martes, 27 de octubre de 2026
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El paro vuelve a superar el 10% en España pese al récord de empleo: aumenta en 95.900 personas en el tercer trimestre

El paro vuelve a superar el 10% en España pese al récord de empleo: aumenta en 95.900 personas en el tercer trimestre
Obras en andamios / Imagen de carácter ilustrativo generada mediante inteligencia artificial.
Tiempo de lectura: 12 min
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La Encuesta de Población Activa sitúa el desempleo en 2,59 millones de personas y eleva la tasa hasta el 10,18%. La ocupación crece en 73.600 trabajadores, con los servicios como principal motor, mientras la agricultura, la industria y la construcción destruyen empleo entre julio y septiembre.

El mercado laboral español ha cerrado el tercer trimestre de 2026 con una evolución desigual. Entre julio y septiembre, el número de personas ocupadas aumentó en 73.600, hasta alcanzar los 22.852.600 trabajadores, una cifra récord. Sin embargo, el desempleo también experimentó un repunte significativo: 95.900 personas más pasaron a engrosar las listas de quienes buscan trabajo, elevando el total de parados a 2.591.200.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados este martes 27 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística (INE), sitúan la tasa de paro en el 10,18%, frente al 9,87% registrado durante el segundo trimestre. El incremento de 31 centésimas devuelve el indicador a los dos dígitos y refleja las dificultades para absorber el aumento de la población que participa en el mercado laboral.

La fotografía estadística combina, por tanto, dos tendencias que conviene analizar por separado. España cuenta con más personas trabajando que nunca, pero la creación de empleo del trimestre no ha sido suficiente para evitar que aumente el número de desempleados. La evolución interanual resulta algo más favorable: en los últimos doce meses, la ocupación ha crecido en 465.500 personas y el paro ha descendido en 21.900.

Más trabajadores, pero también más personas buscando empleo

Uno de los principales elementos para interpretar los resultados es el crecimiento de la población activa. Este indicador engloba a las personas que tienen trabajo y a quienes no están ocupadas, pero buscan empleo y se encuentran disponibles para trabajar.

Durante el tercer trimestre, la población activa aumentó en 169.500 personas y alcanzó los 25.443.800 integrantes. En comparación con el mismo periodo del año anterior, el incremento fue de 443.500 personas. La tasa de actividad se situó en el 59,52%, 22 centésimas por encima de la registrada entre abril y junio.

La incorporación de más personas al mercado laboral ayuda a explicar que el desempleo pueda crecer incluso en un trimestre en el que aumenta la ocupación. Para que la cifra de parados disminuya, la creación de puestos de trabajo debe ser suficiente para absorber tanto a quienes ya buscaban empleo como a quienes se incorporan por primera vez o regresan a la actividad laboral.

En esta ocasión, el incremento de 73.600 ocupados quedó por debajo del aumento de 169.500 personas activas. La diferencia se refleja en el crecimiento de 95.900 desempleados registrado por la EPA.

La tasa de paro, que mide la proporción de desempleados sobre el conjunto de la población activa, subió hasta el 10,18%. Pese a este repunte trimestral, el indicador se mantiene por debajo del nivel de hace un año, mientras que el número total de personas ocupadas continúa creciendo en términos interanuales.

El menor aumento de la ocupación en un tercer trimestre desde 2019

El incremento de 73.600 trabajadores durante el verano supone el avance más reducido para un tercer trimestre desde 2019, si se excluye la evolución extraordinaria de 2020, marcada por la pandemia. El crecimiento ha sido inferior al registrado en otros periodos estivales, cuando el turismo, la hostelería y otras actividades vinculadas a la temporada alta suelen impulsar la contratación.

El resultado deja la cifra total de ocupados en 22,85 millones. En términos desestacionalizados, que permiten comparar la evolución del mercado laboral reduciendo el efecto de los patrones estacionales, el empleo aumentó un 0,31% respecto al trimestre anterior.

La distribución por nacionalidad muestra diferencias importantes. El número de ocupados de nacionalidad extranjera aumentó en 75.400 personas, mientras que el correspondiente a españoles, incluidos quienes tienen doble nacionalidad, disminuyó en 1.800. Esto significa que el crecimiento neto de la ocupación se concentró en el primer grupo durante el periodo analizado.

Por sexo, el empleo aumentó en 46.800 mujeres y en 26.800 hombres. La evolución femenina explica una parte mayor del incremento trimestral de la ocupación, aunque los resultados generales también reflejan diferencias según el sector de actividad y la modalidad de empleo.

