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El teniente coronel responsable de Operaciones aseguró ante la Audiencia Nacional que informó de la presencia de los barcos la noche anterior a los hechos del 30 de julio.
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Un inspector jefe de la Policía Nacional también declaró que observó a personas que aparentemente dirigían a los migrantes hacia la ciudad, mientras la jueza María Tardón continúa investigando la actuación de las autoridades.
La investigación judicial sobre la entrada masiva de migrantes en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio de 2026 ha sumado este lunes nuevos testimonios de responsables de las fuerzas de seguridad que estuvieron presentes durante la crisis fronteriza. Un teniente coronel de la Guardia Civil y un inspector jefe de la Policía Nacional han declarado ante la Audiencia Nacional sobre lo que observaron antes y durante los acontecimientos, incluidas la presencia de embarcaciones marroquíes y la actuación de personas situadas al otro lado de la frontera.
El teniente coronel de la Guardia Civil, jefe de Operaciones de la Comandancia de Ceuta, afirmó que la noche anterior a la entrada masiva vio seis embarcaciones marroquíes. Según la información publicada a partir de fuentes jurídicas, se trataba de dos patrulleras, dos embarcaciones interceptoras y otras dos de menor tamaño.
El mando explicó que le llamó la atención la presencia de esos barcos en una noche con niebla. También manifestó que había observado a autoridades marroquíes dando indicaciones y describió como pasiva la actitud de otros efectivos del país vecino. Estas afirmaciones forman parte de su declaración ante la jueza y deberán valorarse dentro del conjunto de las diligencias.
Por su parte, el inspector jefe de la Policía Nacional que prestaba servicio en Ceuta durante los hechos declaró que había visto embarcaciones que parecían pertenecer a la Armada marroquí. No obstante, no pudo precisar si se encontraban en aguas españolas ni determinar con seguridad si las observó antes o durante la entrada masiva.
Ambos testimonios aportan nuevos elementos a una investigación que pretende reconstruir la secuencia de acontecimientos, determinar qué información estaba disponible para las autoridades y esclarecer cómo se organizó la respuesta de los cuerpos policiales españoles.
Seis embarcaciones observadas la noche anterior
Uno de los elementos destacados de la declaración del teniente coronel de la Guardia Civil es la presencia de seis embarcaciones marroquíes durante la noche previa a la entrada masiva. El responsable de Operaciones indicó que informó de esa circunstancia al delegado del Gobierno, según las informaciones publicadas sobre su comparecencia.
La identificación de las embarcaciones fue uno de los aspectos recogidos en el testimonio: dos patrulleras, dos interceptoras y otras dos embarcaciones pequeñas. El mando aseguró que la presencia de tantos barcos le resultó llamativa dadas las condiciones meteorológicas de aquella noche.
La declaración también incluyó referencias a la conducta de efectivos marroquíes. Según el relato del teniente coronel, algunos militares permanecían sin intervenir mientras otras autoridades daban indicaciones. Estas observaciones se incorporan a la investigación sobre las circunstancias en las que se produjo el desplazamiento de un elevado número de personas hacia la frontera española.
Sin embargo, la presencia de embarcaciones, por sí sola, no acredita cuál era su misión ni demuestra que existiera una operación coordinada para facilitar la entrada. Para establecer esas circunstancias será necesario examinar el conjunto de las pruebas, los posibles registros disponibles y las declaraciones de otros testigos.
La investigación también deberá diferenciar entre lo que cada agente vio directamente, la información que recibió de terceros y las interpretaciones que hizo de lo sucedido. Esta distinción resulta especialmente relevante cuando se trata de reconstruir acontecimientos complejos ocurridos durante una emergencia fronteriza.
Un inspector policial asegura que algunas personas guiaban a los migrantes
El inspector jefe de la Policía Nacional ofreció otra parte del relato sobre la actuación en la frontera. Según las informaciones difundidas sobre su declaración, aseguró que había una larga fila de personas a la vista de efectivos de la Gendarmería marroquí y que observó a individuos que parecían dirigir a los migrantes hacia Ceuta.
