La reserva hídrica nacional almacena 31.809 hectómetros cúbicos tras perder 253 millones de metros cúbicos en una semana. La vertiente atlántica conserva el 58,9% de sus recursos, frente al 49,7% de la mediterránea, mientras las precipitaciones recientes han sido más relevantes en el este peninsular y Baleares.
Los embalses españoles continúan perdiendo agua y se sitúan al 56,8% de su capacidad total, con unas reservas de 31.809 hectómetros cúbicos, según el balance semanal de la situación hídrica correspondiente al martes 27 de octubre de 2026. Durante los últimos siete días, el volumen almacenado ha descendido en 253 hectómetros cúbicos, una reducción equivalente al 0,5% de la capacidad total del sistema.
Los datos reflejan una evolución desigual entre las distintas demarcaciones hidrográficas. Mientras algunas cuencas mantienen niveles superiores al 70%, otras permanecen por debajo de la mitad de su capacidad, lo que evidencia las diferencias territoriales en la disponibilidad de agua embalsada al comienzo de la recta final de octubre.
En total, cuatro ámbitos hidrográficos se encuentran por debajo del 50%: Galicia Costa, el Segura, el Duero y el Ebro. En el extremo contrario, las cuencas internas de Cataluña, Guadalete-Barbate, el Guadiana y las cuencas internas del País Vasco superan el 70%.
La distribución de las reservas resulta especialmente relevante porque el porcentaje nacional no representa por igual la situación de todos los territorios. El volumen disponible en una cuenca concreta depende de su capacidad de almacenamiento, de las aportaciones recibidas, de la evolución de las precipitaciones y de las extracciones destinadas a los diferentes usos.
La fotografía actual permite observar una reserva nacional superior a la mitad de la capacidad total, pero también muestra zonas en las que los niveles de agua embalsada siguen siendo sensiblemente inferiores a ese umbral.
Una semana con nuevas pérdidas de agua almacenada
La pérdida semanal de 253 hectómetros cúbicos confirma que la reserva hídrica española mantiene una trayectoria descendente durante este periodo de otoño. Un hectómetro cúbico equivale a un millón de metros cúbicos, por lo que el descenso registrado representa 253 millones de metros cúbicos menos almacenados en el conjunto de los embalses contabilizados.
La variación semanal debe interpretarse dentro de un balance en el que intervienen distintos factores. Las precipitaciones pueden incrementar las aportaciones a los ríos y embalses, mientras que las salidas de agua, los desembalses y las demandas de abastecimiento, regadío y producción energética pueden reducir el volumen acumulado.
Por ese motivo, la lluvia registrada en una determinada zona no se traduce necesariamente en un aumento inmediato de las reservas. La cantidad de agua que llega a los embalses depende, entre otros elementos, de dónde se producen las precipitaciones, de su intensidad y distribución, de las características del terreno y de las condiciones hidrológicas de cada cuenca.
Durante los últimos días, las precipitaciones han afectado de manera considerable a la vertiente mediterránea, mientras que en la atlántica han sido escasas. La máxima registrada en el periodo analizado se ha producido en Palma de Mallorca, con 58,5 litros por metro cuadrado.
Este reparto territorial de las lluvias ayuda a contextualizar la evolución de los recursos hídricos, aunque no permite atribuir por sí solo el descenso semanal a una única causa. Para determinar con precisión la contribución de las precipitaciones y de los distintos usos del agua sería necesario disponer del balance detallado de entradas y salidas de cada sistema.
La comparación con la semana anterior también permite medir la evolución reciente. El 20 de octubre, la reserva se encontraba al 57,2%, con 32.062 hectómetros cúbicos almacenados. El nuevo balance refleja una reducción de 253 hectómetros cúbicos y un descenso de cuatro décimas en el porcentaje de llenado.
La vertiente atlántica conserva más agua que la mediterránea
Las diferencias entre las dos grandes vertientes hidrográficas vuelven a ser uno de los elementos destacados del balance. La vertiente atlántica se encuentra al 58,9% de su capacidad y almacena 25.012 hectómetros cúbicos, mientras que la mediterránea registra un nivel del 49,7%, con 6.797 hectómetros cúbicos.
La diferencia entre ambos porcentajes es de 9,2 puntos, una distancia que pone de manifiesto la distribución desigual de los recursos almacenados.
La vertiente atlántica reúne la mayor parte del volumen contabilizado, con más de 25.000 hectómetros cúbicos. La mediterránea, por su parte, permanece ligeramente por debajo de la mitad de su capacidad total, pese a que las precipitaciones recientes han incidido de manera considerable en esta zona.
Es importante distinguir entre la cantidad absoluta de agua embalsada y el porcentaje de llenado. Una cuenca con una gran capacidad puede almacenar muchos hectómetros cúbicos y, al mismo tiempo, presentar un porcentaje inferior al de otro sistema de menor tamaño.
