lunes, 26 de octubre de 2026
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Miles de venezolanos reciben a María Corina Machado al grito de «Queremos elecciones» tras diez meses fuera del país

Miles de venezolanos reciben a María Corina Machado al grito de «Queremos elecciones» tras diez meses fuera del país
Llegada a Caracas de María Corina Machado genera expectativa transcurridas las primeras horas en Venezuela / AIP
Tiempo de lectura: 12 min
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La líder opositora venezolana regresó este domingo 25 de octubre de 2026 y reapareció públicamente en el santuario de la Divina Pastora, en Barquisimeto, antes de emprender camino hacia Caracas.

Su vuelta coincide con una nueva oleada de movilizaciones que reclaman elecciones presidenciales libres, una fecha para las urnas y garantías democráticas.

Edmundo González Urrutia celebró su regreso, mientras Donald Trump afirmó que espera que se encuentre a salvo.

Miles de venezolanos salieron a las calles este domingo para recibir a María Corina Machado, la principal dirigente opositora del país y ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2025, después de casi diez meses fuera de Venezuela. Su regreso, anunciado por ella misma a través de la red social X con el mensaje «Estoy aquí. Con ustedes», supone un nuevo capítulo en la crisis política venezolana y devuelve a la dirigente al centro de una disputa cuyo desenlace sigue pendiente de una convocatoria electoral.

La reaparición pública de Machado se produjo en el santuario de la Divina Pastora, situado en Santa Rosa, en las inmediaciones de Barquisimeto, capital del estado de Lara. Allí fue recibida por simpatizantes y miembros de su organización, Vente Venezuela, en un acto marcado por los abrazos, las muestras de emoción y los llamamientos a recuperar la democracia. Las imágenes difundidas por su equipo mostraron a la dirigente entre sus seguidores durante una celebración religiosa antes de iniciar su desplazamiento hacia Caracas.

El regreso se produce después de meses de ausencia y de varios intentos frustrados de volver al país. Machado había salido de Venezuela en diciembre de 2025 para recibir el Nobel de la Paz en Oslo, tras permanecer durante un largo periodo en la clandestinidad por temor a ser detenida. Desde entonces, su actividad política se había desarrollado fuera del territorio venezolano, mientras las negociaciones sobre el futuro institucional del país avanzaban sin su participación directa.

La noticia fue confirmada también por Edmundo González Urrutia, el candidato opositor que concurrió a las elecciones presidenciales de julio de 2024 con el respaldo de Machado. «Hoy es un día muy importante para los venezolanos», escribió en sus redes sociales al celebrar que la dirigente se encontrara de nuevo en territorio nacional.

La vuelta de Machado no se limita a un gesto personal. La opositora pretende recuperar la capacidad de movilización de su movimiento, reclamar un calendario electoral y participar directamente en un proceso de transición política que sigue condicionado por las negociaciones entre el Gobierno venezolano, sectores de la oposición y Estados Unidos. La agencia Associated Press y el diario El País han destacado la relevancia de su regreso en un escenario en el que la convocatoria de nuevas elecciones continúa sin una fecha definitiva.

De Barquisimeto a Caracas, entre muestras de apoyo y reivindicaciones electorales

La primera aparición de Machado tuvo lugar en el santuario de la Divina Pastora, uno de los espacios religiosos más reconocidos del estado de Lara. Su presencia allí se convirtió en el punto de partida de una jornada de movilización que sus seguidores interpretaron como una oportunidad para volver a situar las reivindicaciones opositoras en las calles.

Tras participar en la celebración religiosa, la dirigente emprendió un recorrido hacia Caracas. Durante el trayecto, simpatizantes se congregaron en diferentes puntos de las carreteras para saludarla y expresar su respaldo. La movilización se produjo después de meses en los que su ausencia del país había limitado la posibilidad de encabezar presencialmente los actos de su organización.

El mensaje que acompañó muchas de las concentraciones fue claro: «Queremos elecciones». La consigna resume la principal demanda de Machado y de sus seguidores, que reclaman una convocatoria presidencial con garantías, un calendario conocido y condiciones que permitan a los ciudadanos elegir libremente a sus representantes.

En Caracas, la vuelta de la dirigente se convirtió en un nuevo foco de atención política. La autopista Valle-Coche y otros puntos de la capital aparecieron en imágenes difundidas por las redes sociales, donde se observaba a ciudadanos congregados para recibirla. No obstante, las estimaciones sobre la asistencia deben atribuirse a las fuentes que las hayan publicado: no existe una cifra independiente y consolidada que permita establecer con precisión el número total de personas movilizadas durante todo el recorrido.

La recepción de Machado se produce apenas tres días después de una importante jornada de protestas opositoras celebrada el jueves 22 de octubre. Según Reuters, miles de venezolanos participaron entonces en manifestaciones en Caracas y otras ciudades para reclamar elecciones libres, un calendario electoral y la liberación de presos políticos. La agencia describió aquellas movilizaciones como las primeras protestas opositoras de alcance nacional en casi dos años.

