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La Policía Nacional encontró a 29 perros y 32 gatos en una vivienda con graves problemas de insalubridad, algunos encerrados a oscuras en muebles de cocina.
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Varios animales sufrían desnutrición y enfermedades graves, y algunos murieron pese a recibir atención veterinaria.
La Policía Nacional ha detenido a una mujer de 53 años en Vélez-Málaga, en la provincia de Málaga, por su presunta responsabilidad en un caso de maltrato animal después de rescatar a 61 perros y gatos que permanecían confinados en una vivienda en condiciones de extrema insalubridad. Entre los animales encontrados había ejemplares encerrados a oscuras en el interior de muebles de cocina, mientras que muchos presentaban graves problemas de salud por la falta de cuidados básicos.
La intervención policial se produjo después de que varios vecinos alertaran de los ladridos y maullidos constantes que procedían del inmueble, así como del fuerte olor que desprendía la vivienda. Las quejas llevaron a la Policía Judicial de la Comisaría de Vélez-Málaga a iniciar una investigación que culminó con la entrada y el registro del domicilio.
Durante la actuación, los agentes localizaron a 29 perros y 32 gatos distribuidos por distintas estancias. La situación que encontraron motivó el rescate inmediato de los animales y la detención de la mujer, investigada por un presunto delito continuado de maltrato animal con posibles agravantes relacionados con la muerte de algunos ejemplares y el ensañamiento.
Los vecinos alertaron por los ruidos y el fuerte olor
La investigación comenzó a raíz de las quejas vecinales. Los ladridos y maullidos persistentes, unidos al hedor que salía de la vivienda, hicieron que los residentes alertaran de lo que podía estar ocurriendo en el interior.
A partir de esas advertencias, los agentes de la Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría de Vélez-Málaga realizaron las pesquisas necesarias para esclarecer los hechos. La investigación desembocó en una entrada y registro en el domicilio, donde se encontraron decenas de animales en condiciones incompatibles con unas garantías básicas de bienestar.
Según la información facilitada por la Policía Nacional, la mujer recogía perros y gatos de la calle sin control y los mantenía en la vivienda sin proporcionarles los cuidados elementales de alimentación, higiene y atención sanitaria.
Algunos de los animales podrían proceder de situaciones de abandono, mientras que otros podrían haberse perdido. De hecho, entre los ejemplares rescatados había animales que llevaban microchip, un elemento que puede ayudar a identificar a sus propietarios y esclarecer su procedencia.
Algunos animales estaban encerrados en muebles de cocina
Uno de los aspectos más graves del caso fue el hallazgo de varios animales recluidos a oscuras dentro de muebles de cocina. Esta circunstancia forma parte de los hechos trasladados por los investigadores a la autoridad judicial para valorar las posibles responsabilidades penales.
La vivienda presentaba un estado de insalubridad extrema. Los animales se encontraban confinados y muchos mostraban signos evidentes de deterioro físico, lo que obligó a organizar su traslado a centros de acogida y protección animal de la provincia de Málaga.
El rescate permitió ponerlos a salvo y facilitarles una primera valoración veterinaria. La intervención también puso de manifiesto la necesidad de atender de forma urgente a los ejemplares que presentaban síntomas de enfermedad, desnutrición o deshidratación.
La Policía investiga las circunstancias en las que permanecieron los animales y la posible existencia de agravantes en el presunto delito. Entre los elementos que se valoran figura el posible ensañamiento, al considerar que algunos ejemplares habrían soportado durante un tiempo prolongado enfermedades y padecimientos graves sin recibir los cuidados necesarios.
La calificación definitiva de los hechos y las posibles responsabilidades corresponden a las autoridades judiciales. La detención de la mujer no supone, por sí misma, una condena.
Desnutrición, deshidratación y enfermedades graves
El estado de salud de los perros y gatos rescatados requirió una intervención veterinaria urgente. Según los datos difundidos por la Policía Nacional, muchos llegaron a los centros de acogida con diarreas sanguinolentas, alopecia y problemas oculares.
