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La Policía Nacional ha desalojado durante la madrugada de este martes la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, en la que permanecían 334 personas. La intervención se ha saldado con dos detenidos por desobediencia y resistencia.
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Mientras la Delegación del Gobierno defiende que el operativo se desarrolló sin episodios de violencia, los acampados denuncian una actuación policial violenta y aseguran que hubo heridos por golpes y gas pimienta.
La operación pone fin a más de un mes de protesta en uno de los puntos más emblemáticos de la capital. El dispositivo desplegado para llevar a cabo el desalojo estuvo integrado por 220 agentes de la Policía Nacional y 180 de la Policía Municipal de Madrid, además de contar con la participación de bomberos y servicios sociales.
La actuación se produjo después de varias semanas de comunicaciones y contactos entre la Delegación del Gobierno y los representantes de la acampada. Según la institución, la intervención fue una medida de último recurso ante el cambio de circunstancias de la protesta y la aparición de incidentes que, a su juicio, suponían un riesgo para las personas y los bienes.
Dos detenidos durante el desalojo de la Puerta del Sol
El balance de la intervención policial incluye dos personas detenidas por presuntos delitos de desobediencia y resistencia. El desalojo se llevó a cabo durante la madrugada del martes y afectó a las 334 personas que permanecían en la acampada.
Desde la Delegación del Gobierno en Madrid se ha defendido que el operativo se desarrolló sin disturbios ni episodios de violencia. La institución sostiene que la actuación se realizó conforme a los principios de proporcionalidad y oportunidad, y ha agradecido la profesionalidad de los efectivos que participaron en el dispositivo.
La Delegación también ha explicado que la decisión no fue repentina, sino que llegó después de un proceso de mediación y de varios avisos dirigidos a quienes seguían ocupando la plaza.
La Delegación del Gobierno justifica la intervención
La institución considera que la acampada había experimentado una transformación respecto a su planteamiento inicial. En un primer momento, las autoridades permitieron la permanencia de los manifestantes al entender que existía una finalidad reivindicativa común y que debía protegerse el derecho fundamental de reunión.
Sin embargo, según la versión oficial, después de más de un mes de protesta se produjo un cambio en la naturaleza de la concentración. La Delegación señala que las principales organizaciones participantes se retiraron y que buena parte de las personas que pernoctaban en la plaza eran ya personas sin hogar y colectivos vulnerables.
A esta situación se sumaron, según la institución, diversos incidentes y hechos presuntamente delictivos comunicados por la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Estos acontecimientos habrían generado un peligro concreto para las personas y los bienes, argumento con el que el Gobierno justifica la decisión de poner fin a la ocupación.
La Delegación insiste en que el derecho de reunión no es ilimitado y considera que, dadas las circunstancias, resultaba necesario recuperar la normalidad en la plaza.
Los avisos previos antes de ordenar el desalojo
La explicación ofrecida por la Delegación del Gobierno recoge varios contactos previos con los acampados. El 26 de octubre, el entonces delegado del Gobierno, Francisco Martín, remitió un escrito en el que advertía de que había transcurrido un tiempo razonable para trasladar las reivindicaciones a la sociedad y planteaba la finalización de la protesta.
Al no recibir respuesta, el 29 de octubre se envió un segundo requerimiento en el que se reclamaba el desmantelamiento de la acampada a la mayor brevedad.
Un día después, el 30 de octubre, los interlocutores de la protesta comunicaron la disolución de las comisiones organizativas y el fin de la reivindicación inicial. Pese a ello, un grupo de personas permaneció en la Puerta del Sol y se negó a abandonar la plaza.
La Delegación asegura que, tras recibir informes policiales sobre los incidentes registrados en la zona, se emitió la orden para restablecer la normalidad, con instrucciones de prestar especial atención a las personas en situación de vulnerabilidad.
Los acampados denuncian golpes y uso de gas pimienta
La versión oficial contrasta con la denuncia difundida por la cuenta de la Acampada 26S en redes sociales. La organización ha calificado la intervención de «violenta» y sostiene que varias personas resultaron heridas durante el desalojo por golpes y por el uso de gas pimienta.
En su comunicado, los acampados aseguran que la operación fue ejecutada por unidades antidisturbios de la Policía Nacional bajo las órdenes de la Delegación del Gobierno. También han afirmado que estaban trabajando para comprobar el estado y la integridad física de todas las personas que se encontraban en el lugar.
La publicación difundida por la organización incluye vídeos en los que se observa a agentes antidisturbios escoltando a varias personas desde el interior de la acampada hacia el exterior de la plaza.
Por el momento, las denuncias de los manifestantes y la explicación de la Delegación del Gobierno mantienen dos versiones diferentes sobre cómo se desarrolló la intervención. Mientras la institución niega que se produjeran episodios de violencia, los acampados sostienen que hubo personas heridas.
La protesta se mantenía pese a la disolución de las comisiones
El desalojo se produce después de que la mayoría de las comisiones que habían organizado la protesta durante más de un mes anunciaran su disolución y el traslado de su actividad a los barrios.
No obstante, el lunes los integrantes que todavía permanecían en la Puerta del Sol comunicaron su intención de continuar en la plaza hasta la huelga general prevista para el 11 de noviembre.
En paralelo, alrededor de medio centenar de personas sin hogar se había constituido en asociación con la intención de permanecer en el espacio. Las comisiones organizadoras habían aclarado que cualquier iniciativa impulsada por este colectivo respondería a su propia voluntad y responsabilidad.
Con el desalojo llevado a cabo esta madrugada, la Policía pone fin a la acampada que había mantenido ocupada la Puerta del Sol durante semanas. La intervención deja dos detenidos y 334 personas desalojadas, mientras continúa la controversia entre las autoridades y los participantes sobre las circunstancias en las que se desarrolló el operativo.