domingo, 1 de noviembre de 2026
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Francia vive su tercer sábado consecutivo de protestas con menos manifestantes y nuevos disturbios en varias ciudades

Francia vive su tercer sábado consecutivo de protestas con menos manifestantes y nuevos disturbios en varias ciudades
Protestas en Francia: 320.000 personas y disturbios en varias ciudades
Tiempo de lectura: 7 min
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  • Las movilizaciones contra el encarecimiento del coste de vida y el deterioro de los servicios públicos reunieron a unas 320.000 personas, según el Ministerio del Interior.

  • París, Lyon y Marsella registraron enfrentamientos al término de las marchas, mientras el Gobierno mantiene un amplio dispositivo policial ante el temor a nuevos actos violentos.

Francia vivió este sábado, 31 de octubre, una nueva jornada de movilizaciones contra el aumento del coste de vida y el deterioro de los servicios públicos. Se trata del tercer sábado consecutivo de protestas y, aunque la participación descendió respecto a las dos convocatorias anteriores, la jornada terminó con incidentes en distintas ciudades del país, entre ellas París, Lyon y Marsella.

El Ministerio del Interior francés contabilizó alrededor de 320.000 manifestantes en todo el territorio nacional hasta las 17.00 horas. La cifra supone un descenso significativo frente a las aproximadamente 410.000 personas que participaron el sábado anterior y las 550.000 registradas el 17 de octubre, cuando se produjeron escenas de disturbios y caos que tuvieron una amplia repercusión internacional.

Las organizaciones convocantes ofrecieron cifras considerablemente superiores. La intersindical estudiantil calculó en medio millón el número de participantes, mientras que el sindicato CGT elevó la asistencia hasta las 800.000 personas. La diferencia entre los balances refleja la habitual disparidad entre las estimaciones oficiales y las de los colectivos que impulsan las movilizaciones.

París concentra algunos de los principales enfrentamientos

En la capital francesa, las autoridades calcularon que unas 70.000 personas participaron en la marcha principal. La manifestación transcurrió sin grandes incidentes durante buena parte de su recorrido, pero la situación se complicó al llegar a Porte de Charenton, en el sureste de París, donde estaba previsto que concluyera la concentración.

En ese punto se produjeron enfrentamientos entre agentes de policía y grupos de personas que lanzaron objetos y material pirotécnico. También hubo manifestantes que se negaron a disolver la concentración, lo que elevó la tensión y obligó a las fuerzas de seguridad a utilizar gases lacrimógenos. Durante los altercados se registraron además pequeños incendios.

Los incidentes no se limitaron a la capital. Lyon, Marsella, Rennes, Estrasburgo, Toulouse y Nantes también registraron episodios de tensión al término de las movilizaciones. En Marsella se incendiaron contenedores y se produjeron enfrentamientos con la policía, mientras que en Rennes se repitieron escenas similares. En Toulouse, las fuerzas de seguridad recurrieron a un cañón de agua para dispersar a los concentrados.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, valoró positivamente el desarrollo de las marchas reivindicativas, aunque lamentó los enfrentamientos protagonizados por grupos de alborotadores. Según el balance que ofreció al finalizar la jornada, se habían practicado 422 detenciones hasta aproximadamente las 20.00 horas.

La cifra fue sensiblemente inferior a la del sábado anterior, cuando las autoridades contabilizaron alrededor de un millar de arrestos. El Gobierno considera, no obstante, que la situación continúa siendo delicada por la posibilidad de que determinados grupos aprovechen las concentraciones y las celebraciones de Halloween para provocar nuevos altercados.

Un amplio dispositivo policial ante el temor a nuevos disturbios

Las autoridades francesas habían preparado un despliegue de seguridad especialmente amplio para esta jornada. El dispositivo contemplaba la participación de unos 70.000 agentes, además de restricciones específicas en algunas zonas para tratar de evitar episodios de violencia.

La decisión del Gobierno de limitar los recorridos de las manifestaciones también condicionó el desarrollo de las protestas. Por temor a nuevos disturbios, las autoridades impidieron que determinadas marchas atravesaran las zonas céntricas de las principales ciudades, una medida que provocó críticas entre los colectivos convocantes.

El Ejecutivo mantiene además la vigilancia ante los llamamientos difundidos en redes sociales por grupos radicalizados y otros colectivos que, según las autoridades, habrían promovido actos violentos, saqueos y alteraciones del orden público coincidiendo con la noche de Halloween. Algunas zonas cuentan también con restricciones a la circulación de menores no acompañados y medidas de limitación de movimientos.

