lunes, 26 de octubre de 2026
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Trump arremete contra Noruega por no concederle el Nobel de la Paz y la califica de «país de mierda»

Trump arremete contra Noruega por no concederle el Nobel de la Paz y la califica de «país de mierda»
Imagen ilustrativa generada mediante inteligencia artificial
Tiempo de lectura: 14 min
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El presidente estadounidense vinculó el rechazo al galardón con su negativa a aceptar inmigrantes noruegos durante un mitin en Michigan. La distinción de 2026 ha recaído en la jurista sudafricana Navi Pillay, mientras Trump reivindica haber puesto fin a ocho guerras y recuerda que María Corina Machado le entregó su medalla del Nobel.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus críticas contra Noruega después de que el Comité Noruego del Nobel decidiera conceder el Premio Nobel de la Paz de 2026 a la jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay. Durante un mitin celebrado el domingo en Port Huron, en el estado de Michigan, el mandatario recurrió a expresiones insultantes contra el país nórdico y vinculó su rechazo a recibir inmigrantes noruegos con la decisión de no otorgarle el galardón.

«No quiero a nadie de Noruega. No quiero tener nada que ver con Noruega», afirmó Trump ante sus seguidores, antes de añadir que el país se había convertido, en sus palabras, en un «país de mierda». Las declaraciones, recogidas por Reuters, se produjeron durante un acto político previo a las elecciones de medio mandato del próximo 3 de noviembre, en el que el presidente defendió su política migratoria y volvió a reivindicar su papel en diferentes negociaciones internacionales.

El episodio refleja el malestar que Trump viene expresando por no haber recibido el Nobel de la Paz, un reconocimiento que ha reclamado públicamente en numerosas ocasiones desde su regreso a la Casa Blanca. El presidente sostiene que su intervención en distintos conflictos internacionales merece el premio y ha cuestionado tanto la decisión de este año como la concesión del galardón a su antecesor, Barack Obama, en 2009.

Sin embargo, la elección de la persona galardonada no corresponde al Gobierno noruego, sino al Comité Noruego del Nobel, un organismo independiente encargado de decidir quién recibe la distinción. La relación entre el premio y Noruega, país donde tiene su sede el comité, se ha convertido en uno de los argumentos centrales de las críticas de Trump, aunque las instituciones noruegas no tienen la facultad de decidir unilateralmente el resultado.

Un ataque verbal durante un mitin en Michigan

Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron en Port Huron, una localidad de Michigan situada junto a la frontera canadiense. Trump participó allí en un acto político en vísperas de las elecciones legislativas de medio mandato, previstas para el 3 de noviembre, en una intervención centrada en asuntos como la inmigración, el comercio y su balance de política exterior.

Durante el mitin, el mandatario defendió que Estados Unidos debería priorizar la llegada de personas procedentes de determinados países, mientras rechazaba la posibilidad de aceptar inmigrantes noruegos. Al explicar su postura, relacionó expresamente esa decisión con la falta de reconocimiento del Comité Noruego del Nobel.

«No quiero a nadie de Noruega porque no conseguí el Premio Nobel», vino a argumentar el presidente, según la transcripción de sus declaraciones. A continuación, cargó contra el país con un insulto que elevó el tono de una disputa que hasta ahora se había centrado principalmente en sus reproches al comité encargado de conceder el galardón.

Reuters señaló que, pese a las palabras del presidente, no había indicios de que la Administración estadounidense estuviera adoptando una nueva política oficial que excluyera específicamente a los ciudadanos noruegos de los procesos de inmigración. Por tanto, las declaraciones deben entenderse como una manifestación política de Trump y no como el anuncio confirmado de una modificación normativa.

El episodio se produjo, además, en un contexto electoral en el que el presidente ha intensificado sus intervenciones públicas para defender su gestión y movilizar a sus simpatizantes. Las elecciones de medio mandato renovarán parte del Congreso estadounidense y suelen funcionar como una prueba política para el partido que ocupa la Casa Blanca.