La proximidad entre ambas jornadas refuerza el significado político de la vuelta de Machado. La oposición trata de transformar el descontento ciudadano en presión para que se concrete una salida electoral, mientras sus dirigentes buscan recuperar protagonismo en un escenario marcado por la incertidumbre institucional.

 

Diez meses de ausencia y varios intentos frustrados de regresar

El regreso de María Corina Machado pone fin a casi diez meses fuera de Venezuela, un periodo durante el cual mantuvo su actividad política desde el extranjero y trató de influir en las decisiones sobre el futuro del país.

La dirigente abandonó Venezuela en diciembre de 2025 para acudir a Oslo a recoger el Premio Nobel de la Paz. Antes de salir, había permanecido durante más de un año en la clandestinidad, después de denunciar irregularidades en las elecciones presidenciales de julio de 2024 y ante el temor a las actuaciones de las autoridades contra dirigentes opositores.

Según las informaciones publicadas por El País y la agencia EFE, Machado se enfrentó a varios intentos frustrados de regreso durante los meses anteriores a su vuelta definitiva. Su equipo y fuentes conocedoras de las gestiones hablaron de obstáculos relacionados con desplazamientos aéreos y marítimos, aunque no se han divulgado todos los detalles de la operación que permitió su entrada en el país.

La forma en que se produjo el regreso sigue siendo una cuestión relevante. No se han hecho públicos todos los detalles del itinerario ni las condiciones concretas que permitieron a la opositora llegar a Barquisimeto. Por tanto, las informaciones sobre una supuesta operación diplomática internacional deben distinguirse de los hechos confirmados: Machado está de nuevo en Venezuela y ha reaparecido públicamente, pero los pormenores de su entrada no se han explicado de forma exhaustiva.

Su retorno se produce, además, en un momento delicado para la oposición. Durante su ausencia, las conversaciones sobre una eventual transición política han avanzado con la participación de otros sectores opositores, mientras Vente Venezuela ha denunciado que Machado ha quedado al margen de las negociaciones. La dirigente sostiene que no puede liderar un proceso político desde el extranjero y considera imprescindible regresar para organizar a sus seguidores y exigir elecciones.

Edmundo González celebra el regreso de su principal aliada

Edmundo González Urrutia confirmó públicamente la vuelta de Machado y la describió como un acontecimiento importante para Venezuela. El dirigente opositor, que permanece fuera del país, respaldó el regreso de quien fue su principal aliada durante la campaña presidencial de 2024 y anunció que espera volver próximamente.

«Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano», escribió González en X. En el mismo mensaje, expresó su confianza en que la presencia de Machado permita impulsar el proceso político y avanzar hacia la libertad.

González fue el candidato presidencial respaldado por Machado después de que las autoridades electorales impidieran a esta última concurrir a los comicios. La oposición sostuvo que las actas recopiladas por sus representantes demostraban la victoria de González, mientras el Consejo Nacional Electoral proclamó vencedor a Nicolás Maduro sin publicar un desglose completo de los resultados que permitiera verificar de forma independiente el escrutinio.

La disputa sobre los resultados de 2024 constituye uno de los antecedentes fundamentales de la crisis política venezolana. La oposición reclama que se reconozca la voluntad expresada en aquellas elecciones, mientras las autoridades que proclamaron la victoria de Maduro defendieron el resultado oficial. La controversia alimentó las protestas y las actuaciones contra dirigentes y activistas opositores.

El regreso de Machado puede contribuir a reforzar la coordinación entre los sectores que respaldan a González y el movimiento Vente Venezuela, aunque todavía está por determinar cómo se organizará la oposición ante las negociaciones abiertas y una eventual convocatoria electoral.

La dirigente regresa, por tanto, con un doble desafío: recuperar la presencia directa en la política venezolana y conseguir que sus reivindicaciones se traduzcan en compromisos concretos sobre la fecha y las condiciones de las próximas elecciones.

La reacción de Donald Trump y el papel de Estados Unidos

La vuelta de Machado también ha puesto de relieve las diferencias entre sus prioridades políticas y las de la Administración estadounidense. El presidente Donald Trump reaccionó a la noticia afirmando que espera que la dirigente se encuentre a salvo. Preguntado por su regreso, aseguró que no sabía nada sobre la operación que permitió su entrada en Venezuela.

«Es una mujer muy agradable. Me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Espero que esté a salvo», declaró Trump, según recogió la agencia EFE el domingo.

Las palabras del presidente estadounidense contrastan con las expectativas que Machado había depositado en Washington durante los meses anteriores. La dirigente había buscado respaldo para regresar a su país y había defendido la necesidad de impulsar una transición democrática que desembocara en elecciones.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ofreció una explicación distinta sobre las condiciones que hicieron posible el retorno. En un mensaje publicado en X, afirmó que las condiciones para el regreso seguro de Machado eran resultado de las conversaciones de reconciliación respaldadas por Estados Unidos, que, según señaló, habían facilitado la liberación de presos políticos y el retorno de figuras opositoras exiliadas.

