El conjunto de José Mourinho se impone por 1-2 al Barcelona en el primer Clásico de la temporada, con dos tantos del delantero francés y una actuación decisiva de Lunin. Raphinha había igualado el encuentro en la segunda mitad, pero Camavinga fabricó la jugada que decidió el partido en el minuto 87. La victoria reduce a tres puntos la distancia entre ambos equipos y devuelve al Madrid a la pelea por el campeonato.
El Real Madrid dio un golpe de autoridad en el Spotify Camp Nou. El conjunto blanco derrotó por 1-2 al FC Barcelona en el Clásico de la décima jornada de LaLiga, disputado este domingo 25 de octubre de 2026, y transformó un encuentro de enorme trascendencia clasificatoria en una oportunidad para reabrir la lucha por el título. Dos goles de Kylian Mbappé, el segundo de ellos en los últimos compases del partido, decidieron un duelo en el que los azulgranas llegaron a igualar el marcador y dispusieron de ocasiones para completar la remontada.
La victoria tiene un valor que va más allá de los tres puntos. El Barcelona llegaba al encuentro con nueve triunfos consecutivos en el campeonato y la posibilidad de ampliar su ventaja sobre su principal rival. El Real Madrid, por su parte, necesitaba un resultado de esta dimensión para recortar distancias y demostrar que todavía podía aspirar al liderato. El equipo de José Mourinho respondió con una primera parte de presión intensa, una segunda mitad en la que tuvo que resistir el empuje local y un desenlace que premió su capacidad para aprovechar los espacios.
El triunfo permite al conjunto madridista situarse a tres puntos del Barcelona, que conserva el primer puesto de la clasificación pese a la derrota. La distancia entre ambos vuelve a dejar abierta una competición que parecía encaminada a favorecer los intereses azulgranas después de un inicio liguero impecable. El Real Madrid sale reforzado de uno de los escenarios más exigentes del calendario y encuentra motivos para afrontar las próximas jornadas con renovada confianza.
Mourinho sorprende con el planteamiento inicial
El entrenador madridista preparó un partido diferente al que cabía esperar de un Clásico disputado en el estadio azulgrana. En lugar de limitarse a proteger su portería y esperar las oportunidades para correr al contragolpe, el Real Madrid trató de discutir la posesión al Barcelona y adelantó sus líneas para dificultar la salida de balón del equipo de Hansi Flick.
La presión de los visitantes fue una de las claves de la primera mitad. Mbappé participó activamente en el trabajo defensivo, mientras Arda Güler y Jude Bellingham ayudaban a cerrar líneas de pase y a incomodar la circulación azulgrana. El objetivo consistía en impedir que el Barcelona encontrara con facilidad a sus jugadores más creativos y obligarlo a asumir riesgos en zonas comprometidas.
El planteamiento dio resultado durante buena parte del primer tiempo. El conjunto local tuvo dificultades para imponer el ritmo que acostumbra a buscar mediante la posesión, mientras el Madrid encontraba espacios para progresar y amenazar la portería defendida por Joan García.
Güler protagonizó uno de los primeros avisos del equipo blanco. Su intervención sirvió para evidenciar que el encuentro no iba a desarrollarse bajo el control absoluto del Barcelona. El Madrid se mostró dispuesto a presionar, recuperar el balón y construir sus ataques, en lugar de renunciar a la iniciativa.
El Barcelona, sin embargo, también encontró oportunidades para hacer daño. Un error de Güler en la salida de balón permitió a Anthony Gordon disponer de una ocasión para adelantar a los azulgranas, pero Andriy Lunin respondió con una intervención firme. El guardameta ucraniano ocupó la portería madridista ante la ausencia de Thibaut Courtois y comenzó a justificar su presencia con una parada de importancia.
Los intentos de Raphinha desde posiciones alejadas no encontraron después el camino de la portería. El Madrid, mientras tanto, continuó insistiendo en su presión y terminó encontrando el premio en una acción que tuvo una considerable dosis de fortuna.