La referencia a Noruega introdujo en ese discurso una disputa diplomática relacionada con un premio internacional. Trump convirtió la decisión del comité en un argumento para justificar su rechazo a los inmigrantes del país nórdico y volvió a presentar la ausencia del Nobel como una muestra de que sus esfuerzos diplomáticos no han recibido el reconocimiento que, a su juicio, merecen.

Navi Pillay, la jurista sudafricana reconocida por su defensa del derecho internacional

El Premio Nobel de la Paz de 2026 ha recaído en Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana que ha desarrollado una larga carrera vinculada a la defensa de los derechos humanos, la justicia internacional y la rendición de cuentas por crímenes graves.

El Comité Noruego del Nobel anunció el 9 de octubre que le concedía el galardón por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. En su explicación, destacó su contribución a la consolidación de un orden jurídico internacional capaz de investigar y perseguir crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidios.

Pillay nació en Durban, Sudáfrica, en 1941, durante el régimen del apartheid, un sistema de segregación racial que restringía los derechos de la mayoría negra. Su trayectoria profesional estuvo marcada por la defensa de los derechos fundamentales y por su trabajo en instituciones judiciales nacionales e internacionales.

En 1967 se convirtió en la primera mujer en establecer un bufete de abogados en la provincia sudafricana de Natal. Durante su carrera defendió a activistas contrarios al apartheid y a presos políticos. En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica y, ese mismo año, se incorporó al Tribunal Penal Internacional para Ruanda, creado para juzgar a los responsables del genocidio de 1994 y de otros delitos graves cometidos durante el conflicto.

Pillay llegó a presidir ese tribunal y participó en el desarrollo de la jurisprudencia internacional sobre violencia sexual y genocidio. Posteriormente, fue jueza de la Corte Penal Internacional entre 2003 y 2008 y ocupó el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014.

Más adelante, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Este, e Israel, entre 2021 y 2025. Su trabajo ha estado relacionado con la documentación de posibles violaciones del derecho internacional y con la exigencia de responsabilidades por crímenes graves.

La concesión del Nobel a Pillay responde, por tanto, a una trayectoria prolongada en el ámbito de la justicia internacional. El comité ha defendido que el respeto al derecho y la rendición de cuentas son elementos esenciales para construir una paz duradera, una justificación que contrasta con las críticas de Trump al galardón y a la elección de la jurista.

El Nobel de la Paz no lo concede el Gobierno de Noruega

Uno de los elementos centrales de la controversia es la atribución de responsabilidades a Noruega por una decisión que corresponde a un organismo independiente. Aunque el Comité Noruego del Nobel tiene su sede en Oslo y sus miembros son elegidos por el Parlamento noruego, sus decisiones sobre el premio no dependen directamente del Gobierno del país.

El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, ha explicado públicamente que el galardón es concedido por un comité independiente y no por el Ejecutivo. Esa distinción institucional resulta relevante para entender el alcance de las declaraciones de Trump: el presidente ha convertido la decisión del comité en un reproche contra el conjunto de Noruega, pese a que el Gobierno noruego no es quien elige al ganador.

El comité está formado por cinco miembros nombrados por el Parlamento de Noruega conforme al sistema establecido para administrar el premio. Su función consiste en evaluar las candidaturas y decidir a quién se concede la distinción, de acuerdo con el mandato recogido en el testamento de Alfred Nobel.

El Nobel de la Paz se diferencia en este aspecto de los premios científicos y literarios, que son concedidos por otras instituciones suecas. La selección del galardonado con el premio de la paz se realiza en Noruega, pero esa circunstancia no convierte la decisión en una resolución del Gobierno noruego ni en una política exterior del país.

Las críticas de Trump tampoco modifican las competencias del comité ni los criterios con los que se evalúan las candidaturas. El hecho de que el presidente estadounidense considere que sus actuaciones merecían el reconocimiento no le otorga un derecho automático a recibirlo.