Además, varios animales presentaban enfermedades como leishmaniosis, parvovirosis y giardiasis. Estos problemas sanitarios hicieron necesario trasladar a algunos ejemplares a hospitales veterinarios para recibir tratamiento.
Los perros mostraban cuadros graves de desnutrición y deshidratación. Algunos tuvieron que permanecer ingresados para recibir alimentación asistida y tratamientos intensivos, debido a su delicado estado.
Pese a los esfuerzos de los profesionales veterinarios, varios animales fallecieron. La información policial también señala que se produjo la propagación de un parvovirus especialmente agresivo, una enfermedad vírica contagiosa que afectó a algunos de los ejemplares.
La sarna fue otro de los problemas detectados entre los animales. Las distintas patologías y las condiciones en las que vivían forman parte de los elementos documentados durante la investigación.
Entre los casos conocidos destaca el de un gato que había perdido completamente la visión. Su situación ilustra la gravedad de algunos de los problemas de salud detectados durante el operativo, aunque cada animal requiere una valoración individual para determinar el alcance de las lesiones y enfermedades.
La investigación apunta a una posible acumulación compulsiva de animales
La Policía Nacional ha señalado que la mujer podría presentar un posible caso de síndrome de Noé, una denominación utilizada para describir situaciones de acumulación compulsiva de animales. Según la hipótesis recogida en la investigación, este comportamiento podría haber llevado a la mujer a recoger perros y gatos de la calle de forma descontrolada y concentrarlos en la vivienda.
No obstante, esta posible explicación no debe confundirse con una conclusión médica confirmada ni con la responsabilidad penal que se investiga. El procedimiento policial se centra en las condiciones en las que estaban los animales y en la presunta falta de alimentación, higiene y atención sanitaria.
El domicilio donde se encontraban los perros y gatos era propiedad de la madre de la investigada, una mujer de avanzada edad, según la información difundida por las autoridades. La Policía no ha atribuido por ese solo hecho responsabilidad penal a la propietaria del inmueble.
Los investigadores han trasladado las diligencias a la autoridad judicial para que se valoren los hechos y las posibles circunstancias agravantes, entre ellas el resultado de muerte de algunos animales y el posible ensañamiento.
Los animales rescatados necesitan familias de acogida y adopción
Tras el operativo, los animales supervivientes quedaron bajo custodia de centros de acogida y protección animal de la provincia de Málaga, donde reciben atención y cuidados.
La Policía Nacional ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para promover su adopción y facilitar que puedan encontrar un hogar adecuado. La petición pone especial énfasis en los gatos, ya que, según el cuerpo policial, su tasa de acogimiento es significativamente inferior a la de los perros.
Las personas interesadas en obtener información sobre la adopción pueden contactar a través del teléfono 952 97 16 63, facilitado por la Policía Nacional. La acogida se ofrece sin coste, de acuerdo con la información publicada sobre el operativo.
La disponibilidad de cada animal y las condiciones concretas para su adopción deben consultarse con los responsables de los centros de protección, que pueden valorar qué hogar resulta más adecuado según el estado de salud y las necesidades de cada ejemplar.
En la intervención han colaborado el Ayuntamiento de Vélez-Málaga y varios centros de acogida de la provincia. El consistorio ha sufragado los gastos veterinarios derivados de la atención urgente de los gatos rescatados.
El caso vuelve a poner el foco en la importancia de comunicar a las autoridades posibles situaciones de abandono o maltrato animal. Las quejas de los vecinos fueron el punto de partida de una investigación que permitió localizar a los 61 animales y trasladarlos a lugares donde pudieran recibir atención.
Mientras continúa el procedimiento judicial, los ejemplares que han sobrevivido al rescate necesitan cuidados veterinarios y, cuando su estado lo permita, una oportunidad para vivir en un entorno seguro. La prioridad ahora es su recuperación y encontrar familias que puedan ofrecerles atención, estabilidad y unas condiciones adecuadas de bienestar.