El policía indicó que algunas de esas personas vestían uniforme y otras iban de paisano. Según su testimonio, realizaban gestos que parecían facilitar el avance de quienes se dirigían hacia la ciudad autónoma.
Las declaraciones apuntan a una posible diferencia entre la actuación de los distintos efectivos marroquíes presentes en la zona. No obstante, se trata de observaciones comunicadas por los testigos, cuyo alcance debe determinarse dentro de las diligencias judiciales.
La investigación busca aclarar si hubo actuaciones deliberadas para facilitar el paso, qué personas participaron en ellas y qué información tenían las autoridades españolas antes de que se produjera la entrada masiva. Las respuestas a estas cuestiones no pueden darse por cerradas únicamente a partir de los testimonios conocidos hasta ahora.
El inspector también explicó que la Policía Nacional afrontó la situación sin una alerta previa que hubiera activado un dispositivo extraordinario específico para una entrada de esa magnitud. Según las informaciones sobre su declaración, el responsable policial sostuvo que se habían reclamado medios, pero que el protocolo no llegó a activarse.
Este aspecto resulta relevante para reconstruir cómo se prepararon los cuerpos de seguridad ante los acontecimientos y si la información disponible permitió anticipar la dimensión de lo que ocurrió en la frontera.
La apertura de la puerta del Tarajal, uno de los puntos de discrepancia
Las comparecencias también han vuelto a poner el foco en las decisiones adoptadas en el paso fronterizo del Tarajal, donde se produjo la entrada masiva. Uno de los principales puntos de discrepancia entre los responsables policiales fue qué hacer con una puerta del vallado que, según el mando de la Guardia Civil, permanece habitualmente abierta.
El inspector jefe de la Policía Nacional defendió, según las informaciones publicadas, que se cerrara para intentar frenar el avance de la multitud. La Guardia Civil mantuvo una posición diferente y el teniente coronel responsable de Operaciones asumió ante la jueza la responsabilidad de las decisiones operativas que tomó durante la crisis.
El mando de la Benemérita explicó que cerrar la puerta podía provocar una acumulación de personas y generar un riesgo de aplastamiento. La preocupación, según su versión, era que la multitud quedara bloqueada en un espacio limitado y se produjeran lesiones graves.
El responsable de la Guardia Civil sostuvo que actuó bajo su propio criterio y negó haber recibido instrucciones del delegado del Gobierno o de otros mandos para adoptar esas decisiones. También defendió que la competencia operativa sobre la puerta correspondía a la Guardia Civil por tratarse de una zona bajo su responsabilidad.
La versión del inspector policial difiere en cuanto a la gestión del acceso. Según su declaración, la Guardia Civil impidió que se mantuviera cerrada la puerta cuando él consideraba que esa medida podía contribuir a contener la entrada.
La existencia de versiones distintas no implica por sí misma que una de ellas haya quedado acreditada como incorrecta. La jueza deberá contrastar los testimonios con el material documental y audiovisual disponible, además de las declaraciones de otros agentes y responsables que estuvieron presentes.
La decisión sobre la puerta constituye uno de los aspectos centrales para comprender la respuesta de las fuerzas de seguridad durante la emergencia. Su análisis requiere valorar las condiciones concretas de aquel momento, el volumen de personas concentradas, los riesgos que percibieron los agentes y las alternativas operativas disponibles.
La jueza María Tardón continúa con las declaraciones
La magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón dirige las diligencias destinadas a esclarecer lo ocurrido durante la entrada masiva de finales de julio. La ronda de comparecencias pretende reunir información directa de quienes estuvieron en las zonas afectadas o participaron en la gestión de la crisis.
La jueza ha citado también a responsables del Gobierno de Ceuta que, según la información judicial difundida, tuvieron presencia directa en las áreas afectadas o participaron activamente en la respuesta institucional.
Entre los citados para este martes figuran Alberto Ramón Gaitán, Nabila Benzina y Alejandro Ramírez, miembros del Ejecutivo local. Sus declaraciones permitirán incorporar a la investigación la perspectiva de responsables políticos y administrativos que estuvieron vinculados a la gestión de los acontecimientos.
