ser detenido por la policía en la cercana población de Coignières.
El sospechoso habría disparado desde un vehículo contra personas que se encontraban en la vía pública. La sucesión de disparos causó la muerte de Bossio Wangi y dejó a otras cinco personas heridas, algunas de ellas en estado grave. Entre las víctimas se encuentra una niña de 12 años, cuyo caso ha provocado especial preocupación por la violencia del ataque.
De acuerdo con las primeras informaciones difundidas por medios franceses, el joven luchador recibió los disparos en el square Pergaud, en Trappes, donde falleció a consecuencia de las heridas. El ataque no quedó limitado a ese punto, sino que se extendió a otros lugares de la zona, lo que obligó a las fuerzas de seguridad a intervenir y a los servicios de emergencia a atender a los afectados.
El presunto autor fue arrestado poco después de los hechos en Coignières. La investigación se centra en reconstruir su recorrido, esclarecer las circunstancias de los disparos y establecer por qué fueron elegidas las víctimas. La naturaleza de los ataques y los indicios de una posible selección por motivos racistas llevaron a la Fiscalía Nacional Antiterrorista a asumir el caso.
La actuación de este organismo supone que la investigación contempla una posible dimensión terrorista, pero no equivale a una condena ni permite considerar acreditadas todas las hipótesis sobre las motivaciones del sospechoso. La calificación jurídica inicial deberá contrastarse con las pruebas recopiladas durante las pesquisas.
El diario Le Parisien informó también de que el presunto autor fue identificado como Kevin T. y de que los investigadores abrieron diligencias por asesinato y tentativa de asesinato en relación con una empresa terrorista, además de otros posibles delitos relacionados con la posesión de armas. La identidad y la responsabilidad penal del sospechoso deberán quedar establecidas en el procedimiento judicial.
La Fiscalía Antiterrorista investiga una posible motivación racista
Uno de los elementos centrales de la investigación es determinar si el ataque estuvo dirigido contra personas seleccionadas por su origen, su color de piel o su religión real o supuesta. La Fiscalía Nacional Antiterrorista asumió las diligencias después de valorar la naturaleza de los hechos y anunció una investigación que contempla el asesinato en relación con una empresa terrorista.
La intervención de la fiscalía especializada responde a la posible existencia de un móvil ideológico que habría condicionado la elección de las víctimas. No se trata únicamente de esclarecer quién disparó y cómo se desarrollaron los acontecimientos, sino también de determinar si existió una motivación racista y si los hechos encajan en los delitos de naturaleza terrorista que se investigan.
Macron acudió a Trappes el viernes y calificó públicamente el ataque como terrorista y racista. El presidente expresó su apoyo a las personas afectadas y a sus familias, al tiempo que defendió la necesidad de combatir el racismo y todas las formas de persecución motivadas por el origen o las creencias religiosas.
Sus declaraciones se produjeron en un contexto de conmoción por la muerte de Bossio Wangi y por las heridas sufridas por las otras víctimas. La respuesta institucional ha situado en primer plano la seguridad de la población y la necesidad de que la investigación determine con precisión las circunstancias del ataque.
El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, también denunció la dimensión racista de lo sucedido. Las declaraciones de las autoridades locales, junto con las primeras conclusiones comunicadas por la Fiscalía Nacional Antiterrorista, apuntan a que la posible selección de las víctimas constituye una de las principales líneas de investigación.
La calificación pública de los hechos como atentado racista debe distinguirse, no obstante, de la determinación judicial definitiva de los delitos y de sus motivaciones. Esa labor corresponde a los investigadores y a los tribunales, a partir de los testimonios, las pruebas materiales y el resto de los elementos que se incorporen a la causa.