- El fenómeno climático de El Niño está intensificando las tormentas y las inundaciones que afectan al suroeste de Estados Unidos, especialmente a Arizona, Nuevo México y Colorado.
- Las lluvias torrenciales han obligado a realizar evacuaciones y han dejado comunidades aisladas, mientras los científicos advierten de que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad en diciembre y mantener el riesgo de temporales durante el invierno y la primavera.
El Niño alimenta las tormentas en el suroeste de Estados Unidos
El actual episodio de El Niño está siendo excepcionalmente intenso. Los especialistas consultados por expertos meteorológicos consideran que podría convertirse en uno de los fenómenos más fuertes registrados, con temperaturas del océano Pacífico extraordinariamente elevadas.
Este calentamiento aumenta la humedad disponible en la atmósfera y modifica los patrones de circulación del aire. Como consecuencia, las corrientes que transportan humedad pueden favorecer tormentas más intensas sobre distintas zonas del suroeste estadounidense.
Los científicos advierten, no obstante, de que El Niño no es la única causa de las inundaciones recientes y que no se puede atribuir automáticamente cada episodio de lluvias al fenómeno. Su influencia sí aumenta las probabilidades de precipitaciones importantes en determinadas regiones.
Inundaciones y evacuaciones en Arizona, Nuevo México y Colorado
Las lluvias del 1 de noviembre provocaron evacuaciones en el norte de Nuevo México y en el centro de Arizona. En Durango, Colorado, las autoridades se prepararon ante la posibilidad de que el río principal alcanzara niveles peligrosos.
Al día siguiente, alrededor de 200 vecinos participaron en las tareas de retirada de barro y escombros de las viviendas afectadas. Algunos residentes continuaban aislados mientras los equipos de emergencia evaluaban los daños.
El episodio se suma a otra sucesión de tormentas que ya había afectado a la región durante la semana anterior. Según estimaciones citadas por especialistas, en ese periodo cayeron más de 75 billones de litros de agua sobre los estados de la región conocida como las Cuatro Esquinas y Nevada.
Por qué las lluvias provocan inundaciones tan rápidas en el desierto
Uno de los factores que agrava las consecuencias de estas precipitaciones es el propio terreno. En muchas zonas desérticas, el suelo árido tiene una capacidad limitada para absorber grandes cantidades de agua en poco tiempo.
Esto favorece que la lluvia se acumule y se desplace rápidamente por la superficie, aumentando el riesgo de inundaciones repentinas que pueden afectar a carreteras, viviendas y poblaciones enteras.
Los especialistas advierten de que la intensidad de las precipitaciones observadas está superando lo habitual para esta época del año. La combinación de tormentas fuertes y terrenos poco preparados para absorber tanta agua convierte estos episodios en una amenaza especialmente peligrosa.
El cambio climático puede intensificar los efectos de El Niño
El fenómeno de El Niño es un ciclo natural relacionado con el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Sin embargo, los océanos actuales presentan temperaturas más elevadas que hace un siglo debido al calentamiento global.
Esa temperatura de partida más alta puede amplificar algunos de los efectos asociados al fenómeno, al proporcionar más energía y humedad al sistema climático.
Los expertos recuerdan que El Niño también puede tener efectos beneficiosos en determinadas regiones, como contribuir a recuperar reservas de agua y aliviar situaciones de sequía. Sin embargo, cuando las precipitaciones son excesivas, el riesgo de inundaciones y daños materiales aumenta considerablemente.
Diciembre será un mes clave y el riesgo podría prolongarse hasta la primavera
Las previsiones apuntan a que El Niño alcanzará su punto máximo durante el mes de diciembre. Los especialistas consideran que la actividad del fenómeno podría favorecer nuevas tormentas intensas en el oeste y el suroeste de Estados Unidos.
Sus efectos podrían prolongarse durante el invierno y la primavera de 2027, por lo que las autoridades y las comunidades afectadas tendrán que mantenerse preparadas ante nuevos episodios de lluvias extremas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) también prevé un invierno con mayores probabilidades de precipitaciones superiores a la media en buena parte del sur del país. La agencia advierte de que las lluvias abundantes sobre terrenos secos pueden provocar inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.
Aunque todavía no es posible determinar con exactitud dónde se producirán los próximos episodios más intensos, los científicos coinciden en que el actual El Niño mantiene elevado el riesgo de temporales durante los próximos meses.