El premio es una distinción internacional que se concede mediante un procedimiento propio. La decisión de 2026 ha recaído en Pillay y, una vez anunciada, las protestas de un candidato que no ha sido elegido no alteran por sí mismas el resultado.

Trump reivindica haber puesto fin a ocho guerras

Durante el mitin, Trump volvió a defender que su gestión diplomática le hace merecedor del Nobel de la Paz. El presidente afirmó haber resuelto ocho guerras y sostuvo que otras dos podrían añadirse a esa lista. Entre los ejemplos que ha citado en sus intervenciones figuran las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán, los enfrentamientos entre India y Pakistán y otros conflictos en los que su Administración asegura haber contribuido a alcanzar acuerdos o frenar las hostilidades.

Trump también ha atribuido a sus gestiones la reducción de la amenaza nuclear iraní y avances en las negociaciones relacionadas con la guerra de Gaza. En ocasiones anteriores, ha afirmado que sus intervenciones han evitado millones de muertes, aunque las cifras concretas que ofrece no constituyen estimaciones verificadas de forma independiente.

La valoración de esos logros requiere distinguir entre acuerdos diplomáticos, altos el fuego, compromisos políticos y la resolución definitiva de una guerra. En varios de los conflictos mencionados por el presidente, las partes implicadas han mantenido diferencias sobre el alcance de la intervención estadounidense o sobre quién debe recibir el crédito por los avances alcanzados.

Los análisis publicados por organizaciones independientes de verificación han señalado que Trump ha desempeñado un papel en algunas negociaciones, pero que su afirmación de haber terminado ocho guerras simplifica situaciones muy diferentes. Algunos de los casos que incluye en su balance no han sido guerras abiertas en el sentido convencional, mientras que en otros los acuerdos alcanzados no han eliminado las causas de fondo de las disputas.

El caso de India y Pakistán ilustra esas diferencias. Trump ha reivindicado su intervención para detener una escalada militar entre ambos países, pero las autoridades indias han rechazado que Estados Unidos mediara en el alto el fuego de la forma que describe el presidente. En otros escenarios se han producido treguas o acuerdos parciales cuya estabilidad depende de nuevas negociaciones y del cumplimiento de los compromisos.

Por ello, la afirmación de Trump de haber resuelto ocho guerras debe atribuirse al propio mandatario. No existe una valoración internacional única que certifique que todos los conflictos que menciona hayan quedado definitivamente resueltos por su intervención.

El presidente ha utilizado repetidamente estos argumentos para defender que merece el Nobel de la Paz. Su frustración por no recibirlo ha pasado a formar parte de su discurso político, tanto en sus actos públicos como en sus mensajes en redes sociales.

El reproche a Barack Obama por el premio de 2009

Trump también volvió a cuestionar la concesión del Nobel de la Paz a Barack Obama, que recibió el galardón en 2009, pocos meses después de asumir la presidencia de Estados Unidos. El actual mandatario ha sostenido en distintas ocasiones que su antecesor obtuvo el premio sin haber hecho méritos suficientes y ha comparado esa decisión con la negativa a reconocer sus propias actuaciones diplomáticas.

El Nobel concedido a Obama fue anunciado en octubre de 2009. El comité justificó la elección por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos, además de por su visión de un mundo con menos armas nucleares.

La decisión generó debate desde el momento en que se anunció, en parte porque Obama llevaba menos de un año en el cargo. Sus defensores destacaron el cambio de orientación diplomática que había prometido tras la presidencia de George W. Bush, mientras que sus críticos cuestionaron que el premio se concediera antes de que sus iniciativas hubieran producido resultados duraderos.

Trump ha recuperado esa controversia para argumentar que el comité aplica criterios políticos y no reconoce sus propios logros. Sin embargo, las comparaciones entre galardonados no modifican el procedimiento del Nobel ni permiten establecer que una persona tenga derecho al premio por acumular determinados acuerdos diplomáticos.