Para el miércoles están previstas nuevas comparecencias de agentes de la Policía Nacional que se encontraban de servicio en distintos momentos y lugares de la zona afectada. Sus testimonios podrían contribuir a precisar la secuencia temporal de los hechos y las decisiones adoptadas por los distintos equipos.
La magistrada trata de determinar qué información existía antes de la entrada masiva, cómo circuló entre las instituciones y qué actuaciones se llevaron a cabo en cada nivel de responsabilidad. La investigación contempla, por tanto, tanto la preparación previa como la respuesta desplegada una vez que el movimiento de personas hacia la frontera adquirió grandes dimensiones.
El valor de estas declaraciones dependerá de su contraste con el resto de las pruebas. Los testimonios pueden aportar detalles sobre lo que cada persona percibió, pero deben analizarse conjuntamente para reconstruir una secuencia completa y evitar que una observación aislada se interprete como una conclusión general.
Las alertas previas y la coordinación entre las autoridades
Otro de los asuntos que se examinan es si existían indicios suficientes para prever una entrada de esa magnitud y si las instituciones contaban con mecanismos adecuados para compartir la información disponible.
El teniente coronel de la Guardia Civil afirmó que comunicó al delegado del Gobierno la presencia de las seis embarcaciones. Al mismo tiempo, sostuvo que no recibió instrucciones operativas de esa autoridad durante los hechos y que tomó las decisiones relativas a la actuación de su unidad.
Por su parte, el responsable de la Policía Nacional declaró que afrontó la situación sin una alerta específica que activara un dispositivo extraordinario. Su testimonio introduce una cuestión relevante para la investigación: qué información se conocía en cada cuerpo, cuándo se transmitió y qué medidas se adoptaron a partir de ella.
Para responder a esas preguntas no basta con establecer que alguien vio embarcaciones o que existía una concentración de personas. También es necesario determinar qué comunicaron los agentes a sus superiores, qué información llegó a los responsables políticos y operativos y qué margen de actuación tenían los distintos equipos.
La coordinación entre los cuerpos de seguridad es especialmente importante en una frontera exterior de la Unión Europea, donde una emergencia puede exigir decisiones rápidas y la intervención simultánea de distintas unidades. El análisis judicial tendrá que valorar las circunstancias reales de aquella jornada y las competencias asignadas a cada autoridad.
Por ahora, los testimonios conocidos permiten identificar cuestiones que la jueza continúa investigando, pero no constituyen una resolución sobre posibles responsabilidades penales ni acreditan de forma definitiva que existiera una planificación coordinada por parte de las autoridades marroquíes.
Una investigación todavía abierta
Las declaraciones de este lunes añaden nuevos detalles sobre la noche previa a la entrada masiva y sobre la respuesta de las fuerzas de seguridad españolas. La presencia de seis embarcaciones marroquíes, las observaciones del inspector policial sobre personas que aparentemente guiaban a los migrantes y el desacuerdo sobre la apertura de la puerta del Tarajal forman parte de los principales asuntos que deberán aclararse.
El procedimiento también busca determinar si la información disponible fue suficiente para anticipar lo sucedido y si la actuación de las distintas instituciones se ajustó a sus responsabilidades durante la emergencia.
La ronda de testigos continuará en los próximos días con responsables políticos de Ceuta y otros agentes que participaron en la respuesta. Sus declaraciones permitirán ampliar el relato de lo ocurrido y contrastar las versiones ofrecidas por los primeros comparecientes.
Hasta que la investigación avance y se valoren todas las pruebas, las afirmaciones realizadas ante la Audiencia Nacional deben entenderse como testimonios que forman parte de un procedimiento en curso. La presencia de embarcaciones marroquíes y las observaciones sobre la actuación de determinados agentes son elementos relevantes para la investigación, pero no bastan por sí solos para establecer una conclusión definitiva sobre la organización de la entrada o las responsabilidades que pudieran derivarse de ella.
El objetivo de las diligencias es reconstruir con precisión los acontecimientos del 30 y 31 de julio, aclarar qué conocían las autoridades antes de la crisis y determinar cómo se tomaron las decisiones que marcaron la respuesta en el paso fronterizo del Tarajal.