El descenso de participantes respecto a las jornadas anteriores no significa, por tanto, que el conflicto social haya terminado. Las reivindicaciones continúan centradas en el poder adquisitivo de los ciudadanos, el coste de la vida y la situación de los servicios públicos, cuestiones que han conseguido reunir a estudiantes, sindicatos y diferentes movimientos sociales.

Los estudiantes acusan al Gobierno de intentar desactivar las protestas

Uno de los colectivos más activos durante las últimas semanas ha sido el estudiantil. Las movilizaciones comenzaron a finales de septiembre con bloqueos en institutos y centros educativos y posteriormente se extendieron a otros sectores de la sociedad.

Los representantes estudiantiles atribuyen la reducción de la participación a las restricciones impuestas por el Gobierno de Emmanuel Macron y a las dificultades administrativas y judiciales que, según denuncian, han encontrado para organizar manifestaciones en determinadas zonas urbanas.

La secretaria general de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef), Manon Moret, acusó al Ejecutivo de poner en marcha una estrategia destinada a desorganizar y dividir el movimiento. Los estudiantes consideran que la imposibilidad de marchar por determinados puntos céntricos ha dificultado la participación y ha restado visibilidad a sus reivindicaciones.

Moret reclamó al Gobierno que ponga sobre la mesa 10.000 millones de euros, cantidad que la organización estudiantil considera necesaria para responder a las demandas planteadas. Los convocantes consideran insuficientes las medidas anunciadas hasta ahora y han advertido de que mantendrán la presión durante los próximos días.

En concreto, los estudiantes han llamado a recuperar los bloqueos en universidades y centros escolares el martes y el jueves, una vez finalizadas las vacaciones escolares de otoño. La convocatoria pretende reactivar las movilizaciones después de un paréntesis de quince días.

La huelga del jueves y el regreso de los chalecos amarillos

El calendario de protestas también incluye una nueva jornada de huelga convocada por los sindicatos para el jueves. A esta movilización prevén sumarse los llamados chalecos amarillos, que vuelven a situar en el centro de sus reivindicaciones la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos.

Este movimiento, que adquirió una gran relevancia en Francia a partir de 2018, busca ahora contribuir a la coordinación de las distintas protestas sociales. Su coordinadora ha anunciado la convocatoria de una asamblea de asambleas para finales de noviembre, con la intención de reunir a representantes de diferentes colectivos y articular una respuesta conjunta.

La iniciativa llega después de que una convocatoria de caceroladas realizada el viernes tuviera escasa repercusión. Pese a ello, sus impulsores mantienen su intención de agrupar las distintas reivindicaciones y dar continuidad a las movilizaciones.

La educación es otro de los frentes abiertos. El presidente Emmanuel Macron y el ministro de Educación, Édouard Geffray, han defendido públicamente las medidas anunciadas para mejorar el sistema educativo y reducir las dificultades en los centros con mayores necesidades.

Entre las iniciativas planteadas figura limitar a 28 el número de alumnos por clase en segundo curso de secundaria en la mitad de los institutos menos favorecidos a partir de septiembre de 2027. La intención es extender posteriormente esa medida al conjunto de los centros en 2028. También se han anunciado nuevas contrataciones de docentes y modificaciones en el sistema de acceso a la enseñanza superior, conocido como Parcoursup.

Sin embargo, estas propuestas no han conseguido frenar el malestar de los estudiantes, que consideran que las actuaciones anunciadas no responden a la dimensión de los problemas que denuncian.

Una movilización que sigue abierta pese al descenso de asistencia

La jornada del 31 de octubre deja dos señales distintas. Por un lado, la participación ha descendido por tercer sábado consecutivo, según los datos oficiales, lo que apunta a una pérdida de intensidad respecto al momento de mayor seguimiento de las protestas. Por otro, los incidentes registrados en varias ciudades y los anuncios de nuevas movilizaciones muestran que el conflicto continúa activo.

La próxima prueba para el Gobierno francés llegará con los bloqueos estudiantiles previstos para la semana que comienza y, especialmente, con la huelga del jueves. La capacidad de los sindicatos y de los movimientos sociales para mantener la coordinación será determinante para comprobar si las protestas recuperan fuerza o continúan perdiendo participantes.

Mientras tanto, el Ejecutivo mantiene la vigilancia policial y defiende las restricciones adoptadas para evitar nuevos episodios de violencia. La disputa entre las reivindicaciones sociales, las medidas de seguridad y las críticas de los convocantes mantiene abierto un escenario de tensión en Francia, donde el coste de la vida y el funcionamiento de los servicios públicos siguen ocupando el centro del debate.

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