Mbappé abre el marcador antes del descanso
El primer gol llegó en el minuto 41 y reflejó la importancia de no conceder tiempo a los rivales en las inmediaciones del área. La jugada comenzó con una circulación del Real Madrid en la que intervino Bernardo Silva y continuó con la participación de varios futbolistas del conjunto visitante hasta que Yan Diomande envió el balón hacia la zona de remate.
La acción acabó en un despeje defectuoso de Gerard Martín. El defensor azulgrana no acertó a alejar el peligro y el balón rebotó en Mbappé, que se encontraba en una posición favorable para aprovechar el rechace. El delantero francés reaccionó con rapidez y consiguió introducir el esférico en la portería de Joan García.
El tanto supuso un duro golpe para el Barcelona, que había tratado de controlar el encuentro, pero se encontró por detrás en el marcador cuando se aproximaba el descanso. La acción tuvo un componente accidental, aunque también puso de manifiesto la insistencia de Mbappé, siempre atento a cualquier balón suelto dentro del área.
El Madrid pudo ampliar su ventaja antes de marcharse a los vestuarios. Mbappé volvió a encontrar una oportunidad para marcar, pero la jugada terminó invalidada por fuera de juego y el balón acabó estrellándose en el poste. La ocasión no alteró el marcador, aunque reforzó la sensación de que el equipo visitante podía castigar al Barcelona cada vez que encontraba espacios.
Los azulgranas también dispusieron de una oportunidad importante para empatar. Lamine Yamal recibió el balón en una posición prometedora, pero su remate se marchó desviado. La intervención frustrada del joven atacante dejó al Barcelona sin el empate antes del descanso.
El equipo local afrontó, además, un contratiempo por la lesión de Xavi Espart, que tuvo que abandonar el terreno de juego y fue sustituido por Alejandro Balde. La modificación obligó a Flick a reorganizar sus piezas en un encuentro en el que su equipo necesitaba encontrar soluciones para superar la presión madridista.
El Barcelona reacciona y Raphinha devuelve la igualdad
La segunda mitad presentó un escenario diferente. El Barcelona consiguió progresivamente hacerse con el balón y obligó al Real Madrid a emplearse durante más tiempo en tareas defensivas. La intensidad del encuentro también se trasladó al apartado disciplinario, con varias acciones que provocaron protestas de los futbolistas de ambos equipos.
El Madrid tuvo opciones para ampliar su ventaja antes de que llegara el empate. Bellingham no acertó a encontrar a Mbappé en una acción prometedora y, en otra aproximación, el inglés tampoco resolvió de la mejor manera una jugada que podía haber dejado al conjunto visitante con dos goles de diferencia.
La defensa azulgrana, con Gerard Martín y Pau Cubarsí como protagonistas en distintas intervenciones, consiguió mantener al Barcelona dentro del partido. Esa resistencia resultó fundamental para que los locales pudieran reorganizarse y aumentar su presencia en campo contrario.
La insistencia del Barcelona encontró recompensa en el minuto 61. Después de una segunda jugada nacida de un saque de esquina, Pedri encontró el espacio para filtrar un pase hacia Raphinha. El brasileño controló la situación y disparó con potencia, colocando el balón por debajo de las piernas de Bellingham y lejos del alcance de Lunin.
El guardameta llegó a tocar el esférico, pero no pudo evitar que terminara dentro de la portería. El 1-1 devolvió la incertidumbre al marcador y cambió la dinámica del encuentro. El Barcelona encontró motivos para creer en la remontada, mientras el Madrid tuvo que recomponerse después de perder una ventaja que había defendido durante buena parte del partido.
El empate también elevó la importancia de cada decisión táctica. Con el marcador igualado y todavía tiempo por delante, ambos equipos entendieron que una victoria podía tener consecuencias decisivas para la clasificación. El Barcelona buscó aprovechar su mayor control del balón, mientras el Madrid trató de conservar su amenaza ofensiva.