La selección de cada año depende de la evaluación de las candidaturas y de los criterios que aplica el comité. El organismo no está obligado a conceder el galardón al presidente estadounidense ni a seguir las valoraciones que los propios candidatos hagan de su gestión.

La medalla que María Corina Machado entregó a Trump

En su discurso, el presidente estadounidense volvió a recordar el gesto de María Corina Machado, dirigente opositora venezolana y ganadora del Nobel de la Paz de 2025, que le entregó su medalla durante una reunión en la Casa Blanca en enero de 2026.

Machado presentó el objeto como una muestra de reconocimiento a lo que describió como el compromiso de Trump con la libertad de Venezuela. El presidente agradeció públicamente el gesto y afirmó que la opositora había querido reconocer su trabajo.

La entrega de la medalla, sin embargo, no supone que Trump se haya convertido en laureado del Nobel. El Comité Noruego del Nobel explicó entonces que el premio permanece vinculado a la persona u organización que lo recibe oficialmente. La medalla puede entregarse, venderse o donarse, pero ese gesto no transfiere el título de ganador ni modifica los registros históricos del galardón.

Machado había recibido el Nobel de 2025 por su lucha en favor de los derechos democráticos en Venezuela. Su gesto hacia Trump se produjo en un contexto de intensa actividad diplomática estadounidense sobre el futuro político venezolano y fue interpretado como una muestra de apoyo a la actuación de Washington.

Trump ha utilizado desde entonces el episodio para reforzar su argumento de que otros consideran que merece el Nobel de la Paz. En sus declaraciones, ha destacado las palabras de Machado y ha contrapuesto ese reconocimiento personal con la decisión del comité de conceder el premio de 2026 a Pillay.

La diferencia es importante: la entrega física de una medalla no cambia quién recibió oficialmente el premio ni los motivos por los que se concedió. El galardón de 2025 sigue correspondiendo a Machado, mientras que el de 2026 ha sido otorgado a Pillay.

Una disputa que mezcla inmigración, diplomacia y política interna

Las declaraciones de Trump contra Noruega han unido tres asuntos que el presidente suele presentar como parte de una misma reivindicación: su política migratoria, su balance en política exterior y su frustración por no recibir el Nobel de la Paz.

El mandatario aprovechó el acto de Michigan para vincular la procedencia de los inmigrantes que Estados Unidos debería aceptar con la decisión de un comité internacional. No obstante, Reuters no informó de que la Administración hubiera aprobado una medida oficial específica contra los ciudadanos noruegos a raíz de la controversia.

La retórica del presidente tampoco altera el proceso de selección del premio ni convierte al Gobierno noruego en responsable de la decisión. El comité ha defendido la independencia de su procedimiento y ha explicado que la elección de Pillay responde a su trayectoria en el ámbito de los derechos humanos y la justicia internacional.

En paralelo, la discusión sobre las guerras que Trump asegura haber resuelto continúa abierta a la evaluación de los hechos, los acuerdos firmados y la situación sobre el terreno. En algunos conflictos se han producido avances diplomáticos en los que Estados Unidos ha participado; en otros, los enfrentamientos o las disputas siguen sin una solución definitiva.

La controversia por el Nobel se suma así a una relación ya marcada por las declaraciones del presidente sobre el papel de Noruega y por sus reclamaciones de reconocimiento internacional. El episodio puede añadir tensión política al debate público, pero no implica por sí mismo un cambio en las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Por ahora, los hechos confirmados son que Trump insultó a Noruega durante un mitin en Michigan, vinculó sus palabras con la decisión de no concederle el Nobel y volvió a reivindicar sus gestiones diplomáticas. El premio de 2026, entretanto, ha sido otorgado oficialmente a Navi Pillay por su contribución a la defensa de los derechos humanos y del derecho internacional.

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