Por ello, la comparación de los porcentajes permite valorar cuánto espacio de almacenamiento está ocupado, mientras que los hectómetros cúbicos expresan el volumen de agua disponible en términos absolutos. Ambas magnitudes son necesarias para interpretar correctamente el estado de los recursos hídricos.
La situación también muestra por qué las precipitaciones no deben evaluarse únicamente por el volumen de lluvia recogido en un punto concreto. Aunque Palma de Mallorca haya registrado el máximo del periodo, ese dato no implica que todas las cuencas mediterráneas hayan recibido aportaciones suficientes para compensar las pérdidas de agua almacenada.
La respuesta hidrológica de cada territorio depende de la distribución de las lluvias y de las características de su red fluvial y de sus infraestructuras de regulación.
Cuatro cuencas superan el 70% de su capacidad
El balance del 27 de octubre identifica cuatro ámbitos hidrográficos con niveles superiores al 70%. Las cuencas internas de Cataluña encabezan este grupo, con el 76,7% de su capacidad, seguidas de Guadalete-Barbate, con el 74,4%.
El Guadiana alcanza el 71,7%, mientras que las cuencas internas del País Vasco se sitúan en el 71,4%.
Estos porcentajes reflejan una situación relativamente más favorable en términos de ocupación de la capacidad de almacenamiento, aunque no significan que todas las necesidades de agua estén cubiertas de la misma manera en cada territorio. La disponibilidad efectiva también depende de la localización de las reservas, de las demandas existentes y de las características de las infraestructuras.
Las cuencas internas de Cataluña presentan el porcentaje más elevado del conjunto nacional, mientras que Guadalete-Barbate mantiene también un nivel superior al 70%. El Guadiana y las cuencas internas del País Vasco completan el grupo de sistemas con mayor proporción de agua embalsada.
La comparación entre estos ámbitos y las cuencas situadas por debajo del 50% pone de manifiesto la diversidad de situaciones hidrológicas que conviven en España. El nivel nacional del 56,8% ofrece una referencia general, pero no debe interpretarse como una medida uniforme de la disponibilidad de agua en todas las regiones.
Guadalquivir, cuenca Mediterránea Andaluza y Tinto-Odiel-Piedras, por encima del 60%
Andalucía presenta diferencias entre sus principales sistemas hidrográficos, aunque las tres cuencas situadas en el intervalo comprendido entre el 60% y el 70% mantienen más de la mitad de su capacidad ocupada.
El Guadalquivir se encuentra al 68,4%, la Cuenca Mediterránea Andaluza alcanza el 62,7% y Tinto, Odiel y Piedras registra el 60,3%. Ninguna de estas tres demarcaciones supera el umbral del 70%, pero todas permanecen por encima de la mitad de su capacidad.
El Guadalquivir se sitúa a 1,6 puntos de alcanzar el 70%, mientras que la Cuenca Mediterránea Andaluza permanece a 7,3 puntos de ese nivel. Tinto, Odiel y Piedras presenta un margen de 9,7 puntos.
Estas diferencias resultan relevantes para el seguimiento de los recursos hídricos en una comunidad autónoma en la que el agua embalsada desempeña un papel importante en el abastecimiento urbano y en las actividades agrícolas. No obstante, los porcentajes generales de llenado no permiten determinar por sí solos la situación particular de cada municipio ni establecer si existen restricciones de consumo en una localidad concreta.
La disponibilidad real para el abastecimiento depende de las reservas utilizables, de las infraestructuras de captación y distribución, de la demanda y de las decisiones adoptadas por las administraciones competentes.
En consecuencia, el hecho de que una cuenca se encuentre por encima del 60% no significa automáticamente que todos los sistemas de abastecimiento asociados a ella dispongan de idéntico margen de seguridad. Para conocer esa situación es necesario consultar los datos específicos de cada sistema y las medidas que hayan establecido sus gestores.
Cinco cuencas se mantienen entre el 50% y el 60%
Un segundo grupo está integrado por cinco demarcaciones que superan la mitad de su capacidad, aunque todavía no alcanzan el 60%.
El Cantábrico Occidental registra el 53,6%, el Cantábrico Oriental se sitúa en el 53,4%, el Júcar alcanza el 52,1%, el Tajo presenta el 51,8% y el Miño-Sil se encuentra al 50,1%.
El Miño-Sil es el sistema más próximo al umbral del 50% dentro de este grupo, con apenas una décima de diferencia. El Tajo, por su parte, mantiene una reserva del 51,8%, mientras que el Júcar registra el 52,1%.
Los dos ámbitos cantábricos presentan porcentajes similares, separados por dos décimas. En ambos casos, los embalses conservan algo más de la mitad de su capacidad total.
Estas cifras no permiten afirmar que las cinco cuencas se encuentren en una situación de escasez o que vayan a sufrir restricciones. Para realizar esa valoración sería necesario considerar las necesidades de consumo, la evolución de las aportaciones, las reservas disponibles y los indicadores hidrológicos específicos de cada demarcación.
