jueves, 29 de octubre de 2026
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Iker, el niño de 8 años que salvó a su padre tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en Vigo

Iker, el niño de 8 años que salvó a su padre tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en Vigo
Un niño de 8 años salva a su padre en Vigo
Tiempo de lectura: 5 min
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  • El pequeño salió corriendo para pedir ayuda cuando su padre se desplomó en el bar familiar.

  • Una médica, dos enfermeras y dos policías fuera de servicio lograron reanimarlo tras dos paradas cardiorrespiratorias.

La rápida reacción de Iker, un niño de ocho años de Vigo, fue fundamental para salvar la vida de su padre, Luis, después de que sufriera una emergencia médica en el bar que regenta junto a su mujer. El pequeño no dudó en salir a buscar ayuda cuando vio que su progenitor se desplomaba, una decisión que permitió activar una cadena de asistencia decisiva para su recuperación.

Los hechos ocurrieron el pasado 20 de octubre, poco antes de las nueve de la noche, en el bar La Esquinita, situado en la calle Regueiro de Vigo, en Pontevedra. Mientras el niño jugaba en el establecimiento, su padre cayó al suelo y se hizo una herida en la ceja. Su madre, Rosy, intentó auxiliarlo y pidió a su hijo que buscara ayuda.

Iker salió a la calle, trató de llamar la atención de los conductores y se dirigió a otro bar cercano en el que sabía que se encontraba una médica de familia a la que conocía. Su intervención permitió que la sanitaria acudiera rápidamente al establecimiento y comenzara la asistencia de urgencia.

El grito de auxilio que puso en marcha el rescate

La médica, Pilar Rúa, estaba viendo un partido de fútbol en un local próximo cuando el niño entró desesperado para pedir ayuda. El pequeño le explicó que su padre estaba en el suelo y necesitaba atención inmediata.

La facultativa corrió hasta La Esquinita para atender a Luis. Allí se encontró con el hombre en estado crítico y comenzó las maniobras de reanimación. En el mismo establecimiento había dos clientas que trabajaban como enfermeras en el cercano Hospital Povisa, que también se incorporaron a la asistencia.

La situación era especialmente grave. Luis había sufrido una parada cardiorrespiratoria y presentaba signos de falta de oxígeno. La médica consiguió reanimarlo inicialmente, pero poco después el hombre volvió a entrar en parada, por lo que fue necesario continuar con las maniobras de emergencia.

La rapidez de la intervención resultó determinante para mantener al paciente con vida mientras llegaban más recursos sanitarios. En esos momentos, cada minuto era importante para intentar recuperar sus constantes vitales y reducir las posibles consecuencias de la falta de oxígeno.

Un desfibrilador permitió continuar con la reanimación

La ayuda también llegó de dos policías que se encontraban fuera de servicio. Uno de ellos se desplazó hasta la comisaría, situada a unos 300 metros, para recoger un desfibrilador externo automático (DEA).

El dispositivo permitió a la médica actuar de nuevo sobre el paciente. Tras las descargas, Luis comenzó a respirar y pudo mantenerse con vida hasta la llegada de la ambulancia.

Pilar Rúa continuó atendiéndolo mientras los demás colaboradores ayudaban en la emergencia. La actuación conjunta de la médica, las dos enfermeras y los dos agentes permitió sostener la asistencia durante unos minutos decisivos.

Finalmente, los servicios sanitarios trasladaron al hombre al hospital para continuar con su atención médica. La intervención coordinada evitó que la situación quedara sin respuesta durante el tiempo que habría tardado en llegar la ayuda si nadie hubiera alertado de lo sucedido.

La madre de Iker recuerda los momentos de angustia

Rosy, la mujer de Luis y madre del pequeño, vivió momentos de enorme preocupación al ver a su marido desplomado. Mientras intentaba ayudarlo, pidió a su hijo que buscara a alguien que pudiera intervenir.

La familia ha destacado la reacción del niño, que comprendió que se trataba de una emergencia y actuó sin perder tiempo. Su decisión de acudir a una persona que sabía que podía ayudar permitió que la asistencia comenzara con rapidez.

La médica también ha reconocido la importancia de la actuación de Iker. El pequeño consiguió transmitir la urgencia de la situación y avisar a una profesional sanitaria que pudo desplazarse inmediatamente hasta el lugar.

Luis permanece ingresado en el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Según ha explicado su mujer, los médicos le indicaron que la rápida actuación de su hijo había sido muy importante para evitar que sufriera daños cerebrales por la falta prolongada de oxígeno.

La importancia de enseñar primeros auxilios a los niños

La experiencia ha vuelto a poner de relieve la importancia de saber reaccionar ante una emergencia médica. Pilar Rúa ha defendido que enseñar primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar en los colegios puede ayudar a que los menores sepan cómo actuar y pierdan el miedo a pedir ayuda.

En una situación como la vivida en Vigo, no es necesario que un niño realice maniobras para las que no está preparado. Avisar rápidamente a un adulto, explicar con claridad lo ocurrido y facilitar la llegada de los servicios de emergencia puede ser fundamental.

La actuación de Iker demuestra cómo una reacción rápida puede activar una cadena de ayuda en la que cada persona desempeña un papel importante. En este caso, el aviso del pequeño permitió reunir en pocos minutos a profesionales sanitarios y agentes que colaboraron para intentar salvar la vida de su padre.

La historia de esta familia viguesa deja un mensaje claro: reconocer una emergencia y pedir ayuda sin demora puede marcar la diferencia. Iker, con solo ocho años, dio el primer paso que permitió que su padre recibiera atención urgente y tuviera una oportunidad de recuperarse.

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