- El Obispado de Mallorca ha apartado de sus responsabilidades pastorales a un sacerdote diocesano después de conocer el testimonio de una mujer adulta que aseguró haber sufrido presuntos tocamientos por parte del religioso.
- La afectada trasladó lo ocurrido a una trabajadora social, pero no ha presentado una denuncia ante las autoridades. La diócesis ha activado sus protocolos internos y considera que, por ahora, no son necesarias nuevas medidas.
El Obispado aparta al sacerdote tras conocer el testimonio de la mujer
La institución eclesiástica tuvo conocimiento de los hechos a través de una trabajadora social a la que la mujer había relatado que presuntamente había sufrido tocamientos por parte del sacerdote.
Tras recibir esa información, el Obispado decidió retirarle de sus responsabilidades pastorales siguiendo los protocolos vigentes. La medida se adoptó pese a que la mujer no había presentado una denuncia formal ni realizado una declaración oficial ante las instancias eclesiásticas.
La diócesis ha explicado que considera que la decisión adoptada es proporcionada a los hechos descritos y que, con la información disponible hasta el momento, no aprecia la necesidad de tomar otras medidas.
El sacerdote ejercía en las parroquias de Santa Maria y Alaró
El religioso apartado es Joan Pons Payeras, que ejercía como párroco en Santa Maria del Camí y Alaró, en Mallorca.
Según la información publicada sobre el caso, el testimonio de la mujer está relacionado con el servicio de acogida que la parroquia de Santa Maria ofrecía a personas necesitadas. La afectada residía en uno de los pisos vinculados a la iglesia.
El sacerdote ha sido apartado de sus funciones pastorales en ambas parroquias mientras se esclarece lo sucedido. La información disponible apunta a que se encuentra temporalmente en Barcelona.
El Obispado no prevé nuevas medidas por el momento
Desde la diócesis han señalado que, a falta de información adicional, consideran que no es necesario adoptar nuevas medidas en este momento.
No obstante, han expresado su disposición a colaborar si aparecen nuevos datos relacionados con el caso y han asegurado que contribuirán a esclarecer los hechos en todo lo que sea necesario.
Por ahora, no consta una denuncia penal presentada por la mujer ni una resolución judicial sobre los presuntos tocamientos. La actuación conocida es una medida adoptada por el Obispado dentro de sus propios protocolos.
No es la primera vez que el sacerdote es apartado
El caso también ha vuelto a poner el foco sobre un episodio anterior relacionado con el mismo religioso. En 2015, cuando ejercía como párroco en sa Pobla, el Obispado ya lo apartó temporalmente después de que un antiguo monaguillo trasladara acusaciones de posibles abusos.
Aquel asunto terminó archivado al no poder concretarse los hechos, según la información publicada sobre el antecedente.
La nueva decisión de la diócesis se produce, por tanto, después de recibir un testimonio distinto, correspondiente a una mujer adulta. Ambos episodios deben diferenciarse y las sospechas actuales no constituyen una prueba de culpabilidad.