Sin embargo, sí muestran que sus niveles de llenado se sitúan por debajo de los registrados en las cuatro cuencas que superan el 70% y en las tres que se encuentran entre el 60% y el 70%.
La evolución de estos sistemas durante las próximas semanas dependerá de las precipitaciones, de las aportaciones fluviales y de la gestión de las reservas, entre otros factores.
Galicia Costa, Segura, Duero y Ebro, por debajo de la mitad
Las cuatro cuencas que permanecen por debajo del 50% son Galicia Costa, el Segura, el Duero y el Ebro. Sus niveles de almacenamiento oscilan entre el 45% y el 48%, según el balance semanal.
El Segura registra el 48% de su capacidad, mientras que Galicia Costa se encuentra al 45,5%. El Duero presenta un nivel del 45,3% y el Ebro se sitúa en el 45%.
El Ebro es, por tanto, el ámbito con el porcentaje más bajo de los cuatro, seguido del Duero. Galicia Costa se encuentra dos décimas por encima del Duero, mientras que el Segura conserva un margen de tres puntos respecto al Ebro.
La presencia de estas cuatro cuencas por debajo de la mitad de su capacidad constituye uno de los principales datos del balance. Sin embargo, el porcentaje de llenado no debe confundirse con una medición directa de la sequía meteorológica ni con una declaración automática de escasez para el abastecimiento.
La sequía meteorológica se relaciona con un déficit de precipitaciones durante un periodo determinado, mientras que la situación de los recursos hídricos almacenados responde también a la evolución de las aportaciones, las extracciones y las características de cada sistema.
Por su parte, la escasez de agua para atender las demandas depende de la relación entre los recursos disponibles y las necesidades existentes. Ambas circunstancias pueden estar relacionadas, pero no son equivalentes y deben analizarse con indicadores específicos.
El seguimiento de estas cuatro cuencas requiere, por tanto, observar no solo su nivel actual, sino también la evolución de las reservas en las siguientes semanas y las condiciones hidrológicas de sus respectivos territorios.
La reserva nacional, un indicador que necesita contexto
El porcentaje nacional de agua embalsada es uno de los indicadores más utilizados para resumir la situación hídrica de España. Su principal ventaja es que permite disponer de una referencia general sobre la proporción de capacidad ocupada en el conjunto del sistema contabilizado.
Sin embargo, ese dato no sustituye al análisis individual de las cuencas ni informa por sí solo sobre la disponibilidad de agua potable en cada población. Tampoco permite conocer de manera aislada el estado de los acuíferos, la humedad del suelo o las necesidades de los ecosistemas.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico publica información periódica sobre el estado de los embalses, con datos desglosados por ámbitos hidrográficos y volúmenes almacenados. El seguimiento semanal permite comparar las variaciones y detectar cambios en la distribución territorial de las reservas.
La interpretación de estos datos debe tener en cuenta, además, que las lluvias pueden producir efectos distintos según el territorio. Las precipitaciones intensas y concentradas en periodos breves no garantizan necesariamente una recuperación duradera de los embalses, especialmente si el agua no alcanza las zonas de captación o si las aportaciones se ven limitadas por las condiciones del terreno.
Por la misma razón, una semana con escasas precipitaciones no implica necesariamente que todos los embalses pierdan agua en la misma proporción. La evolución depende de las condiciones particulares de cada cuenca y de la gestión de sus recursos.
La información disponible para el 27 de octubre refleja un descenso semanal del volumen almacenado, junto con una distribución desigual entre las vertientes atlántica y mediterránea y entre las distintas demarcaciones.
Un otoño marcado por las diferencias territoriales
La situación de los embalses al cierre de octubre muestra que España mantiene una reserva nacional superior a la mitad de su capacidad, pero con diferencias importantes entre sus sistemas hidrográficos.
Las cuencas internas de Cataluña, Guadalete-Barbate, el Guadiana y las cuencas internas del País Vasco presentan los porcentajes más elevados, todos por encima del 70%. En el extremo contrario, Galicia Costa, el Segura, el Duero y el Ebro continúan por debajo del 50%.
Entre ambos grupos se encuentran las cuencas que conservan niveles intermedios, desde el 50,1% del Miño-Sil hasta el 68,4% del Guadalquivir.
La pérdida de 253 hectómetros cúbicos en una semana y el descenso del nivel nacional al 56,8% ponen de relieve la importancia de seguir la evolución de las reservas más allá de una fotografía puntual. Las próximas precipitaciones y las aportaciones que reciban los embalses permitirán comprobar si se produce una recuperación o si continúa la tendencia descendente.
Por ahora, los datos describen un panorama desigual: el conjunto nacional conserva 31.809 hectómetros cúbicos, pero cuatro ámbitos hidrográficos permanecen por debajo de la mitad de su capacidad. La evolución de cada uno dependerá de las condiciones meteorológicas, de las aportaciones de agua y de la gestión de sus recursos durante las próximas semanas.