La relación entre Washington y las fuerzas políticas venezolanas atraviesa una etapa compleja. Estados Unidos ha respaldado conversaciones sobre una transición institucional, pero Machado ha denunciado que no participa directamente en algunas de esas negociaciones. Su regreso puede aumentar la presión para que la dirigente tenga un papel más destacado en cualquier acuerdo político.

Trump, por su parte, ha defendido que todavía es necesario avanzar en el proceso de transición antes de celebrar elecciones. Esta posición no coincide plenamente con la urgencia de Machado, que reclama una fecha electoral y considera que la convocatoria de las urnas no debe aplazarse indefinidamente.

La discrepancia no significa que Washington haya rechazado de manera definitiva la celebración de elecciones. Sí evidencia que existen diferencias sobre el calendario, los interlocutores y las condiciones que deberían preceder a una votación.

Las elecciones de 2024 siguen condicionando el futuro político

La crisis que atraviesa Venezuela no puede entenderse sin las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. María Corina Machado había ganado las primarias de la oposición, pero no pudo presentarse a los comicios por su inhabilitación. En su lugar, el bloque opositor respaldó a Edmundo González Urrutia.

Tras la votación, el Consejo Nacional Electoral anunció la victoria de Maduro, mientras la oposición publicó actas que, según sus cálculos, daban la victoria a González. La falta de publicación de resultados completos y verificables por parte de las autoridades electorales generó cuestionamientos nacionales e internacionales.

Machado y González han mantenido desde entonces que el resultado oficial no reflejó la voluntad popular. Su principal reivindicación es que se reconozca el resultado que atribuyen a las actas electorales y que se garantice un nuevo proceso democrático.

La situación política ha cambiado desde entonces, pero el calendario de una nueva elección presidencial sigue siendo una cuestión central. Las movilizaciones de octubre muestran que el reclamo continúa presente entre los sectores opositores y que la vuelta de Machado puede servir para reactivar la presión ciudadana.

Reuters informó de que las protestas del 22 de octubre también reclamaron la liberación de presos políticos. Esta demanda amplía el alcance de las movilizaciones más allá de la fecha electoral y refleja la preocupación por las garantías civiles y políticas en el país.

La convocatoria de elecciones, sin embargo, no depende exclusivamente de las movilizaciones. Requiere decisiones institucionales, garantías para la participación de los candidatos, condiciones de competencia y mecanismos de verificación que permitan aceptar los resultados. La oposición pretende que estos elementos formen parte de cualquier acuerdo sobre la transición.

Un regreso que reabre la disputa por el liderazgo opositor

La vuelta de Machado devuelve a la dirigente a un escenario político que ha cambiado durante su ausencia. Mientras ella trataba de conseguir regresar, otros actores participaban en las conversaciones sobre el futuro institucional de Venezuela. Su presencia en el país puede alterar el equilibrio de esas negociaciones y reforzar la posición de quienes reclaman una convocatoria electoral rápida.

El recibimiento de sus simpatizantes refleja la capacidad de movilización que conserva, aunque las concentraciones no permiten por sí solas determinar el respaldo que tendría en una eventual votación. Las cifras de participación, las encuestas y los resultados electorales son indicadores distintos y deben analizarse por separado.

El reto de Machado será transformar las muestras de apoyo en una estrategia política capaz de obtener compromisos verificables. Para ello tendrá que coordinar a sus aliados, definir cómo participar en las conversaciones y responder a las decisiones de las autoridades sobre el calendario electoral.

También deberá afrontar las condiciones de seguridad que motivaron su prolongada clandestinidad y su salida del país. Su regreso ha sido recibido con entusiasmo por sus seguidores, pero todavía no se conocen todas las garantías que tendrá para desarrollar su actividad política en Venezuela.

Por ahora, la principal consecuencia de su vuelta es que la líder opositora vuelve a estar físicamente en el país y puede dirigirse a sus simpatizantes sin hacerlo desde el exilio. La reacción ciudadana y la confirmación de González han convertido la jornada en un acontecimiento de gran relevancia para la oposición.

La consigna «Queremos elecciones» resume el objetivo inmediato de las movilizaciones. Tras diez meses fuera de Venezuela, María Corina Machado regresa con la intención de encabezar esa exigencia y de recuperar protagonismo en una transición cuyo calendario continúa sin concretarse.

Su retorno no garantiza que las elecciones se convoquen a corto plazo ni resuelve las disputas sobre los comicios de 2024. Sí marca un cambio significativo en la estrategia opositora: la dirigente que había mantenido su actividad desde el extranjero vuelve a encontrarse con sus seguidores y a reclamar directamente, desde territorio venezolano, una salida democrática para el país.

 

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