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Un tribunal alemán ha condenado a 12 años de cárcel a un hombre de 39 años que drogó y agredió sexualmente a su pareja en medio centenar de ocasiones durante varios años. El condenado también grababa los abusos y difundía los vídeos en grupos de chat y plataformas de internet.
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La víctima desconocía lo que estaba ocurriendo y descubrió los hechos a raíz de la investigación policial.
El caso ha tenido lugar en Ronnenberg, una localidad de la región de Hannover, en Alemania, y recuerda al conocido caso de Gisèle Pelicot en Francia por el modo en el que se cometieron las agresiones y por la difusión de las grabaciones.
Según los hechos considerados probados por la Audiencia Territorial de Hannover, los abusos se produjeron entre noviembre de 2021 y marzo de 2026. Durante ese periodo, el hombre administraba sustancias a su entonces pareja para dejarla inconsciente y poder agredirla sexualmente.
El tribunal ha considerado acreditados 50 episodios, de los cuales 33 fueron calificados como violaciones con agravantes. La Fiscalía había solicitado una pena de 13 años de prisión, pero finalmente se han impuesto 12. La sentencia todavía no es firme y puede ser recurrida.
Utilizaba somníferos y ketamina para drogar a su pareja
El hombre, de 39 años, recurría a somníferos y ketamina para anular la capacidad de reacción de la mujer. Una vez que conseguía dejarla inconsciente, cometía las agresiones sexuales y las grababa.
Las imágenes no se quedaban en el ámbito privado. El condenado compartía parte de las grabaciones en grupos de chat y otras plataformas de internet. También publicaba fotografías de su pareja tomadas a escondidas mientras se duchaba.
La investigación judicial permitió reconstruir una sucesión de agresiones que se prolongó durante años. Aunque la Fiscalía consideraba que los abusos podían haber superado el centenar, el tribunal ha dado por probados 50 episodios.
La resolución recoge también otros delitos relacionados con las agresiones y con la vulneración de la intimidad de la víctima mediante grabaciones realizadas sin su consentimiento.
La víctima descubrió las agresiones durante la investigación
Uno de los aspectos más impactantes del caso es que la mujer no sabía que estaba siendo drogada y agredida. Según explicó un portavoz del tribunal, tuvo conocimiento de lo sucedido cuando avanzaron las pesquisas policiales.
La utilización de sustancias que la dejaban inconsciente habría impedido que la víctima fuera consciente de los abusos que estaba sufriendo. Fue la investigación la que permitió poner en su conocimiento lo ocurrido durante aquellos años.
El caso pone de manifiesto, además, la dimensión de las redes digitales en las que determinados usuarios comparten imágenes de violencia sexual y contenidos grabados sin el consentimiento de las víctimas.
Una investigación que comenzó tras el caso de Gisèle Pelicot
La investigación que permitió identificar al condenado tuvo su origen en las pesquisas de periodistas alemanes sobre redes de internet en las que hombres compartían grabaciones de agresiones sexuales cometidas contra sus parejas después de drogarlas.
El trabajo periodístico llamó la atención sobre distintos perfiles y contenidos publicados en esas plataformas. Uno de ellos correspondía al ahora condenado, lo que contribuyó a poner en marcha una investigación policial de carácter internacional.
Las pesquisas permitieron identificar al hombre y reunir indicios sobre los abusos que había cometido. Posteriormente, las autoridades continuaron la investigación hasta llevar el caso ante los tribunales.
El procedimiento recuerda al de Gisèle Pelicot, cuya historia conmocionó a Francia después de conocerse que su marido la drogaba para que otros hombres abusaran sexualmente de ella. El caso francés puso el foco sobre la utilización de sustancias para agredir a mujeres inconscientes y sobre la difusión de las grabaciones de esos delitos en comunidades digitales.
La sentencia todavía puede ser recurrida
La Audiencia Territorial de Hannover ha impuesto finalmente una condena de 12 años de prisión al hombre, un año menos de lo solicitado inicialmente por la Fiscalía.
No obstante, la resolución judicial aún no es firme, por lo que puede ser objeto de recurso. La condena supone el reconocimiento judicial de medio centenar de episodios de violencia sexual y de otros delitos relacionados con las grabaciones y la difusión de imágenes íntimas de la víctima.