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La ocupación alcanza los 22,85 millones de trabajadores, pero el desempleo registra su mayor subida en un tercer trimestre desde 2020.
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Andalucía presenta la tasa de paro más elevada del país, con un 14,91%.
El mercado laboral español cerró el verano con cifras históricas de ocupación, aunque también con un importante repunte del desempleo. Entre julio y septiembre, el número de parados aumentó en 95.900 personas, un 3,8% más que en el trimestre anterior, mientras que se crearon 73.600 puestos de trabajo. El resultado es una fotografía con dos caras: España cuenta con más personas trabajando que nunca, pero la mejora del empleo ha perdido fuerza y el paro vuelve a superar los 2,5 millones de personas.
Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), sitúan el total de ocupados en 22.852.600 personas, un nuevo máximo histórico. Al mismo tiempo, el número de desempleados se elevó hasta los 2.591.200 y la tasa de paro alcanzó el 10,18%, tres décimas más que en el segundo trimestre.
La subida del desempleo es la más pronunciada en un tercer trimestre desde 2020, cuando la pandemia provocó un aumento extraordinario del paro. Por su parte, el avance de la ocupación es el más reducido para un verano desde 2019.
El empleo crece al ritmo más bajo en siete años
Aunque la cifra total de trabajadores marca un récord, el incremento de 73.600 ocupados entre julio y septiembre refleja una evolución más moderada que en otros veranos. En términos porcentuales, la ocupación aumentó alrededor de un 0,3% respecto al trimestre anterior.
El comportamiento fue desigual según el sector económico. Los servicios concentraron todo el crecimiento neto del empleo, con 235.600 ocupados más, hasta alcanzar los 17,49 millones de trabajadores.
En cambio, la agricultura perdió 58.300 ocupados, la industria registró un descenso de 54.400 y la construcción redujo su número de trabajadores en 49.300.
Estos resultados muestran que el crecimiento del empleo durante el verano estuvo estrechamente ligado a las actividades de servicios, en un periodo tradicionalmente marcado por el turismo, la hostelería y el aumento de la actividad estacional.
El sector público impulsa la ocupación
Otra de las claves de la EPA es la diferencia entre la evolución del empleo público y la del privado. Entre julio y septiembre, el sector público sumó 89.900 ocupados, hasta alcanzar los 3.736.800 trabajadores.
En el sector privado, por el contrario, la ocupación cayó en 16.300 personas, hasta situarse en 19.115.800.
El balance evidencia que el incremento total del empleo dependió del avance del sector público, que compensó el retroceso registrado en las empresas privadas.
También aumentó el número de asalariados, con 90.000 trabajadores más durante el trimestre. Sin embargo, la evolución de los contratos presentó diferencias importantes: los asalariados con contrato indefinido crecieron en 22.100 personas, mientras que los temporales aumentaron en 68.000.
En consecuencia, aproximadamente tres de cada cuatro nuevos asalariados del trimestre tenían contrato temporal. Este dato refleja que el récord de ocupación no implica necesariamente una mejora uniforme de todas las condiciones laborales.
Los trabajadores extranjeros concentran el aumento del empleo
La evolución por nacionalidad también presenta diferencias. El número de ocupados extranjeros aumentó en 75.400 personas durante el tercer trimestre, mientras que entre los españoles —incluidas las personas con doble nacionalidad— se registró un descenso de 1.800 trabajadores.
El incremento de la población ocupada extranjera explica, por tanto, el crecimiento neto del empleo en el conjunto del país durante el verano.
En el caso del desempleo, la subida afectó a ambos grupos. Entre los españoles aumentó en 71.400 personas y entre los extranjeros lo hizo en 24.500.
La población activa, que incluye tanto a quienes trabajan como a quienes buscan empleo y están disponibles para trabajar, también alcanzó un máximo histórico. Creció en 169.500 personas en el trimestre, hasta situarse en 25.443.800.
Este aumento ayuda a explicar por qué pueden crecer simultáneamente la ocupación y el desempleo: hay más personas incorporándose al mercado laboral, pero no todas encuentran trabajo durante el mismo periodo.
El paro femenino se sitúa en el 11,28%
El aumento del desempleo afectó tanto a hombres como a mujeres, aunque la tasa de paro femenina continúa por encima de la masculina.
Durante el tercer trimestre, el número de hombres desempleados aumentó en 55.700 personas y el de mujeres lo hizo en 40.300. La tasa de paro masculina se situó en el 9,20%, mientras que la femenina alcanzó el 11,28%.
En cuanto a la ocupación, las mujeres sumaron 46.800 trabajadoras, frente a los 26.800 nuevos ocupados registrados entre los hombres. El total de mujeres ocupadas llegó a 10.663.700, también un máximo histórico.
La evolución confirma que el récord de empleo convive con diferencias entre grupos de población y con un aumento general del desempleo durante el trimestre.
Andalucía registra la tasa de paro más alta de España
Andalucía presenta uno de los datos más preocupantes del balance territorial. La comunidad terminó el tercer trimestre con una tasa de paro del 14,91%, la más elevada entre las comunidades autónomas.
El desempleo aumentó en 13.400 personas durante el verano, lo que supone un incremento del 2,1%. Pese a ello, la comunidad también registró un nuevo máximo de ocupación.
La situación andaluza contrasta con la de Baleares, que anotó la tasa de paro más baja del país, del 4,63%. Por territorios, el mayor aumento del número de desempleados se produjo en la Comunidad Valenciana, con 31.000 parados más, mientras que Baleares registró el mayor descenso, con 9.900 personas menos en desempleo.
Las diferencias territoriales muestran que la evolución del mercado laboral no es homogénea y que el balance nacional puede ocultar situaciones muy distintas según la comunidad autónoma.
El paro baja en el último año, pero aumenta la incertidumbre
Pese al repunte del verano, la comparación interanual ofrece una evolución más favorable. En los últimos doce meses, el número de desempleados se redujo en 21.900 personas, mientras que la ocupación aumentó en 465.500 trabajadores, un crecimiento del 2,1%.
La tasa de paro del 10,18% es, además, la más baja registrada en un tercer trimestre desde 2007. Sin embargo, el fuerte incremento trimestral del desempleo y el menor ritmo de creación de puestos de trabajo introducen matices en la lectura de los datos.
También creció el número de hogares en los que todos sus miembros activos están desempleados. Esta cifra aumentó en 21.800 durante el trimestre, hasta alcanzar los 786.100 hogares.
El próximo balance del mercado laboral permitirá comprobar si el repunte del desempleo fue principalmente estacional o si refleja una pérdida de impulso más persistente. Por ahora, la EPA deja un resultado mixto: récord de personas ocupadas, pero una subida del paro que rompe la tendencia habitual de los meses de verano.