- Raquel, una mujer de 49 años víctima de violencia de género, se enfrenta a un nuevo intento de desahucio en Carmona (Sevilla) junto a su padre, de 87 años, que tiene una discapacidad reconocida del 75 %, dependencia severa y recibe quimioterapia por un mieloma múltiple.
- El lanzamiento está previsto para el próximo 10 de noviembre y la familia asegura que no dispone de una alternativa habitacional adaptada a sus necesidades.
Un nuevo desahucio previsto para el 10 de noviembre
La vivienda en la que residen pertenece a la familia desde hace generaciones. Raquel pasó allí parte de su infancia y, cuando sus abuelos decidieron venderla, fue ella quien optó por comprarla. Sin embargo, su entonces pareja pidió figurar también en la hipoteca y en las escrituras, una circunstancia que acabaría dando lugar a un largo conflicto judicial tras su separación.
La relación terminó en 2017, después de 24 años juntos. Desde entonces, la situación de la casa ha estado marcada por procedimientos judiciales y disputas sobre su uso y titularidad.
La familia ya sufrió un primer desalojo en 2019 y pudo regresar a la vivienda en abril de 2020. En 2022 se inició un nuevo procedimiento que quedó suspendido mientras existía una causa penal relacionada con violencia de género. Según explica Raquel, el juzgado acordó reactivar el proceso el pasado julio y posteriormente recibió una nueva fecha para el lanzamiento: el 10 de noviembre, a las 9:30 horas.
Su padre tiene 87 años y recibe tratamiento contra el cáncer
Uno de los principales problemas es la situación médica del padre de Raquel. El hombre padece un mieloma múltiple y está recibiendo quimioterapia. Además, tiene reconocido un 75 % de discapacidad y dependencia severa.
La vivienda está adaptada a sus necesidades y su ubicación facilita los desplazamientos al Hospital Virgen Macarena de Sevilla, al que debe acudir aproximadamente tres veces por semana para recibir atención médica.
La familia considera que un traslado a otro municipio podría complicar tanto el tratamiento como los cuidados diarios. También perderían el apoyo familiar y vecinal con el que cuentan actualmente.
Raquel tiene reconocida la condición de víctima de violencia de género
La mujer asegura que tiene acreditada su condición de víctima de violencia de género. Además, su expareja fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 15 de Sevilla a dos años de prisión y a una orden de alejamiento de cuatro años y medio, según la información facilitada por la familia.
Raquel sostiene que el conflicto por la vivienda ha condicionado su vida durante años. También afirma que intentó alcanzar un acuerdo económico para adquirir la parte del inmueble correspondiente a su expareja, pero las negociaciones no llegaron a formalizarse.
La familia recurrió la decisión de reactivar el procedimiento de desahucio, aunque posteriormente recibió la notificación con la fecha prevista para el lanzamiento.
Necesitan unos 4.000 euros para encontrar otra vivienda
Los servicios sociales han reconocido la situación de vulnerabilidad de la familia, según explica Raquel, pero no han conseguido localizar una alternativa que reúna las condiciones necesarias para su padre.
La mujer calcula que necesitarían alrededor de 4.000 euros para afrontar los gastos iniciales de un alquiler de entre 750 y 800 euros mensuales, incluyendo fianza y otros costes asociados.
Encontrar una vivienda no resulta sencillo: debe estar adaptada a las necesidades de una persona con dependencia severa y permitir los desplazamientos frecuentes al hospital. Por eso, Raquel reclama una solución que evite que su padre quede en una situación de desprotección.
Una campaña para intentar frenar el lanzamiento
La Acampada por la Vivienda de las Setas de Sevilla ha difundido el caso y ha iniciado una movilización para pedir apoyo ciudadano e intentar evitar el desahucio.
Raquel también ha trasladado su situación al Defensor del Pueblo Andaluz, donde ha expuesto el conflicto judicial, la enfermedad de su padre y las dificultades que afrontan para encontrar otro hogar.
La incertidumbre se prolonga desde hace años. Parte de sus pertenencias permanece guardada en cajas porque no sabe cuándo tendrá que abandonar la casa. «Mi vida está en cajas», ha explicado al describir cómo esta situación ha condicionado su día a día.
La familia espera que, antes del 10 de noviembre, pueda encontrarse una salida que tenga en cuenta la vulnerabilidad de ambos y las necesidades médicas y de cuidados del padre.