En el balance de los últimos doce meses, el mercado laboral sumó 465.500 ocupados, un crecimiento del 2,08%. De ellos, 262.100 fueron mujeres y 203.400 hombres.

Los servicios sostienen la creación de empleo

El análisis por sectores revela que el crecimiento de la ocupación se concentró en los servicios. Esta actividad incorporó 235.600 trabajadores durante el tercer trimestre, una cifra que contrasta con las pérdidas registradas en las otras tres grandes ramas de actividad económica.

La agricultura perdió 58.300 ocupados, la industria redujo su cifra en 54.400 y la construcción registró 49.300 trabajadores menos. En conjunto, estos retrocesos compensaron parcialmente el avance de los servicios y limitaron el crecimiento neto del empleo.

La evolución sectorial resulta relevante porque muestra que el aumento de la ocupación no se distribuyó de manera uniforme por la economía. Mientras las actividades de servicios registraron un avance considerable, las ramas agraria, industrial y constructora experimentaron retrocesos en el número de personas ocupadas.

En términos interanuales, los servicios también lideran la creación de empleo, con 479.400 ocupados más que un año antes. La construcción sumó otros 30.500 trabajadores. Por el contrario, la industria perdió 25.900 ocupados y la agricultura registró un descenso de 18.600.

Estas cifras reflejan diferencias entre la evolución de un trimestre concreto y la tendencia de los últimos doce meses. Los resultados estivales pueden estar condicionados por la estacionalidad de determinadas actividades, por lo que la comparación anual permite observar si los cambios responden a un movimiento más prolongado.

Aumenta el empleo a tiempo completo y cae el trabajo parcial

La modalidad de jornada constituye otro de los aspectos destacados de la EPA. Durante el tercer trimestre, el empleo a tiempo completo aumentó en 244.400 personas, mientras que la ocupación a tiempo parcial descendió en 170.800.

La evolución también fue diferente según la situación profesional de los trabajadores. El número de asalariados creció en 90.000 personas. Dentro de este grupo, los contratos indefinidos aumentaron en 22.100 y los temporales lo hicieron en 68.000.

Por su parte, el trabajo por cuenta propia disminuyó en 15.500 personas. La cifra muestra que el incremento de la ocupación no se trasladó por igual a todas las formas de participación laboral.

En el balance interanual, el empleo asalariado indefinido aumentó en 519.200 personas, mientras que el temporal creció en 48.400. El empleo a tiempo completo sumó 417.600 ocupados y el trabajo a tiempo parcial aumentó en 47.900.

Estos datos permiten distinguir entre el crecimiento del número total de trabajadores y los cambios en la composición de la ocupación. La duración de la jornada, la relación contractual y la situación profesional aportan información adicional para comprender las características del mercado laboral.

El sector público crea empleo mientras retrocede el privado

La EPA también refleja una evolución desigual entre el empleo público y el privado. Durante el tercer trimestre, el número de ocupados en el sector público aumentó en 89.900 personas, hasta alcanzar los 3.736.800 trabajadores.

En sentido contrario, el empleo privado disminuyó en 16.300 personas y quedó situado en 19.115.800 ocupados.

La diferencia entre ambas variaciones explica que el balance global de la ocupación sea positivo pese al retroceso del empleo privado. No obstante, los datos de un solo trimestre no permiten determinar por sí mismos si esta divergencia constituye una tendencia permanente o responde a circunstancias concretas del periodo.

La evolución de los trabajadores por cuenta propia también merece atención. Su número disminuyó en 15.500 personas entre julio y septiembre, un movimiento que contrasta con el crecimiento del empleo asalariado.

Para valorar el comportamiento del mercado laboral en su conjunto es necesario observar conjuntamente estas categorías y no limitar el análisis a la cifra total de ocupados. Los cambios en el sector empleador y en las modalidades de trabajo permiten identificar qué partes del mercado están impulsando el crecimiento y cuáles muestran dificultades.

El desempleo femenino continúa por encima del masculino

El aumento del paro afectó tanto a hombres como a mujeres, aunque con diferencias en las cifras absolutas y en las tasas correspondientes a cada grupo.

El número de hombres desempleados aumentó en 55.700 personas durante el trimestre, mientras que el de mujeres lo hizo en 40.300. Pese a este incremento mayor entre los hombres, la tasa de paro femenina continúa siendo superior.

La tasa de desempleo de las mujeres alcanzó el 11,28%, después de subir 26 centésimas. La masculina se situó en el 9,20%, con un incremento de 36 centésimas.

En términos interanuales, el número de mujeres ocupadas aumentó en 262.100, frente a los 203.400 hombres que se incorporaron a la ocupación neta. Sin embargo, la evolución del desempleo fue diferente: en el último año se contabilizaron 77.100 mujeres paradas menos y 55.200 hombres desempleados más.

