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El presidente de El Salvador asegura que respaldará a las autoridades haitianas en su lucha contra las organizaciones criminales.
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Más de 2.000 soldados salvadoreños se encuentran desplegados en el país caribeño, inicialmente para buscar a cuatro militares desaparecidos tras una emboscada.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha anunciado que su país ayudará a Haití a recuperar el control de su territorio frente a las bandas armadas que mantienen sumido al país en una grave crisis de violencia e inseguridad.
«Estamos del mismo lado que ustedes. Vamos a ayudarlos a retomar el país de las manos de los traidores que traicionan el legado de Dessalines», afirmó el mandatario salvadoreño en un mensaje publicado en su cuenta de X.
Las declaraciones se producen después de que el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, manifestara que su Gobierno está decidido a acabar con las organizaciones criminales con el apoyo de El Salvador. El objetivo, según el dirigente haitiano, es restablecer la seguridad en todo el territorio y avanzar hacia la celebración de elecciones creíbles.
Más de 2.000 soldados salvadoreños desplegados en Haití
La intervención salvadoreña ha adquirido una dimensión considerable. Más de 2.000 militares de El Salvador han sido enviados a Haití, en un despliegue que comenzó después de que cuatro integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) desaparecieran el pasado 18 de octubre.
Los cuatro militares fueron víctimas de una emboscada atribuida a bandas armadas en la zona de Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe. Desde entonces, las autoridades salvadoreñas mantienen una operación para localizar a sus compañeros.
La Policía Nacional de Haití comunicó el hallazgo del vehículo en el que viajaban los militares desaparecidos, aunque la operación de búsqueda no había permitido localizar a los cuatro efectivos.
La operación se extiende a la lucha contra las pandillas
Aunque el despliegue comenzó con el objetivo de encontrar a los militares desaparecidos, las tropas salvadoreñas han iniciado también operaciones contra las organizaciones criminales que controlan distintas zonas del país.
El pasado lunes, los soldados participaron en una gran operación en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe, dirigida contra las pandillas Chen Mechan y 400 Mawozo. Esta última está dirigida por un individuo conocido como Lanmò San Jou.
La movilización incluye vehículos blindados y efectivos especializados. El contingente salvadoreño se ha convertido en uno de los mayores despliegues militares extranjeros en Haití desde el final de la misión de estabilización de Naciones Unidas en 2017.
Bukele acusa a las bandas y a sus colaboradores de traicionar Haití
En su mensaje, el presidente salvadoreño apeló a la figura histórica de Jean-Jacques Dessalines, líder de la Revolución haitiana y protagonista de la independencia del país en 1804.
Bukele sostuvo que quienes colaboran con las bandas armadas, las financian o les proporcionan armas están traicionando el legado de quienes lucharon por la libertad de Haití.
El mandatario también afirmó que su país está dispuesto a ayudar a derrotar a estos grupos, pero rechazó que la operación tenga como objetivo invadir o dominar el territorio haitiano.
«No somos invasores», defendió en su mensaje, en el que insistió en que la población haitiana debe recuperar el control de sus comunidades.
Haití busca recuperar la seguridad y preparar elecciones
El primer ministro Alix Didier Fils-Aimé considera que el apoyo internacional puede resultar decisivo para recuperar la seguridad. Según sus declaraciones, el país ha alcanzado los 4.000 efectivos de fuerzas internacionales, al sumar el contingente salvadoreño y los militares de otros países integrados en la Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por Naciones Unidas.
La crisis de seguridad ha dificultado durante años el funcionamiento de las instituciones y la celebración de elecciones en Haití. Las bandas armadas controlan amplias zonas del territorio, especialmente en los alrededores de la capital, y mantienen a la población bajo una situación de violencia e inseguridad.
El respaldo de Bukele supone un nuevo paso en la implicación de El Salvador en la crisis haitiana. Sin embargo, la evolución de la operación y la capacidad de las autoridades locales para recuperar el control del país serán determinantes para comprobar si este despliegue consigue cambiar la situación.