Estas variaciones muestran que el balance general del mercado laboral puede ocultar diferencias relevantes entre grupos. La evolución de las tasas de paro y de actividad debe analizarse conjuntamente para conocer cómo cambia la participación de hombres y mujeres en el empleo.

Los servicios concentran también el mayor aumento del paro

El desempleo creció durante el tercer trimestre en todas las grandes ramas de actividad. Los servicios registraron el mayor incremento, con 54.800 personas desempleadas más. La agricultura sumó 18.000, la industria 14.300 y la construcción 4.900.

También aumentó en 16.300 el número de personas que buscan su primer empleo. En cambio, el colectivo de quienes perdieron su trabajo hace más de un año y continúan buscando una oportunidad laboral disminuyó en 12.400 personas.

La comparación anual ofrece una perspectiva diferente. El paro descendió en 18.800 personas en los servicios y en 7.500 en la agricultura. Por el contrario, aumentó en 12.400 en la industria y en 2.600 en la construcción.

En el conjunto de España, el número de desempleados se redujo en 21.900 personas respecto al tercer trimestre de 2025, lo que representa un descenso interanual del 0,84%.

La evolución de los distintos sectores indica que el aumento del desempleo durante el verano no ha sido uniforme y que los resultados de cada actividad difieren según el periodo de comparación.

Aumentan los hogares con todos sus miembros activos en paro

Los datos de los hogares ofrecen otra perspectiva sobre las consecuencias del desempleo. Entre julio y septiembre, los hogares en los que todos sus miembros activos estaban en paro aumentaron en 21.800, hasta alcanzar los 786.100.

Al mismo tiempo, los hogares en los que todos sus miembros activos estaban ocupados disminuyeron en 47.600 y quedaron situados en 12.226.100.

La comparación con el año anterior es más favorable. En los últimos doce meses, el número de hogares con todos sus miembros activos en paro se redujo en 4.800, mientras que aquellos en los que todos los activos estaban ocupados aumentaron en 188.500.

Estos indicadores no miden directamente los ingresos de cada familia ni permiten conocer por sí solos su situación económica completa, pero ayudan a observar cómo se distribuye el empleo y el desempleo dentro de los hogares.

Canarias lidera la creación de empleo y Madrid registra el mayor retroceso

La evolución territorial también presenta diferencias significativas. Canarias fue la comunidad autónoma en la que más aumentó el empleo durante el tercer trimestre, con 38.100 ocupados más. En el extremo contrario se situó la Comunidad de Madrid, que perdió 49.200 trabajadores.

En términos relativos, el mayor crecimiento trimestral de la ocupación se registró en Baleares, con un avance del 3,94%.

En cuanto al desempleo, Baleares contabilizó el mayor descenso, con 9.900 parados menos. La Comunidad Valenciana, por el contrario, registró el mayor incremento, con 31.000 desempleados adicionales.

Las tasas de paro también muestran una amplia distancia territorial. Baleares presentó la más baja, con un 4,63%, mientras que Andalucía registró la más elevada, con un 14,91%.

Los datos autonómicos deben interpretarse atendiendo a las características económicas de cada territorio y a las diferencias entre sectores. Además, las cifras de la EPA se asignan a la comunidad de residencia de las personas entrevistadas, no necesariamente al lugar donde desempeñan su trabajo.

Un mercado laboral con dos tendencias contrapuestas

Los resultados del tercer trimestre dibujan un mercado laboral que continúa ampliando el número de personas ocupadas, pero que muestra dificultades para reducir el desempleo en el corto plazo.

El récord de 22,85 millones de trabajadores constituye el principal dato positivo, acompañado por el crecimiento interanual de la ocupación y el aumento del empleo asalariado indefinido. Sin embargo, el repunte de 95.900 parados, la subida de la tasa de desempleo hasta el 10,18% y las pérdidas de empleo en tres grandes sectores económicos evidencian una evolución desigual.

La ampliación de la población activa es uno de los factores esenciales para comprender este comportamiento. El mercado laboral debe generar oportunidades suficientes no solo para quienes ya buscan empleo, sino también para quienes se incorporan a él.

El próximo balance trimestral permitirá comprobar si el incremento del desempleo ha sido un movimiento puntual o si persisten las dificultades para absorber a la población activa. Por ahora, los datos publicados por el INE dejan una conclusión clara: España alcanza un máximo histórico de ocupación, pero todavía no logra traducir ese crecimiento en una reducción trimestral del número de personas que buscan trabajo.

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